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Crowdfunding en el ladrillo: la oportunidad de ser inversor inmobiliario con 100€

El crowdfunding o micromecenazgo surge en estos últimos tiempos de convulsión económica, suponiendo una alternativa a los medios de financiación convencionales. Su traducción literal “financiación por el público”, no deja lugar a dudas de su funcionamiento: aportación dineraria , normalmente en pequeñas cantidades, por parte de un gran número de inversores, profesionales o no del sector.

Inversión inmobiliaria

Crowdfunding en el ladrillo

Esta técnica, inicialmente empleada para apoyar a start-ups y proyectos empresariales novedosos –generalmente
muy arriesgados- se ha instalado recientemente en el mundo inmobiliario. Con origen en Estados Unidos y en países latinoamericanos, a día de hoy ya ha cruzado el charco, permitiendo que cualquier ciudadano español pueda convertirse en inversor sin tener que adquirir una propiedad en su conjunto; bastan 100 euros y un perfil moderado de riesgo.

Housers” es la primera empresa española que nace con tal fin, aunque ya cuenta con competidores como The Crowd Estates o InvesReal. Las estimaciones de crecimiento son bastante positivas en cuanto a su expansión: se prevé alcanzar 250 millones de euros en 2016 gracias al crowdfunding, de los que al menos el 15% corresponden al mercado inmobiliario.

Las pretensiones de dichas plataformas son, de un lado, proporcionar rentabilidad para el inversor, y de otro, disminuir la dependencia del sector bancario como única fuente de obtención de recursos para los promotores. No obstante, este último objetivo parece no llegar a completarse, ya que la nueva legislación sobre crowdfunding obliga a las plataformas a colaborar con entidades de pago o con el Banco de España para mayor seguridad.

Una vez planteada la situación global, es necesario profundizar en aspectos más concretos y muy útiles para el usurario que, a golpe de clic, pasa a convertirse en un inversor inmobiliario.

¿Quién puede invertir?
Como se ha indicado, todo el público puede participar, aunque conviene hacer una diferenciación entre dos tipos de inversores: los profesionales acreditados (instituciones oficiales, empresas con un millón de euros en activo, negocios con 300.000 € de fondos propios o particulares con rentas superiores a 50.000 €/año y patrimonio de 100.000 €) y los no acreditados, que es en general el ciudadano de a pie. Hacia este último tipo de inversores el gobierno ha dirigido una serie de restricciones a través de la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial: un límite de 3.000 € por proyecto, 6.000 € por plataforma y 10.000 € al año.

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Profesionales no acreditados


¿Cómo se obtiene rentabilidad?

En principio, el beneficio procede del alquiler o venta del inmueble, aunque ciertas plataformas como Housers también otorgan la posibilidad de vender las participaciones en un mercado interno para obtener liquidez.

¿Algún riesgo?

En contrapartida, y como cualquier inversión, no está exenta de riesgos: cambios legislativos, revalorizaciones del mercado inmobiliario o incluso el impago de los inquilinos pueden poner en peligro la misma. Por ello, la plataforma suele contemplar en cada operación una serie de garantías, siendo la principal el propio bien objeto de la inversión.

¿Qué le diferencia de los fondos de inversión inmobiliaria?

La principal distinción recae en la posibilidad que tiene aquí el inversor para elegir el proyecto, lo que supone un mayor control y transparencia, mientras que los fondos gestionan la inversión entre toda su cartera: se invierte en el fondo, no en el proyecto en sí.

¿El inversor es propietario?

No, el inversor no se convierte en dueño del inmueble, ni siquiera de una parte de él. La razón es que la plataforma de crowdfunding, una vez recauda el capital suficiente para adquirir un inmueble, crea una sociedad para que sea la propietaria del mismo, de forma que el inversor es un accionista que tributará por los dividendos que reciba.

En resumen, la libertad de elección del bien inmueble, la transparencia y control de la inversión, la ausencia de engorrosos trámites legales y la agilidad del proceso online, constituyen el atractivo de esta nueva forma de financiación.

¿ Será éste el apoyo que necesita el sector construcción para resurgir de sus cenizas?

Vía|Idealista

Más información|Forbes , Housers

Imagen| Crowdfunding, Inversión inmobiliaria 

En QAH| El crowdfunding, una realidad en auge, Ley de fomento de financiación empresarial: regulación del crowdfunding

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