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Qué Aprendemos Hoy

Creencias potenciadoras. Creencias limitadoras.

Todos nos marcamos objetivos pero para conseguirlos no sólo es necesario un plan, también debemos conocer cómo y cuáles son nuestras creencias: esas opiniones que tenemos de nosotros mismos que pueden ayudarnos a  alcanzar nuestro propósito sin levantar barreras, o por el contrario también pueden lanzar piedras contra nuestro propio tejado.

Imaginemos el siguiente caso: “Yo no soy buena hablando en público, nunca se me ha dado bien, me pongo muy nerviosa.”

Podría preguntarme cuántas veces lo he hecho (hablar en público). Mi respuesta me enfoca a la exposición de un trabajo que hice en la facultad y que me salió muy mal” ¿Después? ” No lo he vuelto a hacer, es que me di cuenta que lo mío no era hablar en público”… Aquí tenemos un ejemplo de creencia limitadora.

¿Cuántas creencias limitadoras tenemos? No sólo es necesario saber el número de creencias limitadoras que tenemos, también hay que averiguar de dónde nacen, dónde se crean, etc.  Muchas suelen venir de nuestra infancia: “mira que es torpe este niño” o “es que  no sirve para las matemáticas, no es de ciencias”. Todo esto lo hemos ido asumiendo como propio, cuando quizás no lo sea; y el ser torpe o el no servir para las matemáticas viene de nuestro entorno, profesores o amigos… que nos vieron caer en algún momento o no supieron explicarnos adecuadamente la materia.

Henry Ford decía: “Si crees que puedes, tienes razón; si crees que no puedes, tienes razón”

Los neuropsicólogos han descubierto que nuestro cerebro aprende a saber qué esperar de  cada momento; es decir,  si esperamos que en la próxima reunión de trabajo apenas voy a hablar porque no se me da bien hacerlo en público, lo que ocurrirá será eso mismo, que apenas abriré la boca.  ¿Y si transformamos  esas creencias limitadoras en potenciadoras? Muchas veces damos por verdad algo que no lo es. Simplemente lo que ha ocurrido es que nos hemos aprendido que no podíamos hacer algo, bien por una mala experiencia, o bien porque nos lo han repetido tantas veces, que al final lo hemos creído. Sigamos con el ejemplo de hablar en público: del hecho que al presentar un trabajo en la facultad y  que no nos saliera tan bien como esperábamos, nos hemos formado esa creencia limitante; sin habernos dado otra posibilidad. Asumimos y nos creímos que no servíamos para hablar en público.

¿ Cómo son tus creencias? ¿ potenciadoras o limitadoras?

¿ Cómo son tus creencias? ¿potenciadoras o limitadoras?

Pero pongamos otro ejemplo: un niño de 1 año que comienza a andar. La primera vez probablemente se caiga, y la segunda, y  la tercera; pero lo seguirá intentando hasta que corretee por toda la casa sin parar. Podía haberse rendido en el primer golpe, o en el décimo. Pero lo siguió intentando, y en él era cierto que no sabía andar , pero también era cierto que no formó una creencia limitadora. ¿Por qué no nos convertimos un poco en bebés y reseteamos todas nuestras creencias limitadoras?

Una norma muy útil que usamos en los procesos de coaching es “convertir en temporal cualquier creencia negativa y convertir en permanente cualquier creencia positiva”

 

¿Habeis visto ” El discurso del Rey”? Un buen ejemplo de creencias. Limitadoras y Potenciadoras.

 

Más información| Generando Talento

Imágenes| masterconsul

Vídeo| Youtube: Tráiler El Discurso del Rey

maraesteban Escrito por el jul 8 2013. Archivado bajo Coaching y Desarrollo Personal.





CONOCE AL REDACTOR

Mara Esteban

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Fundadora de Generando Talento, coach, licenciada en Investigación y Técnicas de Mercado y Máster en Gestión del Talento y Coaching. Creo que todos tenemos grandes capacidades , es cuestión de trabajarlas y desarrollarlas. Creo que todos tenemos mucho que aportar en este mundo. Y que cada día es un buen momento para aprender algo nuevo. Y además tengo 2 pequeños clientes por casa que plantean grandes retos de forma constante.

 

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