Historia 


Cornelius Atticus, el primer deportista conocido en Baleares

¿Quién no conoce a Rafa Nadal, Jorge Lorenzo o Xavi Torres? Si bien puede decirse que son pocos los que actualmente desconocen las diversas gestas de estos deportistas de éxito nacidos y criados en Mallorca, lo cierto es que no muchos tienen constancia de que todos ellos han sido galardonados con uno de los mayores reconocimientos otorgados por el Govern de les Illes Balears. La Distinción Cornelius Atticus es un premio que, dado por un jurado compuesto por representantes procedentes de medios de comunicación, de diversas entidades deportivas y de la administración autonómica, lleva desde el año 1996 reconociendo a todas aquellas personalidades que han dedicado su vida a la práctica y promoción del deporte, formando gracias a sus esfuerzos parte de la historia propia de las islas. El premiado en cuestión recibe un diploma acreditativo y una pequeña reproducción de una lápida de mármol del siglo III en donde se hacía mención a un tal Cornelius Atticus.

Área residencial de la ciudad arqueológica de Pollentia.

Corría el año 1933 cuando en Pollentia (ciudad romana del siglo I a.C. fundada por Quintus Caecilius Metellus Balearicus), a raíz de las excavaciones arqueológicas empezadas en 1923, se descubriría una excepcional laude funeraria. Lo extraordinario del hallazgo radicaba en que en la lápida podía leerse perfectamente un poema epigráfico a modo de alabanza de un deportista, el mencionado Cornelius Atticus, que había conseguido una singular fama a raíz de sus dotes como pancraciasta. En la Antigua Grecia el pancracio era una prueba olímpica en donde los participantes estaban autorizados a demostrar sus habilidades físicas de la manera que fuera. Con las excepciones de morder y meter un dedo en el ojo al contrincante, esta modalidad de lucha admitía cualquier demostración de fuerza por dolorosa que fuera, siendo las patadas en los genitales, los puñetazos en el estómago y los intentos de estrangulación bastante frecuentes. El combate finalizaba cuando uno de los contrincantes levantaba la mano en señal de derrota o caía inconsciente al suelo.

Esta modalidad, que seguiría practicándose con verdadera pasión en época romana, sería más popular que otras como el pugilato (un tipo de lucha en donde, sin poder agarrar al enemigo, se debía pegar golpes en las manos y en las piernas al contrario) o la lucha (el equivalente a la lucha grecorromana). ¿Por qué atraía más el pancracio? Porque, a pesar de su inusitada violencia, aquel que lo practicara era un atleta en el más amplio sentido de la palabra. En la práctica resultaba mucho más determinante la agilidad que pudieran tener los atletas en pleno combate que su peso o la propia fuerza que fueran capaces de ejercer, de ahí que los entrenamientos (realizados en las palestras, patios porticados anexos a las termas), supervisados por el llamado paidotribes, fueran extenuantes.

La lápida es cuadrangular, de escritura monumental clara y espontánea. Puede destacarse el tamaño variable de las letras, los diversos signos de interposición y las dos hojas de hiedra y la palmeta en la parte inferior.

Cabe señalar, a colación de lo mencionado anteriormente, la relevancia que pareció alcanzar en vida Cornelius Atticus. Aunque se creyó en un primer momento que el epitafio hacía referencia a un laureado atleta nacido en la Mallorca romana, su nombre parece revelar una muy posible ascendencia griega. Sea como fuere, y a pesar de lo poco que podemos conocer sobre una personalidad de la que no hay información, la lápida de este activo participante de una de las modalidades deportivas preferidas por los romanos muestra no solo su prestigio y popularidad como pancraciasta, sino la consternación de sus seguidores por su fallecimiento. Una muerte que, a todas luces inesperada, pudo ser fruto de uno de esos combates tan violentos.

El sentido poema funerario encontrado en Pollentia es a día de hoy el único ejemplo de poesía epigráfica hallado en las Islas Baleares, además de ser el primer testimonio que nos habla de un atleta de renombre en el archipiélago balear. El poema reza lo siguiente:

D(is) M(anibus) Cor(nelii) Attici [e] firmo signo / pancrati. Hic iacet infelix fato / deceptus iniquo solitus / assiduis durare membra / palaestris, arte quoque si/gni sui populo placuitque / frequenter. Quien tierra fru ce creatus te igne ac fumo / crematus, iam nihil existis / nisi quod superfuit ígneo. / Ossa atque cinis / iacent sub te/gmine saxi.

A los dioses manes de Cornelius Atticus, por constante sobrenombre llamado el pancraciasta. Engañado por el hado inicuo, aquí descansa el infeliz. Acostumbraba endurecer sus miembros en continuas palestras, y con frecuencia complació al pueblo gracias al arte de su sobrenombre. Tú que fuiste creado de la tierra fértil para después ser quemado a fuego y humo, ya no eres nada, sino tan sólo lo que el fuego no consumió. Huesos y cenizas reposan bajo el amparo de esta piedra.

Vía| Distinción Cornelivs Atticvs – Caib

Imágenes| Pollentia, poema funerario

En QAH| Deporte y culto al cuerpo: una herencia de la Grecia Clásica

En colaboración con QAH| Tempus Fugit

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