Economía y Empresa 


¿Consumir o ahorrar? El dilema de las familias se traslada a los gobiernos

Podríamos decir que a partir del transcurso del siglo XX se ha consolidado un sistema capitalista que se ha caracterizado fundamentalmente por el consumo de masas, las libertades económicas y el laissez faire. Hasta aquí todo correcto, los países que basaban su crecimiento en mayor consumo adquirían mayor desarrollo económico y los países ahorradores eran solo potenciales consumidores que financiaban los excesos de los primeros. Sin embargo, ahora encontramos una línea difusa entre ambos modelos por lo que se podría reconvertir la tendencia anterior.

El mayor ejemplo y estandarte del modelo de crecimiento basado en el consumo lo encontramos en los Estados Unidos, dónde la tasa de ahorro es mínima, a día de hoy en aumento pero que alcanzó tasas inferiores al 10%. Esto permite que los ciudadanos dediquen sus recursos a la demanda de bienes que generan mayor valor añadido a corto plazo que a la inversión, que sin duda llega de otros lugares pues existe un mercado abierto de capitales. En España, al igual que en los países europeos adoptamos sistemas parecidos, basados en tasas de ahorro ínfimas (12% en 2007) y entrada de inversión internacional masiva con la que financiar los proyectos empresariales.

Sin embargo, no podemos olvidar ciertas interpretaciones de grandes economistas de lo que significa el atesoramiento de capital. Así, si bien Keynes llegó a realizar una dura crítica al mismo en su Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, economistas de la Escuela Austriaca han venido defendiendo que la “no demanda” ni de bienes de capital ni de bienes de consumo en la que se traduce el ahorro no tiene por qué significar un atesoramiento inocuo del capital, sino que bien interpretado se lanza un claro mensaje al Mercado: “lo que se está ofreciendo no convence a los actores económicos”. Así, podríamos citar a algunos exponentes de esta teoría, como el economista P. Bagus y el Doctor J.R. Rallo. Ambas aportaciones (la keynesiana y la austriaca) deben ser tenidas en cuenta para valorar los consumos en los países.

Por otro lado, los modelos más ‘conservadores’, tradicionalmente considerados como más pobres que basan su crecimiento en el aumento de las rentas de los ciudadanos que consumen y desarrollan la inversión desde el interior, es decir, se autofinancian por lo que no necesitan financiación de terceros. Este modelo tradicionalmente ocupado por asiáticos, de la talla de Singapur, Corea del Sur o Japón, a día de hoy se suman países como Noruega y Suecia.

Podríamos decir que el consumo es una pieza clave de este segundo grupo también, pues es el engranaje básico de la estructura de un país, pero un sistema exportador, un crecimiento sostenible y una tasa de ahorro mayormente alta (30% aproximadamente) con la que depender financieramente en menor medida del exterior, pues es un tema latente en muchos sitios dónde el anterior modelo ha dejado en agonía sus posibilidades de una rápida recuperación.

Después de todo los periodos de crisis son épocas de oportunidades, para aprovecharlas están, y ésta es una posibilidad entre otras muchas con la que transformar el modelo económico-social de una región o país con la que garantizar la viabilidad o su competitividad frente a terceros.

Al fin y al cabo, toda buena empresa y toda buena familia sabe que cualquier amenaza es capaz de convertirse en una oportunidad, cualquier debilidad en una fortaleza. Lo estamos viendo actualmente en España con la Balanza de Pagos y al fuerte reducción del déficit con el exterior, lo que nos va convirtiendo como conjunto en una economía mucho más ahorradora e independiente. ¿Seremos capaces de convertir ésta crisis en nuestra gran oportunidad?

Vía| Boletín Económico Tasa Ahorro Datos BM  Estado del Mundo 2011

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Imagen|Ahorro vs Inversión Tasa Ahorro España

 

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