Economía y Empresa, Finanzas 


Crisis financiera (IV): medidas para acabar con la crisis

Medidas tomadas por el gobierno

El Presidente del Gobierno ha anunciado no hace mucho dos medidas para hacer frente a la crisis financiera global, en particular para solventar los problemas económicos que atraviesa España desde hace ya más de un año. Una de las dos medidas era muy esperada, sin embargo la otra ha resultado ser toda una novedad.

1. Una de ellas es la creación de un de Garantía de Depósitos que pasa a ser de 100.000 euros por cliente. Una cifra que beneficia en mucho la confianza de los ahorradores españoles en sus entidades bancarias, sin duda evitará la avalancha de retirada de los depósitos.

2. La segunda parte de la propuesta de Zapatero es la puesta en marcha de un fondo de respaldo a la financiación que se encargará de la compra estatal de activos bancarios. Inicialmente tendrá una posibilidad de compra de unos 30 mil millones de euros, sin embargo esta cifra se podría incrementar hasta alcanzar los 50 mil. El objetivo es comprar activos sanos y desechar los “activos tóxicos”; el objetivo es inyectar líquido a aquellas entidades bancarias que lo necesitan.

Los riesgos que esta segunda medida entraña serán básicamente la desconfianza, sobretodo en lo que se dice desde el Gobierno y lo que realmente se hace. La inyección de capital puede realizarse también a empresas privadas con fondos perdidos, es decir que si no se establecen controles más objetivos de a dónde va a ir a parar ese dinero sucederá lo que está pasando en Estados Unidos con su plan de rescate, que no está surtiendo efecto.

Otra complicación puede surgir si este plan de rescate decide incluir a las empresas de la construcción, ya que esto requeriría una inversión más grande. Recordemos que la crisis se centra en el sistema financiero.

Ayudar a los bancos en crisis es necesario, sin embargo esperemos que el Gobierno también participen en las ganancias, es decir que no ocurra aquello de “socialización de las deudas, privatización de las ganancias”.

En casi todos los medios de comunicación vemos y oímos hablar de crisis financiera, desaceleración, recesión y muchos otros términos que nos confunden porque llega un momento en el que no tenemos claro cuál de estas situaciones es más peligrosa. En muchas ocasiones nos conformamos con saber que todos estos términos se refieren a algo muy malo que afecta nuestra economía, no obstante es necesario conocer qué significan y en qué medida nos afectan.

Todos estos términos están estrechamente relacionados con un índice muy importante, que es el Producto Interior Bruto (PIB). El PIB es el valor monetario total de la producción de bienes y servicios de un país durante un año, es decir qué tanto ha crecido o decrecido económicamente un país en ese periodo de tiempo. En los últimos años, España ha reflejado un crecimiento superior al 2% y en varias ocasiones ha rozado el 3%, sin embargo últimamente parece haber detenido su buena racha.

La recesión es un caso mucho más grave y se le denomina de esta manera al periodo de crecimiento negativo del PIB, con una duración igual o superior a un año aunque muchos consideran que para entrar en recesión basta con caídas consecutivas de dos trimestres. Esta situación puede ser peor, de hecho cuando existe una situación continuada de recesión se llama depresión.

Una crisis económica es algo que afecta a varias economías a la vez y que además de representar un grave problema en la actualidad es un inconveniente para el futuro a corto y mediano plazo. Lo que quiere decir que la crisis que ahora vivimos durará, según expertos, un año más aunque estos datos son sólo predicciones, basta ver lo que este fin de año nos depara.

Medidas según el FMI

A corto plazo el desafío se encuentra en reducir la duración y la gravedad de la crisis. Para el FMI la máxima prioridad debe ser la adopción de medidas que reduzcan la incertidumbre y refuercen la confianza en los sistemas financieros. Entre estas medidas destacan las destinadas a informar al público de la exposición de las carteras y los métodos de valoración, particularmente en el caso de productos crediticios estructurados y otros activos ilíquidos. Se deben realizar estimaciones sobre la magnitud de las pérdidas, contribuyendo a depurar los balances de los bancos.

Sería útil que las instituciones divulgasen las estrategias globales encaminadas a corregir los fallos en la gestión del riesgo. Sería necesario tomar medidas correctoras de los incentivos que inducen a los altos directivos de los bancos a operar a corto plazo. Junto con los auditores, los supervisores deberían fomentar la transparencia y garantizar un tratamiento uniforme de los títulos de difícil valoración.

Ante la inminencia de las quiebras, se deben adoptar “medidas anticipadas para la resolución de instituciones en dificultades”, es decir, intervenir entidades antes de que se manifieste la crisis.

A medio plazo, según el FMI se deberían estandarizar los productos financieros estructurados. La creación de los productos debería ser más transparente con una supervisión más estricta de los originadores de hipotecas. A su vez, los sistemas de calificación deberían ser reformados. Y debería existir una mejor coordinación entre los supervisores financieros.

En QAH| Crisis financiera (I): concepto y tipos, Crisis financiera (II): evolución, Crisis financiera (III): causas y análisis de la crisis actual

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