Jurídico 


¿Cual es el papel del Rey en la Monarquía Parlamentaria?

Con motivo del reciente anuncio de la abdicación de su Majestad voy a exponer la evolución que ha experimentado la Monarquía, como institución, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, y el papel que desempeña actualmente.

Hasta principios del siglo XIX el modelo vigente era el de la Monarquía absoluta. El Rey era la fuente del Derecho, el auténtico soberano que concentraba todos los poderes del Estado. Él no estaba sometido a las Leyes, sino que estaba por encima de cualquier norma, dado que su poder tenía un origen divino. Existía una identificación entre el monarca y el Estado.

Con posterioridad, aparece la denominada Monarquía constitucional limitada, la cual se caracteriza por estar basada en la teoría de la separación de poderes (articulada por Montesquieu) y en la soberanía nacional. Esto supone que se limitan los poderes absolutos del monarca, y únicamente se le atribuye el poder ejecutivo, atribuyéndose el poder legislativo al Parlamento y el poder judicial a los jueces. También es en esta época cuando se reconoce que la soberanía reside en la nación, y no en el monarca. El monarca mantiene algunas potestades como la posibilidad de negar la sanción real de las leyes. Si bien, los poderes se enmarcan en una Constitución, que debe ser acatada tanto por el monarca como por el resto de poderes. Este modelo aparece en la Europa continental, en la segunda mitad del siglo XIX, y en Gran Bretaña, con anterioridad.

La soberanía nacional reside en el pueblo español.

La soberanía nacional reside en el pueblo español.

Nuestra monarquía actual se define como Monarquía constitucional parlamentaria. En este modelo el Rey está totalmente despojado de la soberanía, ello supone una ruptura con el principio monárquico. La Constitución española de 1978 en su artículo 1.2 expone que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. El principio democrático es la esencia del régimen constitucional español.

En el esquema del Estado español existen una serie de órganos con funciones distintas, pero relacionados entre sí, que interactúan de forma coordenada. Nuestra Constitución regula esos órganos en su articulado, y dedica el Título II, denominado “La Corona”, a esta institución.

En un sistema como el nuestro, el Rey no forma parte del poder ejecutivo porque se entiende que no debe tomar parte en el debate político. El Rey ha de tener una posición neutral a este respecto. Se describe este hecho con la frase: “el Rey reina, pero no gobierna”.

Al Rey se le atribuye lo que se denomina el poder moderador, como Jefe de Estado tiene una función de relación con los demás poderes del Estado, orientada a “moderar el funcionamiento regular de las instituciones” (ex art. 56.1 CE).

Las funciones del Rey, como un órgano del Estado que es, se regulan en la Constitución (art. 62 y 63 CE) y las leyes. Actualmente, no hay Ley de desarrollo, pero está previsto que en breve la haya, lo cual será de gran utilidad para regular el estatuto del Monarca y de la Familia Real, sus funciones, su intervención en otros órganos del estado (Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, Defensor del Pueblo, etc.), etc. y cualquier otro aspecto que se estime oportuno.

Vía| www.enciclopediadelapolitica.orgwww.regimenpolitico.com

Más información| El País, ABC, El Mundo

Imagen| Freedigitalphotos.net

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