Neurociencia 


¿Cuándo debemos iniciar el desarrollo emocional de nuestros hijos/as?

1La emoción es la energía que mueve el mundo. Es esencial conocer el mundo de las emociones para captar la esencia de la enseñanza (Francisco Mora).

La emoción es un estado de ánimo acompañado de una conmoción somática que influye en el comportamiento humano. Todos sabemos que son las emociones; sin embargo, ¿alguna vez os habéis preguntado en qué momento se inicia el desarrollo de las emociones? En este artículo, vamos a daros la respuesta a esta pregunta, para poder conocer la gran importancia que tiene el buen desarrollo de las emociones tanto para los niños y niñas como para su vida futura.

Antes de nacer

En numerosas ocasiones tendemos a atribuir a la escuela la responsabilidad de que los niños y niñas no reciben ningún tipo de educación emocional; sin embargo, este desarrollo debe comenzar mucho antes de la escolarización. Concretamente, este proceso se inicia en el útero materno.

Desde hace muchos años conocemos que si una mujer embarazada bebe grandes cantidades de alcohol o fuma, afectará negativamente al desarrollo de su hijo/a; sin embargo, no hemos conocido hasta hace poco tiempo que hay otros muchos factores ambientales de gran relevancia que perjudican al buen desarrollo uterino del bebé. Entre estos factores se encuentra, por ejemplo, los niveles prenatales de ansiedad de la mujer embarazada.

Vivete Glover, psicobióloga del Imperial College de Londres, afirma que unos niveles elevados de ansiedad en las madres embarazadas pueden multiplicar por dos la tendencia a problemas de atención, hiperactividad y alteraciones de comportamiento en los niños y niñas, sobre todo si se producen en fases finales del embarazo. Esto se debe a que el cortisol generado ante el estrés de la madre atraviesa la placenta y, asociado a la reducción del flujo sanguíneo que le llega al feto, afecta negativamente al desarrollo de su cerebro.

Recomendaciones: debemos prestar atención a la salud emocional de las mujeres durante el embarazo. Esto significa que no sólo debemos atender a la salud física, sino también a su estado emocional.

Primeros años de vida

Desde las primeras semanas de vida, los niños y niñas desarrollan una conducta emocional-social de relación con los demás. Esta conducta va a tener una serie de patrones hereditarios, pero el ambiente y la adaptación del niño/a a él van a ser factores decisivos para su desarrollo.

Desde la primera etapa de recién nacido el niño/a expresa su malestar con el llanto y su bienestar con sonrisas de placer. En este mismo período de tiempo tiene lugar la conformación de los grandes patrones emocionales que nos rigen, como el amor y la curiosidad; así como el aprendizaje de si somos seres dignos de ser amados y si merece la pena amar.

Todos estos hitos nos permiten afirmar que nuestros primeros cinco años de vida son decisivos para nuestro futuro; por eso, debemos ofrecerles a nuestros hijos e hijas una crianza llena de amor y cariño, con un gran desarrollo de las emociones para que puedan sentirse seguros y protegidos.

Hoy en día tenemos el privilegio de conocer que nos desarrollamos adecuadamente si nuestras necesidades emocionales, especialmente las de protección y afecto se encuentran atendidas satisfactoriamente. Por ello, debemos evitar, sobre todo en estos primeros años tan claves de desarrollo, someter a los menores a unos entornos carentes de afecto, agresivos o inseguros. Protegiéndolos de estas situaciones estaremos evitando que de mayores se conviertan en seres desconfiados, introvertidos o faltos de ilusión.

Recomendaciones: tenemos que potenciar el desarrollo emocional desde los primeros momentos de vida, ya que cuanto antes se inicie la intervención, tendremos más probabilidades de que sus consecuencias persistan durante un período de tiempo más largo.

Etapa educativa

Las emociones negativas interfieren con el aprendizaje de los niños (Richard Davidson). Por este motivo, la gestión de las emociones básicas y universales debería preceder a la enseñanza de valores, y más aún a los contenidos académicos.

Se ha demostrado que enseñar habilidades emocionales a los niños/as desde los cinco años de edad hasta la universidad les ayuda a ser personas mucho más cívicas y mejores estudiantes. De este modo, ayudar a los menores en la escuela a gestionar mejor sus emociones significa ayudarlos a ser mejores personas y facilitarles el aprendizaje.

Recomendaciones: de pequeños recibimos la influencia de nuestros mayores, de adultos influimos y nos influyen; como maestros y maestras, como responsables de la educación, como miembros de la sociedad y ciudadanos del mundo tenemos la responsabilidad de influir en nuestros alumnos y alumnas de manera saludable, potenciando el desarrollo de una buena educación emocional.

Vía|

Casafont, R. (2014). Viaje a tu cerebro emocional. Barcelona, España: Ediciones B, S.A.

Glover, V. (2012). Aprender a gestionar las emociones. Recuperado de http://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-aprender-gestionar-emociones/1564242/

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