Historia 


Corrientes historiográficas (V)

INTRODUCCIÓN

En los años 80 surge otro debate historiográfico, conocido como “el debate sobre la fragmentación de la historia”. Se decía que la Historia se estaba desmigajando: frente a la coherencia de la historia social, que engarzaba todos los elementos y los dotaba de un significado, surge una nueva historia restringida a una serie de ámbitos particulares. La fragmentación de la historia se manifestó en que las nuevas generaciones de historiadores sociales comenzaron a dar un mayor peso a la cultura. Las limitaciones de la historia social, vista como excesivamente economicista y colectivista, produjo que aparecieran nuevas formas de hacer historiografía. Se buscaba resolver el problema de cómo estudiar, de manera concreta, cómo realmente los individuos está condicionados por su situación social, y qué grado de libertad ostentan.

Fotografía de Peter Burke, uno de sus mayores representantes

LA CULTURA HISTORIOGRÁFICA Y LOS AÑOS 90

En la década de los 90 estamos ante un mundo muy consumista, debido a los cambios en la sociedad occidental, como la consolidación del estado de bienestar, la mejora del nivel de vida, mayor consumo, mayores gastos… Asistimos a un mundo globalizado, donde obtener información de cualquier punto del planeta es un mínimo problema. Antes informarse acerca de un asunto lejano requería de grandes correos que tardaban varias semanas o meses en llegar y regresar, por lo que solo se lo podían permitir las familias más pudientes. Sin embargo, ahora todo el mundo tiene acceso a la información rápida a partir de cualquier aparato electrónico que tenga internet.

Desde 1989, con la caída del muro de Berlín, el fin de la Guerra Fría, y la desintegración de la Unión Soviética, se ha asistido al desmembramiento y fragmentación de la Historia. Este acontecimiento hace que se redefina para siempre el concepto de cultura, cuya anticuada concepción, que venía dada por la antropología, decía que cultura sería toda aquella actividad que nos diferencia y nos distancia de los animales. Esta definición antropológica de la cultura es una reacción frente a los planteamientos más materialistas que planteaban las tendencias y escuelas historiográficas anteriores acerca de este tipo de conceptos.

BASES DE LA HISTORIA CULTURAL

Portada de una de las obras de Peter Burke

La Historia cultural está considerada una tendencia historiográfica, que no una escuela, innovadora, porque en ella se realizan las mayores y más interesantes novedades en la temática de la nueva historiografía de finales del siglo XX. En la década de los 90, en medio de la crisis historiográfica global que se había desencadenado a partir de 1989, se decide hacer borrón y cuenta nueva, es decir, empezar de nuevo, dejar apartadas, aunque nunca olvidar, las tendencias historiográficas pasadas que ya no estaban en el panorama nacional o internacional. Enmarcado en esto surgen conceptos como la crítica a la objetividad histórica por la que apostaba la escuela de Annales.

Portada de otra obra de  Peter Burke

Se puede decir que el foco de estudio de la Historia cultural es todo lo que sea producto artificial del ser humano, excluyendo la creación natural. La Historia cultural trata de absorber otros temas de estudio no historiográficos para tratarlos como fuentes, rasgo que sí que vincula esta tendencia a la de la Escuela de Annales. Destacan la búsqueda de la interrelación del proceso histórico con la literatura, el arte y la música. Esto lo explican argumentando que el Historiador tiene el deber de ampliar sus dominios del conocimiento humano. La Historia cultural es una tendencia que trata de establecer significados concretos a los hechos históricos, y profundizar en su estudio a través de los aportes de la interconexión disciplinar. Es una forma de hacer Historia muy mediatizada y concreta, pero a la vez muy dispar. Sin embargo, esta forma de buscar fuentes utilizables ha sido criticada, porque, durante mucho tiempo, se pensó que utilizar la Historia de la Literatura como fuente para el estudio de la Historia era una real locura.

Dentro de la Historia cultural podemos hablar de dos grandes grupos o tendencias temáticas:

  1. La cultura popular: Es un apartado más asociado a las culturas del pasado. Destacan, como en anteriores escuelas y tendencias, la Historia de las clases más bajas y los más desfavorecidos.
  2. La cultura de masas: Es un apartado mucho más asociado a la cultura y el mundo consumista en el que vivimos, al menos en nuestro marco occidental. Todos nos saturan a información que nos entra por la televisión, por internet, por el móvil…

Portada de una obra de Historia cultural

Asimismo, dentro de estos dos grandes bloques tenemos que hablar de tres conceptos historiográficos muy importantes desde finales de los años 80: el giro lingüístico, el giro hacia dentro y el giro hacia el otro. Es muy complicado explicarlos en un par de líneas, pero podríamos decir que el primero, el giro lingüístico, se centra en la importancia del lenguaje, del discurso y del habla en público como fuente de recursos inagotable para el estudio histórico; el giro hacia dentro es lo que sería la Historia de las sensibilidades muy a grosso modo, dada sobretodo en Francia; y el giro hacia el otro es el giro ideológico de la sociedad por el cual obtenemos un mayor nivel de conocimiento e información acerca de la otra gran cultura del mundo, la cultura oriental. Ante este conglomerado de conceptos y tendencias dispares, se ha asumido que la Historia cultural no puede ser una escuela historiográfica, solo una tendencia de varios autores que se preocupan de estudiar un apartado concreto, en este caso lo cultural, con una perspectiva concreta y personalizada.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| BOURDÉ, G.; MARTÍN, H. (1992): Las escuelas históricas. Akal. Madrid; BURKE, P.  (ed.) (1994): Formas de hacer Historia. Alianza Editorial. Madrid.

Imagen| Peter Burke; Libro 1 de Peter Burke; Libro 2 de Peter Burke; Libro de historiografía

En QAH| Corrientes historiográficas: la Historia tradicional; Corrientes historiográficas (II); Corrientes historiográficas (III); Corrientes historiográficas (IV)

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