Coaching y Desarrollo Personal, Educación 


Cree en ti para crear: Autoestima

¿Cuántas veces nos han dicho “no vales para estudiar, deberías buscar trabajo ya”?, o “dedícate a otra cosa, lo tuyo no es el baloncesto”. Y lo peor de todo… ¿cuántas otras hemos sido nosotros los que nos lo hemos creído? Hemos interiorizado todas aquellas frases que nos han dicho desde pequeños hasta creernos que no valemos para tal cosa o que no deberíamos arriesgarnos a desarrollar un proyecto  porque fracasaríamos. Pero… ¿te has parado a pensar en quién eres tú realmente? La generalización daña nuestra autoestima. ¡Claro que nadie es perfecto en todo, ni se le da bien todo en esta vida! En el artículo de hoy te invito a reflexionar sobre ti mismo: ¿tienes baja autoestima?

La autoestima es la base de todo ello. La autoestima es la valoración propia teniendo en cuenta las experiencias vividas y las sensaciones. Debemos tener en cuenta que una buena autoestima, es decir, una buena autovaloración conlleva una visión positiva, motivadora y de realización sin límites. Una buena autoestima guarda relación con nuestros objetivos, valores y creencias. De otro modo, una autoestima baja no incita al movimiento ni mental ni físico, es decir, no existe motivación verdadera sino que conlleva a ponerse límites que en muchos casos ni siquiera son reales.

La baja autoestima guarda relación con un pensamiento distorsionado, es decir, una forma inadecuada de pensar. Las personas con una baja autoestima tienden a ser personas muy perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr. Los pensamientos que le invaden suelen ser del tipo:

  • Sobregeneralización: se generaliza un hecho aislado, como por ejemplo que suspendamos un examen significa que ya no servimos para estudiar, que fracasaremos en todo.
  • Designación global: utilización de términos despreciativos hacia uno mismo en vez de designar el error. “¡Qué torpe!”
  • Pensamiento polarizado: todo o nada. O somos muy buenos en algo o no valemos para absolutamente nada.
  • Autoacusación: culparse por todo.
  • Personalización: nos hacemos responsables de todo lo malo que le sucede a los demás. “Está triste, ¡qué le habré hecho!”
  • Lectura del pensamiento: estamos constantemente pensando en lo que pueden estar pensando los demás pero no tenemos razones objetivas. Por ejemplo creer que nos critican constantemente.
  • Falacias de control: hay dos polos, pensar que tenemos la responsabilidad de todo y con todos los demás o pensar que no tenemos el control y hacernos las víctimas.
  • Razonamiento emocional: pensar que si nos sentimos de tal modo es porque es verdad, es decir, si nos sentimos solos es porque no tenemos amigos. Sentimos que somos inútiles sin contrastar ese pensamiento con otro tiempo pasado.

Si te preocupa tu autoestima, el primer paso es parar unos minutos a auto observarte en los puntos anteriormente mencionados. En el siguiente artículo expondré las formas de mejorar nuestra autoestima.

* Vía|Branden, N. (2001). La Psicología de la Autoestima. México: Paidós.

* Imagen| AutoestimaPensamiento distorsionado.

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