Opinión 


Contra la barbarie, civismo; Contra la crueldad, más amor

Seré breve.
No quiero extenderme.
No quiero hablar de las víctimas, porque no soy quien aunque me duelan en lo más profundo.
No quiero repetir lo que todos hemos leído u oído ya, en uno y otro sentido.
Únicamente quiero decir que basta ya. Que no hay direcciones. Que no hay que politizar esta salvajada. Que cada uno imagine que en las fotos publicadas aparece su madre o su hijo así, tumbado en el suelo, inerte. Y luego decida, pero para sí mismo.
Entiendo la rabia, la impotencia y el miedo porque también siento lo mismo. Pero no podemos quedarnos ahí, estancados. Hay que ir más allá. Tomar un camino distinto. O corremos el riesgo de convertirnos, precisamente, en aquellos a los que detestamos. En quienes nos han causado un sufrimiento de por vida.
¿Que quieren xenofobia y racismo? Amor y tolerancia a raudales. ¿Que quieren extender un manto de miedo? Valentía a borbotones. ¿Que quieren guerras? Regalémosles paz (en todos los sentidos y lugares). ¿Que quieren aparecer en los informativos 24/7? Ayudémonos y apoyémonos, medios de comunicación mediante, mientras les brindamos toda la indiferencia que podamos. ¿Que quieren separarnos de los musulmanes para radicalizarlos? Estrechemos lazos con ellos, impliquémosles en una lucha común. Y así, sucesivamente.
Eduquemos, integremos, auxiliémonos. Y seremos indestructibles.
Odiemos, matemos, dividámonos. Y no les hará falta venir a asesinarnos.
Por favor, parémonos a reflexionar sobre de dónde emergen y qué desean y sabremos exactamente cómo derrotarles.
Y no. No hay sitio donde podamos escondernos. Debemos luchar con amor, fraternidad y empatía. Una dosis extra de todo, aunque haya que esforzarse.
Recordemos que cuanto más tensen la cuerda que nos vincula, más hemos de reforzarla con nudos. Y menos serán capaces de romper.
No me olvido de vosotros, los incrédulos. Los que buscan venganza. Os comprendo. De veras que me pongo en vuestro lugar. El asunto es que no nos queda otra. ¿O queréis echar por tierra los valores que nos enorgullecen? Lo dudo, aunque algunos así lo afirméis. No es posible defender algo destruyéndolo. Creamos (o no) en el sistema, la solución es la misma.
No admite ni enaltece la violencia.
Así que, o cambiamos nuestra concepción del asunto y configuramos un nexo férreo, o más de esto es lo que nos espera.
Sí, es verdad, al final me he extendido. Perdonadme. Pero quiero asegurarme de que no nos quedemos todos ciegos y a base de caldo. Y eso es lo que ocurrirá, no lo olvidemos, con el ojo por ojo, diente por diente.
Somos mucho más que esa expresión.
Contra la barbarie, civismo.
Contra la crueldad, más amor.
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