Historia 


Corrientes historiográficas: la Historia tradicional

Hasta mediados del siglo XIX, la Historia era una disciplina que formaba parte más bien de la filosofía, ya que no existía la historiografía. Lo primero que hay que aclarar del tipo de Historia que se hacía en el siglo XIX es la temática de investigación: alta política, grandes personajes políticos, actividad institucional, la Historia diplomática y las relaciones, y la Historia militar. Esos primeros historiadores decimonónicos creían que estudiando estos temas se explicaba, no solo el funcionamiento de la sociedad, sino por qué la Historia de la Humanidad había evolucionado como lo había hecho. Esta teoría histórica del siglo XIX recibe varios nombres: Historia tradicional, positivismo, Historia metódica, historicismo

Auguste Comte

Auguste Comte

La Historia tradicional es una corriente historiográfica que se basa en el concepto de individuo y en la idea de que los seres humanos son sujetos autónomos y libres que actúan como resultado de sus decisiones y su voluntad. Por tanto, la Historia sería el resultado de la libertad e independencia de acción y pensamiento de las personas. Si la evolución de la Historia humana es así, es evidente que para entender la Historia hay que entender a aquellas personas que han ejercido una mayor influencia en la Historia, aquellas personas que por su puesto o posición han ejercido una mayor influencia sobre la población. Desde esta perspectiva, son las élites políticas y culturales las que generan los grandes fenómenos históricos.

John Stuart Mill

John Stuart Mill

A un nivel más global, las ideas se veían como algo independiente, que aparecían sin ninguna circunstancia en la Historia. Según los historiadores tradicionales, el mundo de las ideas es un mundo totalmente autónomo, ya que las ideas aparecen porque hay personas que las piensan. La razón por la que se estudiaba la alta política es porque se pensaba que ésta es algo independiente, y que los grandes políticos y monarcas actuaban libremente, de tal modo que las decisiones y acciones políticas son el resultado de las decisiones de los políticos. Por tanto, si la sociedad evoluciona por éstos, se pensaba que si cambiaban a los políticos, la situación iría mejor.

Leopold von Ranke

Leopold von Ranke

También es un modelo de Historia comprensiva, un modelo de hacer Historia con el objetivo de comprender las razones y motivaciones de los actores históricos. Se partía de la premisa de que la manera de explicar su comportamiento era comprendiendo los motivos de esa persona para hacer eso. La empatía, la capacidad de ponerse en la piel de otro, es uno de los factores clave de esta Historia comprensiva, porque así comprendemos las razones de los individuos para hacer lo que hacía. Lo malo de esto es que en la mayoría de los casos no conocemos cuáles son esas razones. Por eso hay muchas lagunas de información que hay que llenar con la reconstrucción histórica personal.

Henri de Saint Simon

Henri de Saint Simon

Este uso de la empatía es posible porque se parte del supuesto de que todos los seres humanos de todos los lugares y todas las épocas de la Historia de la Humanidad tienen cosas en común. Existe una naturaleza humana universal y común para toda la Humanidad, moviéndose todos los seres humanos por los mismos impulsos e instintos, y conocida por el nombre de individualismo metodológico. Los impulsos humanos comunes para toda la Historia de la Humanidad son sentimientos como la ambición, la vanidad, la envidia, el interés material, el odio… La relación entre el presentismo y la empatía de la Historia tradicional se basa en que el historiador que trabaja con este modelo teórico de hacer Historia trasladaba valores, ideas, sentimientos, aspiraciones o motivaciones del presente a esa época. Pensar que todo el mundo se mueve por las mismas razones porque son naturales y siempre han existido es uno de los grandes problemas de estos historiadores. El historiador del siglo XIX pensaba que era un mero vehículo neutro a través del cual el pasado era transmitido y conocido en el presente. Pensaban que los hechos hablaban por sí mismos, no pensaban que los hechos responden a las preguntas que se les formulen.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| BOURDÉ, G.; MARTÍN, H. (1992): Las escuelas históricas. Akal. Madrid; BURKE, P.  (ed.) (1994): Formas de hacer Historia. Alianza Editorial. Madrid.

Imagen| Auguste Comte, John Stuart Mill, Leopold von Ranke, Henri de Saint Simon

 

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