Derecho Internacional, Jurídico 


Convenio sobre el trabajo marítimo (I): Objetivos

MarinerosEl pasado 20 de agosto entraba en vigor el Convenio sobre el trabajo marítimo (MLC por sus siglas en inglés) que, actualizando y consolidando más de 68 instrumentos internacionales en la materia, viene a establecer un sistema de protección de los derechos de los trabajadores en uno de los sectores más globalizados de la economía: la industria marítima. En ella trabajan más de 1,2 millones de marinos para los cuales el buque se convierte en su residencia durante el tiempo que dura su contrato (normalmente entre 6 y 9 meses).

A las ya de por sí duras labores que realizan se añaden en ocasiones otra serie de circunstancias que hacen aún más penoso su trabajo: interminables horarios de trabajo, impago de salarios, abandono en puertos extranjeros sin que el empleador les pague los costes de repatriación, etc.

Estas situaciones han hecho necesaria la intervención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a través de la adopción de un instrumento internacional que es considerado como el “cuarto pilar” del régimen regulatorio internacional del transporte marítimo, junto con SOLAS (Convenio internacional para la seguridad de la vida en el mar), MARPOL (Convenio internacional para la prevención de la contaminación por los buques) y STWC (Convenio internacional para la formación, titulación y guardia para la gente de mar)

Con él se persigue un doble objetivo:

1º. Asegurar unas condiciones de trabajo decentes para la gente de mar.

El Convenio ha sido muy aclamado por los marinos y sindicatos de trabajadores. Se trata de un auténtico código de derechos para el que se prevé un sistema de aplicación y control bastante flexible, adoptado en aras de una amplia aceptación entre los países, como ha ocurrido. Países como Panamá, Liberia o Islas Marshall, conocidos como pabellones de conveniencia por los laxos controles a que son sometidos los buques que allí se registran, han ratificado este Convenio.

2º. Establecer condiciones de competencia leales entre armadores.

También los armadores, al menos aquéllos que son respetuosos con los derechos de los trabajadores, han recibido con alegría este Convenio. La explotación a que algunos armadores someten a sus empleados revierte evidentemente en una reducción de los costes operativos de su empresa, lo que los coloca en una clara posición de ventaja en el mercado. Ahora el Convenio viene a establecer unos estándares mínimos que han de ser respetados por todos los empleadores en la industria, equiparando así las condiciones de competencia.

En futuras entradas analizaremos la novedosa estructura del Convenio, los derechos que en él se garantizan, el sistema de implantación y control previstos y el procedimiento de enmienda.

Vía| OIT

Más Información| Revista del Ministerio de Empleo

Imagen| Marineros

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