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¿Cuál ha sido la historia de las participaciones preferentes en España?

Lo primero de todo, las participaciones preferentes son aquellos valores emitidos por una sociedad que no confieren participación en su capital ni derecho de voto. Tienen carácter perpetuo y su rentabilidad no está garantizada. Su remuneración está condicionada a que la entidad emisora obtenga beneficios suficientes.

PREFERENTESHasta 2003 no estaban legisladas en España. Las entidades que recurrían a ellas, lo hacían a través de sociedades instrumentales, habitualmente en paraísos fiscales. Permitía reforzar el Core Capital y computaban como TIER 1, teniendo la misma consideración que las acciones. De ahí que fueran instrumentos muy utilizados principalmente por las cajas de ahorros que carecían de la posibilidad de emitir acciones, aunque se extendió a toda la Banca Española.

En verano de 2007 estalla la crisis subprime (Lehman Brothers), y se empiezan a cerrar los mercados interbancarios. Este cierre supone una gran amenaza para las entidades. Las autoridades españolas confían en los “colchones” de capital que las entidades habían acumulado debido a la política prudente del Banco de España y se afirmó que contábamos con la mejor banca del mundo (Cumbre del G-20 de 2008). Entre 2008 y 2009, cuando se rechazó una recapitalización de la banca como la que realizaron otros países,  se colocaron a clientes minoristas, “a los mejores clientes” de las entidades financieras.

La caída de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, marcó el inicio simbólico de la crisis económica globalLos organismos que realizaron los test de stress no consideraron parte del Capital Principal a las participaciones preferentes. Decisiones que perjudicaron especialmente a la banca española. La consecuencia directa es que la CNMV obligó a que en las entidades dejasen de funcionar los mercados internos de compra-venta de preferentes que hasta ese momento eran valores muy líquidos y cuyo precio oscilaba poco.

A partir de ese momento se tienen que realizar las operaciones en el mercado AIAF y empiezan a incorporar a sus precios el impacto de la caída de las calificaciones y de los resultados de los test, lo que tiene un efecto demoledor sobre su valor. Los casos más graves fueron los de las entidades intervenidas y/o nacionalizadas, que además de la caída del valor tienen que suspender el pago de cupones debido a los resultados negativos.

El acuerdo de Basilea III  provocó que las preferentes ya no se contabilizaran como capital de la máxima calidad. Así, en el Memorándum de Entendimiento de Bruselas (MOU) se exige que sean los accionistas, cuotapartícipes, preferentistas y poseedores de deuda subordinada los que pierdan en primera instancia sus inversiones. Como la recapitalización se hace a través del Estado y no directamente a los bancos, de dicha nueva Deuda Pública respondemos todos los ciudadanos.

Conclusión: Las participaciones preferentes se empezaron a comercializar a finales de los años 90, y tras diversos cambios regulatorios y tras la crisis del año 2008 (Lehman Brothers) provoco que los ahorradores se viesen enganchados en un producto complejo. La solución ofrecida ha sido menos mala gracias a la presión de los propios ahorradores, pero sigue siendo injusta. También es cierto que viene impuestas desde Bruselas.

Más información| CNMV

En QAH| ¿Cuáles son las funciones del Sistema Financiero Español?

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