Jurídico 


¿Cuáles son los Derechos de Explotación?

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Una mujer camina por el pabellón de Brasil para la Feria del Libro de Fráncfort (Alemania). / BORIS ROESSLER (EFE)

En la legislación española, los derechos patrimoniales conforman junto con los derechos morales las dos facetas del derecho de autor. Sin embargo, ambos aspectos están relacionados. Como por ejemplo, en el caso del derecho de transformación (art. 21 LPI) y el derecho moral a la integridad de la obra (art. 14. 4º LPI).

Nuestra Ley de Propiedad Intelectual atribuye al autor el ejercicio exclusivo de los derechos de explotación de su obra en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que no podrán ser realizados sin su autorización (salvo en los casos previsto en la propia Ley).

Analicemos por separado cada uno de ellos:

El derecho de reproducción (art. 18 LPI) consiste en la facultad de decidir la fijación de la obra en un medio o soporte que permita su comunicación y la obtención de copias de toda o parte de ella. Por ejemplo, son actos de reproducción la fijación de una novela en un libro o la grabación de una obra musical en un CD.

El derecho de distribución (art. 19 LPI) consiste en la facultad de decidir la puesta a disposición del público del original o copias de la obra mediante su venta, alquiler o préstamo o de cualquier otra forma. Es el modo de explotación habitual para determinadas fijaciones como libros, discos, vídeos o cualquier otra obra que se incorpore a un soporte tangible. Imaginemos una compañía discográfica cuando distribuye copias a una tienda para su posterior venta al consumidor.

El derecho de comunicación pública (art. 20 LPI) consiste en la facultad de realizar cualquier acto por el cual una pluralidad de personas pueda tener acceso a la obra sin previa distribución de ejemplares a cada una de ellas. Por ejemplo, una representación teatral o un concierto en un auditorio. No se considerará pública la comunicación cuando se celebre dentro de un ámbito estrictamente doméstico. Por ejemplo, un concierto en el garaje de mi casa no será un acto de comunicación pública.

Y, por último, el derecho de transformación de una obra (art. 21 LPI) comprende su traducción, adaptación y cualquier otra modificación en su forma de la que se derive una obra diferente. Los derechos de propiedad intelectual de la obra resultado de la transformación corresponden al autor de esta última, pero siempre sin perjuicio del derecho del autor de la obra pre-existente de autorizar.

Vía | Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual

Imagen| Agencia EFE

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