Jurídico 


Contrato billonario en una servilleta de restaurante (I).

 

Tras una agresiva negociación dos CEOs de compañías multinacionales llegan finalmente a un acuerdo en la mesa de un exclusivo restaurante. Lo plasman sobre una simple servilleta, y estrechan sus manos: “…Que el lunes se reúnan nuestros abogados para arreglar todo el papeleo…” sentencia con un suspiro aliviador uno de ellos.

Escena de la película "Arbitrage" (el fraude) [2012].

Escena de la película “Arbitrage” (el fraude) [2012].

Tópico-típico del mundo legal representado cinematográficamente por Hollywood que bien podría ser una de las últimas escenas de la película “Arbitrage” (El Fraude) o uno de tantos capítulos de “Boston Legal” o “Suits”.

Pero, ¿cuales son los requisitos mínimos que ha de reunir ese pequeño trocito de papel, para tener consistencia jurídica ante los tribunales en caso de incumplimiento dentro de la jurisdicción y la legislación del Reino de España?

¿Es posible comprar o vender con plena eficacia a través de Whatsapp, Facebook, Line, o mediante un simple acuerdo oral en una relajada tertulia de amigos?

Perfección, consumación, nulidad y anulabilidad son algunos de los conceptos a abordar en esta serie de artículos cuya misión principal será la de suministrar al ciudadano de a pié los conocimientos básicos sobre todo tipo de contratos civiles y mercantiles de cara a poder llevar a cabo cualquier acuerdo o negocio con la máxima seguridad jurídica y toda la eficacia legal al amparo de la legislación española vigente.

Antes de nada conviene saber que la base legal originaria  en los contratos civiles se encuentra localizada en el art. 1.261 CC, donde se enumeran los elementos esenciales de todo contrato: consentimiento de contratantes [ver arts. 1.262-1.270 CC], objeto cierto sobre el que gira el contrato [ver arts. 1.27 1-1.273 CC] y causa de la obligación establecida [ver arts. 1.274-1.277 CC].

Dicho esto, es necesario saber que en la formalización de cualquier acuerdo o contrato vinculante debemos distinguir entre dos conceptos fundamentales, “Perfección” y “Consumación”, ya que a pesar de que muchas veces se utilizan como sinónimos; son cosas completamente distintas y podemos llegar a confundirlas.

La Perfección del contrato se produce cuando se dan todos los elementos esenciales anteriormente referidos, es decir, el consentimiento por la concurrencia de la oferta y de la aceptación sobre la cosa y la causa [art. 1.262 CC]; y es el nacimiento del contrato a la vida jurídica y al tráfico mercantil, constituyendo plenamente las obligaciones de las partes.

Queda claro, por tanto, que cuando se llega al acuerdo total sobre las respectivas posiciones de las partes (oferta y aceptación) tendrá lugar el consentimiento y, desde entonces, nace o se perfecciona el contrato [ver el art. 1.450 CC -perfección].

Desde el momento de la perfección, las partes quedan obligadas al cumplimiento con independencia del pago o la entrega.

Desde el momento de la perfección, las partes quedan obligadas al cumplimiento con independencia del pago o la entrega.

La consumación es la segunda fase, y es el cumplimiento total o parcial de esas obligaciones que ya se habían generado mediante la perfección.

Por tanto, la fase de perfección sería el momento en el que los CEOs llegan a ese acuerdo y lo plasman documentalmente utilizando la servilleta como soporte físico de formalización. Sin embargo, la consumación sería el momento en el que se satisfacen las obligaciones de ambos (por ejemplo el pago de “X” millones de €, y la entrega o transmisión de la titularidad-propiedad, del uso-disfrute del objeto o satisfacción del servicio contratado por la otra parte como contraprestación a dicho pago en la forma y en los plazos que ambos hubieran establecido).

Lo fundamental por tanto en todo acuerdo o contrato es la fase de perfección, y la correspondiente prueba sobre su existencia a través de cualquier tipo soporte (por ejemplo: servilleta de restaurante, conversación Whatsapp, Line, Facebook, mensaje de texto o vía email con respuesta afirmativa, acuerdo oral con varios testigos sin intereses ni vínculos directos, etc.), ya que una vez completado el “íter de su formación“, se puede determinar el instante a partir del cual comienza a producir  todos sus efectos el contrato. Y es a partir de entonces cuando se generan directamente consecuencias inmediatas para las partes contratantes, pudiendo medir perfectamente ese momento exacto que dio lugar a derechos y obligaciones para, por ejemplo, calcular intereses o cuantificar daños y perjuicios en caso de que alguna de las partes incumpla lo acordado a tenor del art.1.124 CC.

Como vemos, nuestra legislación admite abiertamente cualquier tipo de soporte de prueba, lo que permite ser creativo en el método empleado para contratar siempre y cuando tengamos claro los requisitos mínimos que ha de cumplir dicho soporte según todo lo anteriormente expuesto.

En el siguiente artículo, analizaremos la figura de la nulidad y la anulabilidad con su casuística más común a efectos de que dicho contrato o acuerdo no llegue a ser viciado y tenga por tanto plena efectividad real.

Vía | Código Civil (Noticias Jurídicas).

Imagen | blaugranas.com, letoilemagazine.com, Tiendeo.

En QAH | Elementos esenciales y efectos de un contrato, Sobre el consentimiento en la transmisión de contratos, 

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