Cultura y Sociedad 


Costumbres nuestras que los perros odian

Los perros intentan ser nuestros mejores amigos, pero hay que reconocer que a veces se lo ponemos un poco difícil. En ocasiones hacemos cosas que les dan a entender que más que buscar su amistad lo que queremos es zanjar la relación definitivamente.

Usar demasiadas palabras y poco lenguaje corporal
Nos encanta hablar. Hablamos en casa, en el trabajo, hablamos por teléfono, hablamos solos y por supuesto que nuestras mascotas no se libran, se tragan miles de conversaciones. Aunque tienen capacidad para aprender y entender palabras, el número es reducido, unas 160, y es conveniente utilizar esas palabras para darles órdenes útiles, como sentarse, levantarse, etc. Por eso, nuestros largos sermones se escapan completamente a sus intereses. Lo que realmente les interesa y les hace entendernos es el lenguaje corporal. En eso se han hecho verdaderos expertos, pudiendo leer nuestros pensamientos y sentimientos quizás incluso antes de que nosotros mismos nos demos cuenta. A veces, mientras que intentamos educar a nuestras mascotas, nuestros gestos y nuestras palabras no concuerdan e incluso podemos reprenderles por no seguir nuestras indicaciones. Eso es muy frustrante para ellos, porque no han entendido absolutamente nada.
Conclusión: pocas palabras y lenguaje corporal adecuado

Abrazar al perro
Aunque a nosotros nos parece una muestra estupenda de cariño, apoyo y amor, muchos perros odian los abrazos. Mientras para nosotros es algo totalmente normal envolver a alguien con nuestros brazos y apretujarlo, muchos perros no lo ven de la misma manera. Ellos no tienen brazos y no abrazan, muy al contrario, poner sus patas sobre otro animal es signo de dominación. Por eso, no importa lo buenas que sean tus intenciones con los abrazos, un perro lo verá como una muestra de tu dominancia sobre él. Aunque muchos lo toleran de buen grado otros se sienten amenazados o directamente lo aborrecen. También hay algunos que solo permiten el abrazo de determinados miembros de la familia pero no de otros, posiblemente siendo el elegido la persona que lo ha adiestrado, dado que asocia ese gesto con la dominación.
Conclusión: fíjate en el lenguaje corporal del perro al abrazarlo. Aunque se deje, si su cuerpo está completamente en tensión no lo estará disfrutando tanto como tú pensabas.

Obligar al perro a relacionarse con otros animales y personas que no le gustan
Al igual que nosotros, los perros tienen sus personas y animales favoritos y también sus enemigos declarados, a quiénes no quieren acercarse bajo ningún concepto. Si al perro le cuesta socializarse en general deberemos enseñarle poco a poco a ir saliendo de su zona de confort y quitar los miedos, pero jamás obligándolo o forzándolo.
Conclusión: ayuda a tu perro a socializarse poco a poco, premiándolo cuando lo vaya consiguiendo.

Llevar al perro a pasear sin darle la oportunidad de pararse a oler e investigar
Es muy importante enseñar a salir a pasear y obedecer. Además, debemos permitir al perro tener algo de tiempo para explorar los alrededores. Si está bien educado, es obediente y responde a nuestras órdenes, no hay ningún peligro en que lo haga, al revés, es beneficioso para estimular sus instintos naturales.
Conclusión: lo primero, educación. Una vez que el perro ha cumplido debes hacerlo tú y dejarle tiempo para explorar.

Estas son algunas de las cosas que, sin mala intención, hacemos mal a veces con nuestros perros, más por desconocimiento o por comodidad que por otra cosa. No debemos olvidar que pese a formar parte de nuestras familias y merecer todo nuestro amor, sus necesidades no son las mismas que las nuestras y está en nuestra mano satisfacerlas de la mejor manera posible.

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