Coaching y Desarrollo Personal, Reflexiones 


Contradicciones

ContradicciónSiempre he mirado con cierto grado de admiración a aquellas personas capaces de creer en algo al cien por cien. Y de actuar conforme a ello sin dudar. Yo, al contrario, a menudo me descubro más y más contradicciones que me impiden afirmar de forma absoluta nada de lo que creo.

Me sorprende la facilidad con la que algunas personas toman partido por una u otra idea sin aparente duda. A veces tratándose de cuestiones absolutamente complicadas y trascendentes, hay quien sabe al momento cuál es su postura, sin atisbo de duda o contradicción. Pocas veces he sentido esa sensación de absoluta certeza sobre nada y muy pocas tengo seguras en la vida. Y siendo totalmente honesta, no me gustaría que esto cambiara. ¿Qué sería de mí sin dudar?

Soy contradictoria y lo asumo, sin hipocresía ni complejos. Es más, me gusta serlo y defiendo la contradicción como estímulo. No saber nada a ciencia cierta me coloca en una situación de escucha y aprendizaje continua que me permite abrir mi mente hacia todo cuanto me rodea. Y defiendo mi derecho a la duda y a cambiar de opinión. Sobre absolutamente todo. ¿Por qué nos empeñamos en encorsetar nuestra forma de pensar? ¿Por qué cambiar de opinión no está bien visto? ¿Qué sería de nosotros si todos viviéramos en posesión de nuestra particular verdad?

Escribo estas líneas en mitad de una realidad convulsa, una realidad que nos afecta política, social y personalmente a todos cuantos formamos parte de ella y que últimamente parece anquilosarnos y no dejarnos dudar, haciéndonos siempre elegir entre una cosa o la contraria. Y creo que precisamente por lo complicado de la sociedad en la que hoy vivimos, tenemos más derecho que nunca a reivindicar nuestras propias contradicciones y a no estar absolutamente seguros de nada.

Porque solo eso nos permitirá seguir haciéndonos preguntas y cuestionándonos todo cuanto nos rodea. Y al final solo esto nos permitirá seguir avanzando.

Imagen| Contradicción

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