Derecho Internacional, Jurídico 


¿Cuál es el sistema de fuentes en el Derecho Internacional Privado?

Hoy en día una gran cantidad de relaciones interpersonales y económicas tienen un marcado carácter internacional, es decir son transfronterizas. Es habitual que al día a día nos encontremos con los llamados por la doctrina “elementos de extranjería” en las relaciones jurídicas. Pongamos como ejemplo el consumo de bienes o servicios que provienen empresas extranjeras, grandes contratos internacionales o simplemente matrimonios entre ciudadanos que procedan de países diferentes y que por ello, tengan distinta nacionalidad.

El llamado Derecho Internacional Privado (o DIPr, en adelante) tiene por objeto estudiar todo lo anterior, es decir, las relaciones privadas internacionales. Tiene a grandes rasgos dos elementos esenciales: su carácter privado (se ocupa de relaciones jurídicas entre particulares, aunque una de las partes puede ser estatal mientras no esté revestida de soberanía o poder estatal) y el hecho de regular relaciones que interactúan en un contexto internacional (se encuentran vinculados dos o más ordenamientos jurídicos). Cuando se presentan conexiones con más de un ordenamiento jurídico surgen una serie de problemas a los que el DIPr trata de buscar respuesta.

En este complejo panorama internacional entra en juego un principio que es fundamental para entender esta disciplina y que justifica que hablemos en este artículo de nuestro sistema de fuentes en materia del DIPr, es el principio de relatividad.

Como no existe un Derecho Internacional Privado común y unificado a nivel mundial, cada Estado responde de forma autónoma e independiente a las tres preguntas clásicas de esta materia, esto es: (a) si sus tribunales son competentes en la resolución de litigios derivados de una situación internacional y bajo qué condiciones, (b) que ley aplicarán sus tribunales para resolver el pleito y (c) si se reconocerán y ejecutarán resoluciones extranjeras en su territorio así como en qué condiciones. Como nos centramos en el caso de España, veremos cuales son las fuentes a las que el juez español se enfrenta, puesto que él se sitúa en el punto de vista del Estado español y se plantea como desde su punto de vista puede responder a las tres preguntas anteriores.

/var/www/clients/client0/web2/web/wp content/uploads/2015/09/community 158529 640En nuestro Ordenamiento Jurídico gran parte de nuestra normativa en esta materia proviene del acervo comunitario o de tratados internacionales, por ello el Juez que ha de resolver se encuentra frente a una fuerte dispersión normativa, que conviene sistematizar en cierta manera trabajando con las fuentes y su prelación.

  • Nuestra constitución posee cierta referencia a la resolución de conflictos de leyes en el art. 149.1.8, dando competencia exclusiva al Estado. Al margen de esto, la importancia real que tuvo fue tras su promulgación como un referente de depuración en la adaptación de nuestro Derecho a la Constitución. El DIPr no es un conjunto de normas constitucionales, pero sí está sujeto a los límites que esta establece así como a sus principios y valores.
  • El Derecho comunitario ha tenido un efecto directo sobre ciertas normas nacionales (por ejemplo, por considerarlas discriminatorias por razón de nacionalidad en virtud del art. 18 TFUE), pero destaca su importancia en la medida en que en la actualidad vivimos un proceso de europeización del DIPr (art. 81 TFUE) proporcionando seguridad jurídica a los operadores del mercado europeo. En la actualidad gran parte de nuestro DIPr procede de este entramado normativo.
  • Por otra parte, los tratados internacionales de los que España es parte son muy relevantes para nuestra disciplina en la medida en que se han firmado una gran cantidad de convenios multilaterales o bilaterales que incluyen normas de DIPr. Dentro de ellos destacan los adoptados en la Conferencia de la Haya.
  • Como decíamos anteriormente los convenios de la UE también regulan relaciones con terceros Estados que no son miembros de la Unión. En este sentido es interesante mencionar que los Estados miembros no pueden firmar en nombre propio convenios con terceros cuando afecten al Derecho europeo salvo que se siga un procedimiento especial (Reglamento 662/2009).
  • Una vez tenida en cuenta toda la normativa anterior, las normas de Derecho interno se encuentran en el Código Civil, Ley Orgánica del Poder Judicial o Ley de Enjuiciamiento Civil.

De todo este complejo sistema de fuentes se despliega un deber de ser muy cuidadoso a la hora de seleccionar el Derecho aplicable. Hay que trabajar con diversos textos legales y sobre todo, descubrir cual es la relación entre ellos. Para ello es adecuado atender al ámbito temporal, material y espacial (sin olvidar las posibles reservas, declaraciones o cláusulas de relación) así como a las tradicionales reglas lex superior, lex specialis y lex posterior. Finalmente, obliga al jurista a actuar como un intérprete, atendiendo a los elementos hermenéuticos (teleológico, sistemático, histórico, literal… etc.) teniendo en cuenta que cada texto legal tiene su propio contexto diferente a la normativa de carácter interno.

En conclusión, resulta fundamental para el operador jurídico tener un claro conocimiento del sistema de fuentes así como de la interrelación entre todos los textos legales que interactúan en el entorno de relatividad que prima en el Derecho Internacional Privado, desde la Constitución española al Código civil, sin pasar por alto la gran cantidad de convenios europeos e internacionales, seleccionando la norma aplicable y sobre todo, realizando labores interpretativas.

Vía | Derecho Internacional Privado. GARCIMARTÍN ALFÉREZ. F . 2º edición. Thomson Reuters (España, 2014).

Derecho Internacional Privado. CALVO ARAVACA. A.L. Volumen I. 3º edición. Comares (España, 2012)

Imagen | Pixabay

En QAH | Jurisdicción internacional. Derecho Internacional Privado (I)

Ley Aplicable. Derecho Internacional Privado (II)

¿Cuál es el Derecho Internacional Privado?

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