Jurídico 


Contratos inteligentes, el futuro del Derecho

El desarrollo de la sociedad moderna tiene uno de sus pilares fundamentales en la figura jurídica del contrato. Un acuerdo de voluntades pactado entre dos o más personas, y del cual dimanan derechos y obligaciones para las partes implicadas.

Todo el tráfico económico entre empresas o particulares, respecto de bienes, servicios o relaciones entre las partes, se instrumenta mediante contratos: compraventa, arrendamiento, suministro, préstamo, transporte, o trabajo son algunos de los ejemplos más comunes.

La ejecución de un contrato reside en última instancia en la voluntad de las partes, y si una de ellas decide no cumplir la ley otorga acciones a las otras partes firmantes, debiendo instar el correspondiente proceso judicial o arbitral.

Para cubrir el riesgo de que uno de los contratantes no cumpla su parte del trato, a veces se pueden contratar seguros (seguros de crédito de impago comercial, o CDS por ejemplo). Y en ciertos sectores se utilizan intermediarios que aseguran el cumplimiento (cámaras de compensación, o intermediarios de apuestas, por ejemplo).

En cualquier caso, el incumplimiento conlleva un coste para la parte cumplidora, ya sea un coste judicial o arbitral, o un coste por el aseguramiento.

internetNo solo el posible incumplimiento puede redundar en costes añadidos a la operación principal. Existe en muchas ocasiones otro importante coste para las partes contratantes, y es el derivado de formalizar el contrato. Así pasa por ejemplo en la compraventa de bienes muebles, donde las partes deben pagar gastos de Notaría para formalizar su contrato en Escritura Pública, y pagar después al Registro de la Propiedad para inscribir dicha Escritura y salvaguardar sus derechos de propiedad.

El contrato del futuro, el contrato inteligente o Smart Contract, puede revolucionar el sistema legal contractual tal y como lo conocemos hoy en día. Porque permitiría a las partes formalizar contratos que se ejecutarían de manera automática, sin necesidad de intermediarios o garantías, y que quedarían registrados de forma segura sin necesidad de recurrir a Notarios o Registradores.

Blockchain: la contabilidad digital

La tecnología que haría posible estos contratos inteligentes es la desarrollada para dar soporte al intercambio seguro de dinero digital o criptomonedas como Bitcoin.

Blockchain es un libro mayor donde se anotan todas las transacciones de Bitcoins. Esta moneda no necesita un banco central, o un gobierno o autoridad central para su existencia. Sino que su emisión y transmisión se registran en Blockchain, un registro distribuido y descentralizado de transacciones que asegura de forma suficiente el apunte o anotación las mismas.

office-581131_960_720Los millones de usuarios de Bitcoin ponen a disposición de la comunidad sus equipos informáticos, por lo que la capacidad computacional y de registro es la suma de la de todos los integrantes. El algoritmo de Bitcoin crea cada día nuevas monedas, replicando al proceso de minería del oro en el mundo físico.

El oro, que ha demostrado durante la Historia del hombre ser el mejor tipo de dinero existente, es un bien de cantidad limitada, y solo se crea nuevo dinero cuando las empresas de minería descubren un nuevo yacimiento de este metal precioso. De la misma manera, los miembros de la red Bitcoin reciben las nuevas monedas o bitcoins cuando se crean, a cambio de poner a disposición de la comunidad sus computadoras.

Y como decíamos Blockchain es el registro donde se anota la propiedad de dichas monedas. De la misma manera, sirve de soporte seguro a los intercambios de estas monedas, puesto que allí se registran los bloques de información creados en cada transacción.

Una transacción de bitcoins es un registro informático creado por la identificación de las dos partes. A dicha transacción se le añade un sello de tiempo y una verificación pública, y se le denomina bloques. Sucesivas transacciones añaden la verificación del bloque anterior, con lo cual quedan relacionados entre sí, asegurando que los vendedores de bitcoins son sus legítimos propietarios. Esta cadena de bloques es el libro registro al que denominamos Blockchain.

¿Y dónde se aloja dicha información? Está dispersa en las millones de computadoras de la comunidad. Mediante un proceso iterativo de cifrado seguro, todas se sincronizan cada determinado tiempo. Así, la información de Blockchain tiene un altísimo grado de fiabilidad, y resulta prácticamente imposible que se falsifique. Una entidad maliciosa tendría controlar, en un mismo y único momento, todos y cada uno de los millones de computadoras interconectadas para alterar dicha información (y poder robar bitcoins, o falsificar anotaciones).

Los Smart Contracts como contratos del futuro.

Los contratos inteligentes serían aquellos que se podrían inscribir en Blockchain. Una vez inscritos, no podrían incumplirse por las partes, pues se ejecutarían de forma automática, y además su inscripción tendría suficiente seguridad como para evitar cualquier otro registro físico. Como ya anticipamos, esto evita intermediarios, seguros, garantías, notarios, registradores y juicios por incumplimiento.

Así por ejemplo, para comprar un libro de Amazon, si pagamos con bitcoins y estableciésemos un contrato inteligente, se inscribiría nuestro acuerdo con Amazon en Blockchain. Una vez se constatase la entrega del libro en mi domicilio (por ejemplo por firmar en la Tablet del repartidor de la empresa de mensajería con mi DNI electrónico) se ejecutaría el traspaso de los bitcoins acordados como precio a favor de Amazon.

En el caso de la compraventa de un inmueble, si se puede “anotar” en Blockchain, junto con la transacción de bitcoins, un bloque con la información del bien objeto del contrato, y la identificación de su nuevo titular, el registro a favor del nuevo propietario quedaría inscrito de manera fehaciente, pública e incorruptible.

El internet de las cosas y los contratos inteligentes.

El llamado “Internet of Things” o “internet de las cosas” se refiere a la conexión a la web de millones de aparatos: frigoríficos, lavadoras, televisiones o vehículos se conectarían a internet y podrían intercambiar datos con el resto de millones de usuarios o computadoras de la web.

En este escenario, que se prevé para un futuro próximo, los Smart contract podrían llegar más allá del contrato de tracto único, y asegurar la ejecución de contratos de tracto sucesivo. Por ejemplo, si un comercio vende una lavadora a través de un contrato inteligente, estableciéndose el pago a plazos de la misma, y el comprador deja de abonar las cuotas correspondientes, el contrato ante el evento de impago ejecutaría una cláusula de suspensión y emitiría una orden por internet a la lavadora, para que ésta dejase de funcionar en tanto el comprador no volviese a abonar las cuotas.

Los abogados del futuro.

Ante este escenario, los abogados deberán sumar a sus conocimientos jurídicos los suficientes conocimientos sobre informática, computación, criptología, “data science” o blockchain, a fin de poder asesorar adecuadamente a sus clientes sobre la casuística que se derive de estos nuevos contratos inteligentes.

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