Patrimonio 


¿Cuál es el origen de los museos?

Un museo, según el ICOM, “es una institución permanente, sin fines de lucro y al servicio de una sociedad y su desarrollo, que es accesible al público y acopia, conserva, investiga y expone el patrimonio material e inmaterial de los pueblos y su entorno para que sea estudiado, eduque y deleite al público”.

Hay que remontarnos hasta la antigüedad clásica para poder hablar del verdadero origen de estos grandes contenedores de obras de arte. Un concepto muy diferente al que nos referimos actualmente.

El término procede del latín musēum, y este, a su vez, del término griego mouσεοv. Etimológicamente significa “ casa de las musas”  y acabará asociándose en el periodo helenístico a los Santuarios “consagrados  a la sabiduría” (lugares donde se recibe la inspiración). Es en estos lugares donde se solían atesorar objetos valiosos de carácter votivo siendo exhibidos en determinadas festividades.

Uno de los primeros mouσεοv del cual tenemos constancia, se fundó hacia el año 290 a.C. en Alejandría bajo el gobierno de Ptolomeo I Soter, cuyo objetivo era realizar un gran centro de investigación, contando con diversas instalaciones, como cocina, jardín botánico, zoológico, observatorio astronómico y la gran biblioteca. Es en este momento cuando se institucionaliza el patrocinio como instrumento de prestigio. Aunque, para pena de todos, el mouseion y parte de la famosa biblioteca, fue destruido en el año 270 d.C. por enfrentamientos civiles.

Mouseion de Alejandría

En Roma también hay un auge coleccionista, pero con un sentido completamente diferente, su objetivo es puramente político, de prestigio y de poder.  Las obras de arte formaban parte de los botines de guerra, y eran traídas del territorio conquistado junto a los esclavos. Lo más peculiar es que en Roma la obra de arte era exhibida públicamente, en lugares tan concurridos como los foros, jardines, las termas y  teatros.

Va a ser en este momento de la Roma Imperial cuando surjan el mercado artístico y todo lo que conlleva, como el florecimiento del coleccionismo privado, la acción de la copia y de las falsificaciones.

Después de estas épocas de esplendor del coleccionismo y el hecho de mostrar la obra de arte ante los ojos de los menos pudientes, nos encontraremos épocas en las que poder vislumbrar las obras de arte, o los objetos curiosos, sólo está al alcance de las manos privadas. Es el caso de la Edad Media con la Cámara del Tesoro de los grandes templos, o posteriormente con los studiolos renacentistas y  las wunderkammer o cámaras de las maravillas de los Estados del Sacro Imperio, y que no solo atesoraban obras de arte, sino que se encontrarían colecciones de lo más diversas, como: piedras preciosas, especímenes de la naturaleza, códices…

Grabado de una de las “wunderkammer”.

Ya en el siglo de las luces y durante el siglo XIX, el concepto va a cambiar y se va a ir asemejando a lo que entendemos hoy por museo, será el momento del nacimiento de los grandes museos como el British Museum o nuestro Museo Nacional del Prado.

Vía| Todo museos

Más información| isuu.com, ICOM

Imagen| Museion, Wunderkammer

En QAH| Rodolfo II de Habsburgo: coleccionista impulsivo, Cinco hitos en la historia del Museo del Prado

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