Patrimonio 


La corona del rey Recesvinto y el esplendor visigodo

Corona del Rey Recesvinto

Corona votiva del rey Recesvinto, Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

La corona del rey visigodo Recesvinto (649-672) es la pieza más destacada del impresionante tesoro hallado en 1858 en Guarrazar, dentro del término municipal de Guadamur y a escasos 9 kilómetros de la otrora capital del reino hispanovisigodo: la ciudad de Toledo.

Joya de incalculable valía, representa junto a las piezas que le acompañan, el principal ejemplo de orfebrería visigoda del siglo VII, e incluso, a decir por algunos estudiosos, de toda la orfebrería europea altomedieval.

Gracias a una afortunada casualidad, el conjunto fue descubierto en lo que se cree fueron los restos de un antiguo enclave religioso, y más concretamente, en una pequeña capilla funeraria, donde aparecieron dos hoyos que durante siglos habían venido cobijando un ajuar integrado por una serie de coronas y cruces votivas, así como otra serie de utensilios de uso litúrgico.

Los objetos fueron escondidos con la intención de ser preservados ante el inminente avance musulmán y una vez descubiertos, parte de las joyas fueron vendidas por sus descubridores, otras fueron robadas y el resto recaló en diferentes instituciones. De esta forma, podemos encontrar algunas piezas en el museo parisino de Cluny (entre ellas, tres coronas, cuatro cruces de engastes y una “R” de la corona de Recesvinto); en la Armería Real (la corona de Teodosio, la cruz de Lucecio y una esmeralda tallada con la escena de la Anunciación) y finalmente, en el Museo Arqueológico Nacional, que cuenta, entre otras, con cuatro cruces con engastes y colgantes, dos revestimientos con engastes correspondientes a los brazos de una gran cruz y seis coronas; la que nos ocupa fue devuelta por canje de bienes culturales entre Francia y España en el año 1959).

Piezas del Tesoro de Guarrazar. Museo Arqueológico Nacional

Piezas del Tesoro de Guarrazar. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

Fue la orfebrería un campo muy abonado por el pueblo visigodo, por lo que es lícito pensar en la existencia de activos talleres que satisficiesen las numerosas demandas. En concreto, el conjunto de Guarrazar puede relacionarse con un taller de corte palaciego nutrido por un abanico de orfebres encargados en el diseño de los objetos, la obtención de materiales y del utillaje necesario para la producción, así como en la realización de todos los pasos precisos para la fabricación de las piezas y su ulterior montaje. A decir por los estudiosos Óscar García-Vuelta y Alicia Perea, en su trabajo, a estos hacedores no les faltaría toda una serie de infraestructuras claves para el buen funcionamiento de su actividad, ya fuesen hornos con los que preparar aleaciones o soldaduras, bancos de trabajo o toda una suerte de herramientas (lingoteras, tenazas, crisoles, etc.), que les facilitaría el llevar a cabo toda una serie de piezas de calidad excepcional, a la par que mantener unos conocimientos técnicos que se fueron transmitiendo “de generación en generación”, haciendo del arte de la orfebrería en particular, una pieza clave en el arte y la historia del pueblo visigodo en general.

Detalle de la diadema de la corona votiva de Recesvinto

Detalle de la diadema de la corona votiva de Recesvinto

En concreto, para la corona del rey Recesvinto, los orfebres debieron acometer un trabajo concienzudo, debido a lo complejo de su composición. La pieza consta de una diadema compuesta por dos láminas de oro semicirculares unidas por medio de charnelas. Al interior, la lámina se presenta lisa mientras que la externa, ha sido trabajada con las técnicas del repujado y el calado, conformando una decoración de tipo vegetal que alberga piedras preciosas engarzadas con los sistemas de cápsula o de uña. La diadema se ve acotada por dos cenefas ornamentadas y junto a la inferior, penden una serie de cadenillas donde cuelgan 24 letras que nos permiten leer “(R)ECCESVINTHUS REX OFFERET”, remitiéndonos al donante y por ende, a la ofrenda ritual. De igual forma, la propia corona pende de cuatro bellas cadenas unidas en la zona superior a una doble azucena, rematada en un casquete fabricado en cristal de roca.

Letras pinjantes de la corona votiva de Recesvinto

Letras pinjantes de la corona votiva de Recesvinto

Finalmente, del centro de la corona cuelga a su vez, una espectacular cruz latina realizada, igualmente, con láminas de oro, piedras preciosas y vidrios de colores. En su interior, conserva señales de lo que fue un artificio de enganche por lo que debió integrarse posteriormente a la corona, habiéndose realizado previamente, como joya de tipo pectoral.
Tanto cruz como corona, presentan materiales de excelente calidad, contando con toda una suerte de piedras preciosas (zafiros, esmeraldas, amatistas, granates y aguamarinas), que combinan majestuosamente, con perlas, piezas de nácar, adularias o calcedonias.

El uso de algunos de estos materiales, así como las técnicas empleadas, ponen en contacto estas obras con la orfebrería realizada por la misma época en Bizancio, además, tanto la corona, como otras semejantes pertenecientes al conjunto de Guarrazar, tenían la función de servir como donaciones más o menos suntuosas a los templos visigodos.

Cruz pectoral

Cruz  de la corona de Recesvinto, en origen una cruz pectoral. MuseoArqueológico Nacional, Madrid.

Se trataba de una serie de objetos votivos, una suerte de exvotos, que personajes destacados ofrendaban a las iglesias, extrapolando a estas latitudes, unas costumbres ya ejercitadas por los emperadores bizantinos, quienes, “recogían la tradición imperial vigente desde Constantino” de consagrar coronas votivas a las iglesias y que desde la etapa justiniana, se había instituido como característica de los ritos áulicos de la Sacra Corte, buscando simbolizar la unión entre monarquía y divinidad y “legitimando (ante el pueblo) el poder terrenal encarnado por el rey y su corte”. (MADRIGAL, A y SÁEZ, F. (2001):161).

Tanto la corona de Recesvinto, como el resto del conjunto recuperado de Guarrazar, podemos encontrarlos expuestos en el renovado Museo Arqueológico Nacional, dentro de un marco denominado “El Rey y la Iglesia, pilares del Reino”.

 

Vía| GARCÍA, O y PEREA, A.(2014):”Guarrazar: el taller orfebre visigodo”, Anales de Historia del Arte, vol. 24, Centro de Investigaciones Científicas, Madrid.

Más Información| MADRIGAL, A y SÁEZ, F. (2001): Museo Arqueológico Nacional. Un paseo por la historia. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Àmbit Servicios Editoriales, Barcelona; OLAGUER-FELIU, F. (1998): Arte medieval hasta el año 1000. Ediciones Encuentro, Madrid

Imagen| Corona votiva de Recesvinto, Conjunto de Guarrazar,Detalle de la diadema de la corona votiva de Recesvinto, Detalle de la corona votiva de Recesvinto, Cruz pectoral.

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