Derecho Civil, Derecho Mercantil, Jurídico 


Cosa juzgada: herramienta procesal

En el presente artículo vamos a estudiar de forma muy analítica y resumida, la institución de la cosa juzgada y cómo utilizarla de manera eficiente ante los tribunales en litigación civil-mercantil.

La definición oficial que da la Real Academia de la Lengua Epañola [RAE] define cosa juzgada como:

  • (1.) f. “cosa que se da por resuelta e indiscutible y de que es ocioso tratar”.
  • (2.) f. Der. “Efecto de una resolución judicial firme, que impide abrir un nuevo proceso sobre el mismo objeto”.

Al hablar de cosa juzgada estamos hablando sobre una resolución con fuerza o autoridad de cosa juzgada. Al respecto, es preciso distinguir 2 cualidades o categorías intrínsecas de la misma:

Por un lado, la cosa Juzgada formal [ex art. 207 LEC], que es el especial estado jurídico en que se encuentran algunos asuntos o cuestiones por haber sido objeto de enjuiciamiento definitivo dentro de un proceso judicial.

Y por otro, la cosa juzgada material [ex art. 222 LEC], que inquiere que determinada resolución judicial afecta jurídicamente y por sí misma, a otros órganos jurisdiccionales respecto al contenido de resoluciones que ya han sido enjuiciadas y resueltas, y que han devenido firmes por no haber sido recurridas por ninguna de las partes. De tal manera, que dichos órganos jurisdiccionales tienen que estar a lo que en ellas se contenga [no solo resoluciones del mismo Juzgador, sino de otros, inclusive cuando otros Juzgados de otras jurisdicciones materiales: civil, penal, administrativo, etc.].

Ambos conceptos extienden un doble efecto jurídico: El efecto positivo – [prejudicial], y el efecto negativo [excluyente].cosa-juzgada

La fundamentación jurídica de esta institución es triple:

  • Por un lado, se pretende evitar que en procesos paralelos recaigan resoluciones contradictorias [no confundir con la excepción de “litispendencia” que es distinta – arts. 207.4 y 410 LEC].
  • Por otro, que el demandado no pueda ser nuevamente enjuiciado de algo de lo que ya fue en su momento (non bis in ídem, mucho más habitual en la jurisdicción criminal).
  • Y por último, preservar la seguridad jurídica, otorgando confianza a los operadores jurídicos al evitar que se prolonguen indefinidamente las controversias, generándose sucesivas resoluciones sobre idéntica problemática

Tanto el art. 207 [Formal], como el art. 222 [material], se encuentran en el Libro I, Título V, Capítulo VIII de la LEC. Y por ello, tal y como aclara el propio contenido del Libro I, denominado: “DE LAS DISPOSICIONES GENERALES RELATIVAS A LOS JUICIOS CIVILES”. Por lo cual es de posible aplicación a todo procedimiento, con independencia de que estemos en un procedimiento declarativo, una ejecución, o un procedimiento de los especiales [libro IV de LEC].

Esto, afecta directamente a la aplicación real de esta útil herramienta para la defensa de los intereses de nuestros clientes.

¿Cómo se aplica la institución de cosa juzgada en la práctica real en Sala?

Aclarados dichos conceptos, la forma más habitual de utilizar esta herramienta procesal a favor de nuestro cliente varía si nos encontramos en un procedimiento declarativo o de ejecución. Veamos cada uno de ellos:

A). – EN PROCEDIMIENTOS DECLARATIVOS: Lo introducimos mediante una excepción procesal previa. En este sentido importante saber el momento oportuno distinguiendo entre los dos tipos de procedimiento [Ordinario y Verbal] que dispone nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil [LEC].

Por un lado, en el procedimiento Declarativo Ordinario deberíamos introducirla obligatoriamente en nuestro escrito de contestación a la demanda [recordemos, art.404 LEC Plazo 20 días hábiles], ya que sino precluye ex art. 400 LEC, y la “pelearíamos” oralmente en la audiencia previa al juicio [Ver arts. 414, 416, 417 y 421 LEC, en especial art. 416.1. 2ª LEC].

Por otro, en el procedimiento Declarativo Verbal, con la nueva modificación de la LEC que introducía una breve contestación, también deberíamos anunciarla en nuestro escrito sucinto de contestación a la demanda (que recordemos en el verbal, art. 438.1 LEC, son solo 10 días hábiles). Sin embargo, se resuelve en la propia Vista-Juicio con carácter previo, que recordemos es potestativa, debiendo obligatoriamente las partes pronunciarse si ven necesario celebrarla o no ex art. 438.4 LEC [ver art. 443 LEC sobre el desarrollo de la vista, y en especial el punto 3 sobre cuestiones procesales].

B). – PROCEDIMEINTOS EJECUTIVOS: En los procedimientos ejecutivos de títulos judiciales y no judiciales se podría alegar en cualquier momento siempre y cuando el Auto, la Providencia o el Decreto traído a colación por nuestra parte sea firme. Simplemente debemos alegar el arts. 207 [cosa juzgada formal], y/o el art. 222 LEC [cosa juzgada material]. Tener en cuenta al respecto, dicha resolución judicial resolución judicial alegada por nuestra deviene firme por no haber sido recurrida por ninguna de las partes una vez transcurridos los plazos correspondientes a cada una de ellas por Ley según el tipo.

[Ver en cada caso los plazos de los recursos según qué tipo de resolución estamos alegando a partir de los arts. 451 y siguientes de la LEC, reposición y revisión 5 días de plazo ex arts. 452 y 454 LEC, apelación 20 días ex art. 458 LEC].Larios Tres Legal

¿Qué podemos hacer contra una alegación de contrario de cosa juzgada?

Lo primero sería estudiar bien si la resolución es efectivamente firme o no [cosa juzgada formal], y en segundo lugar nuestro protocolo sería el de analizar los requisitos esenciales de cosa juzgada material. Es decir, comprobar si la resolución recae sobre los mismos sujetos, el mismo objeto, y con los mismos hechos.
Vía| Noticias Jurídicas.

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