Historia 


Crimen atrocissimum: Proceso y castigo en la Edad Moderna

In atrocissimis, leviores conjecturae sufficiunt, et licet judici iura transgredi: con este aforismo latino se expresaba la facultad o poder que tenía la jurisdicción para aplicar un proceso extraordinario, de máxima celeridad, y suprimiendo las garantías procesales establecidas ordinariamente en los procedimientos como beneficio de los acusados.

Ejecución de sentencia por sodomía (quema de cuerpo vivo)

Ejecución de sentencia por sodomía (quema de cuerpo vivo)

No existía realmente ninguna disposición legal que dispusiera este tratamiento procesal  para los delitos que vamos a comentar, la legislación fue avanzando conforme el ius puniendi de la monarquía fue asumiendo mayor importancia, y así se multiplicaron las normas sobre este tratamiento procesal extraordinario (excepciones procesales, sanciones agravadas…). Era una forma de inaplicar el derecho vigente como excusa de la comisión de un hecho que se calificaba como atroz o de una gravedad extrema. Con ello se legitimaba al juez para llevar a cabo un proceso sin exigir las necesidades probatorias ordinarias u otras garantías, se facilitaba una condena rápida, basada fundamental y sumariamente en simples presunciones o indicios.

Se establecieron como atroces aquellos que especialmente incidieran en el orden social, político, económico o religioso, pero normalmente había mucha discrecionalidad a la hora de calificarlos, admitiéndose al arbitrio del juez la conversión de un delito en atroz. Cítense algunos textos como las Partidas o el Fuero real que recogían algunos de ellos. Una ley de las Partidas llamó tres delitos como atroces, la heregía, la simonía y el homicidio voluntario. También se incluyeron algunos como los de lesa majestad, de traición, el homicidio reiterado, la falsificación de la moneda, sedición, salteamiento de caminos o bandolerismo, etc.

Las Siete Partidas del rey Alfonso X El Sabio

Las Siete Partidas del rey Alfonso X El Sabio

De los delitos sexuales, se partía de la teoría de Santo Tomás[1], se calificaban como tales la sodomía, el acceso carnal con religiosa de monasterio, la bestialidad, actos como la masturbación o el coito interrupto. Particularmente se le dio importancia a la sodomía por ser contra natura, ya que los demás se producían necesariamente entre hombre y mujer.

Las penas impuestas a estos delitos eran proporcionalmente agravadas a la relevancia del delito, la de muerte era la expresión mínima del ius puniendi, aunque no era la más grave puesto que se pensaba que con ella solo moría el cuerpo y no el alma, por ello se recurría a otras como la pena infamante de azotes públicos, el castigo a la muerte en saco lanzando el cuerpo al mar o al río encerrado con un perro, un gallo, una culebra y un mono (Partidas), quemar vivos los cuerpos, etc. A parte de las penas corporales o físicas impuestas, existían otras como las pecuniarias,  como la confiscación de bienes que también poseía una finalidad recaudatoria.

Existían otras penas, como apunta Ramos Vázquez, denominadas postmortem tales como la exposición del cadáver y la ausencia de sepultura, ahorcar el cuerpo muerto del ladrón famoso, del asesino y otros criminales atroces, etc.

 

[1] Para Santo Tomás el criterio se encontraba en el concepto de procreación, único objetivo que era perseguido, religiosamente, con el acto sexual y sobre la base de calificación de los delitos contra natura.

 

Vía| La represión de los delitos atroces en el Derecho Castellano de la Edad Moderna

Más información| Las Siete Partida del Sabio Rey Don Alfonso. Tomo IIIFuero Real

Imagen| Tortura, Partidas, condena

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