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Cosas que no sabías de los gatos

Los gatos son misteriosos. De comportamiento poco expresivo y no dados a las grandes muestras de cariño, para muchos propietarios de felinos éstos son, aún después de años de convivencia, unos grandes y refinados desconocidos.

Algunos datos que igual desconocías de los felinos:

  1. Los gatos pueden predecir los terremotos: Si, como en el caso de los perros, se sospecha que los gatos también pueden sentir un terremoto minutos antes de que se produzca. Muchos animales como ratas, serpientes o hurones se esconderán hasta días antes de ocurrir un terremoto. En Japón, país de elevada actividad sísmica, los animales son considerados parte de sus sistemas de alarma. Se supone que esa capacidad de percibir vibraciones anómalas en el suelo está relacionada con el oído interno, órgano extremadamente sensible en los gatos.
  2. Se tragan la comida sin masticar: Los gatos son carnívoros estrictos, es decir, aunque pueden comer vegetales no podrían sobrevivir solo con dieta vegetariana. No pueden sintetizar por sí mismos el aminoácido Taurina, presente solo en la carne, además de otros elementos biológicos. Esto lo convierte en una mascota distinta al perro, que es omnívoro. Comparado con las fibras vegetales, la carne es fácil de digerir, y así el tracto intestinal de los gatos es más corto y su estómago mucho más ácido para romper las proteinas. Los gatos no mastican porque no les hace falta por razones digestivas. Los dientes felinos tienen una función de arranque de la carne de sus presas, no son para masticar.
  3. Son manipuladores: El gato es, que duda cabe, muy inteligente. Y aprenden muy rápido que pueden modificar el comportamiento de sus dueños a través de las vocalizaciones y muestras de afecto, y no dudarán de usar estas armas para conseguir lo que quieran.
  4. Pueden soñar: Los gatos duermen hasta 18h al día, pero la mayor parte de ese tiempo lo pasan dormitando, es decir, es un sueño ligero que se interrumpe con cualquier ruido o toque. Pero si se encuentran suficientemente relajados, los gatos entran en una fase donde producen las mismas ondas cerebrales que cuando nosotros soñamos.
  5. No entienden el castigo: A diferencia de los perros, no se puede entrenar un gato a base de castigos. Aunque este tipo de adiestramiento tampoco está recomendado en perros por ser mucho menos efectivo que el reforzamiento positivo, en gatos es totalmente inútil. Castigándolo solo conseguirás provocarle estrés, que te rehúya y que se muestre taciturno y triste. Por el contrario, a base de caricias y premios se puede educar a un gato, al menos a seguir una mínimas reglas de convivencia.
  6. El ronroneo, todavía un misterio: Se ha estudiado el porqué del ronroneo de los felinos, cuándo se produce y con qué objetivo, pero a día de hoy no se sabe el órgano u órganos encargados de producirlo. Con propiedades curativas, el ronroneo de los gatos se ha utilizado hasta en la NASA para prevenir la pérdida de materia ósea de los astronautas.
  7. Solo miagan a las personas: Los gatos tienen desarrollado un complejo sistema de comunicación con otros individuos de su especie. Desde la posición de la cola a distintos sonidos guturales y siseos, los gatos se comunican entre ellos en un lenguaje, y usan otro totalmente distinto para hacerlo con los humanos. Un gato solo miaga a las personas, jamás a otro gato.
  8. No pueden digerir el chocolate: Como los perros, los gatos no pueden metabolizar la teobromina presente en el chocolate, siendo aún más sensible que los cánidos a este postre universal.
  9. No sudan a través de la piel, sino a través de las almohadillas plantares: Los gatos, gracias a su origen en los calurosos desiertos, son tremendamente resistentes al calor. De hábitos nocturnos, en verano pasará las horas de más calor descansando, para salir de caza duraGatonte la noche. En las peores horas del día pueden llegar a sudar, pero lo harán solo a través de las almohadillas. Otra forma de refrescarse con la que cuentan es a través del aseo, pues se mojan el pelo para favorecer las pérdidas calóricas.
  10. No detectan el sabor dulce: Entre las papilas gustativas de los gatos no existen las responsables de los sabores dulces. Sencillamente, no son capaces de detectar ese sabor, y se sospecha que tampoco los otros representan una gran fuente de información para los felinos. Por el contrario, es el sentido del olfato el que los incitará a comer ciertos alimentos, y a dejar de comer hasta la inanición si pierden el sentido del olfato.
  11. Los gatos prefieren a las mujeres: El oído de los gatos ha evolucionado para detectar especialmente los sonidos agudos, que son los producidos por sus presas favoritas como ratones y ratas. Debido a ésto, se sienten más cómodos alrededor de las voces femeninas, generalmente más agudas que las masculinas.

Hay muchas otras cosas que han contribuido a tejer la leyenda de misterio alrededor de los gatos . A lo largo de la historia, su comportamiento les ha valido persecuciones, maldiciones e incluso períodos en los que eran considerados dioses. En nuestros días, todavía mucha gente respeta sino teme los gatos negros, y en muchos países son considerados seres con poderes sobrehumanos.

Tanto si te gustan los gatos como si no, todos vemos en ellos algo mágico.

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