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Conversaciones sobre el futuro… ¿Qué hacemos?

Acabo de ver un vídeo sobre una magnífica idea del Banco Sabadell de reunir a personajes relevantes para charlar sobre el futuro que os recomiendo. Esta charla la protagonizan Inocencio Arias70 años, polifacético diplomático, exdirector general del Real Madrid, jubilado en 2010 (sí, el diplomático que algunos conocen como “el que va siempre con pajarita”) y Loquillo, 50 años, exTroglodita, barcelonés de cuna y siempre con tupé.

Pues bien, hay varios tema de la charla que me han gustado mucho y me han hecho reflexionar.

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En primer lugar, Inocencio hace una crítica constructiva en mi opinión crucial para España. A ver, ¿Por qué en España todo el mundo quiere ser funcionario? ¿Por qué ese afán de trabajar para el Estado? o debería decir ¿Vivir a costa del Estado? Porque reconoceréis que cuando más gente de lo normal quiere algo es porque de alguna manera es un “chollo”. Este tema es preocupante. ¿Por qué mientras que en EEUU pedir algo de dinero prestado y arriesgarse a montar un negocio y, añado lo más importante, fracasar, no representa ningún “problema social” (es más seguramente en poco tiempo lo intente de nuevo) y en España tenemos pánico a hacerlo? ¿Es cierto que nos importa demasiado el qué dirán? Desde mi punto de vista emprender cualquier negocio, más si cabe en estos tiempos de crisis, es más que admirable. Ahora bien, no es fácil, teniendo en cuenta además lo que yo llamo “miedo al fracaso socio-empresarial”. A veces no es solo cuestión de dinero, si no de qué dirán o pensarán. Un claro ejemplo de esto es la cantidad de empresarios que estando en situación de concurso siguen sobreviviendo como pueden con el sueldo de su pareja, ahorros o cualquier otro medio, todo por no aceptar lo que paradójicamente además es un “beneficio legal” para ayudarles. Se me ocurren bastantes ejemplos más, léase “pedir créditos para ir a la feria o de vacaciones…” y un largo etcétera que todos conocemos. Todos con un denominador común, cuidar el qué dirán.

En segundo lugar, me ha gustado mucho cuando Loquillo cuenta como su padre le hablabá sobre la importancia de valores como el trabajo bien hecho, la perseverancia, saber que lo que haces es un oficio, y no es algo que busque un beneficio, sino que ese oficio bien hecho te llevará donde tu quieras. Y es que la vida es muy larga, y vamos a pasar gran parte de la misma trabajando así que aunque parezca obvio tenemos que ser lo suficientemente valientes para hacer lo que nos gusta de verdad, y no los que nos toca hacer, o nos haga ganar más dinero. Pienso que en demasiadas ocasiones los jóvenes tenemos muy marcado el camino que nos toca seguir, el camino que sería “ideal” que siguiéramos  y casi sin darnos cuenta, acabamos recorriéndolo. Pero la pregunta fundamental aquí es ¿Recorriéndolo para lograr lo que teníamos que lograr? o ¿Lo que queríamos lograr?. Pensemos todos en esto por favor, probablemente sea una de las inversiones de tiempo más inteligentes que podamos tomar. El retorno de la inversión puede ser un tercio de nuestras vidas disfrutando con lo que hacemos.

Termino ya, ¿Haces cada día lo que te gusta? o lo que ¿es mejor-te toca?. Aclaración para los vagos (son los únicos que se tiene que dar por aludidos) y que se suelen ver tentados por la crítica fácil de “es que eso de hacer lo que te gusta es muy idealista pero nada realista”: Se puede trabajar en lo que te gusta, y muy duro. Probablemente por el hecho de que te apasiona, no te des ni cuenta de la cantidad de horas que pasas haciéndolo. Gustar no significa no hacer nada. Ahora a disfrutar de la charla.

 

 

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