Reflexiones 


¿Construyes o destruyes energía?

 

Podemos dar o recibir energía de aquellos que nos rodean.

Podemos dar o recibir energía de aquellos que nos rodean.

Ya dijo Einstein que la energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Sabemos que se refería a la ley de la conservación de la energía, que postula que la totalidad de la energía de cualquier sistema físico aislado permanece invariable con el tiempo pudiendo transformarse en otra forma de energía.

Los seres humanos tenemos varias energías; cinética si es que estamos en movimiento, potencial gravitatoria si nos encontramos a una altura h sobre el observador dentro del mismo campo gravitatorio, potencial química (mientras estemos vivos)…y según algunas personas, un campo electromagnético que nos envuelve y está influenciado por el estado físico, mental y emocional de cada uno. Este último tipo de energía sería el aura -y aunque puede sonar un tanto esotérico- somos energía y tanto la forma en la que nos tratamos, como la presencia de las personas que nos rodean, la cambian.

Sabías que…En 1996 el físico ruso Konstantin Korotkov -catedrático de la Universidad de San Petersburgo- inventó un aparato que permite enviar las imágenes del Campo de Energía al ordenador y así analizarlas con modernos procesadores.

Si nos vemos a nosotros mismos como uno de esos sistemas físicos aislados a los que Einstein se refería, entonces sabremos que nuestra energía puede transformarse en función de varios factores. El principal de estos factores es lo que ponemos en nuestra mente, si nos mandamos mensajes negativos o cargados de ansiedad es evidente que no generaremos energía positiva en nuestro interior.
Pero hay otra fuerza que puede llenarnos de buena energía, o por el contrario dejarnos por los suelos, sin pilas. Me estoy refiriendo a las personas con las que tratamos día tras día.
¿Has sentido alguna vez malestar cuando ha pasado una persona a tu lado a la que ni siquiera conocías? ¿Has terminado agotado o lleno de vida después de cruzarte o de charlar con alguien? Estas sensaciones pueden pasarnos desapercibidas porque hoy en día vivimos con nuestras emociones y sensaciones adormiladas.

Igual que nuestras propias emociones marcan cómo nos sentimos, las de los demás actúan también sobre nosotros influyendo sobre nuestro estado de ánimo. Digamos que cuando interactuamos con los demás intercambiamos energía, nosotros somos fuentes de energía para ellos y a la vez recargamos la nuestra con la suya.

¿Cómo evitar entonces “contagiarnos” con la mala energía de algunas personas?
Lo principal, como siempre, es teniendo un estado emocional fuerte y sano basado en pensamientos positivos y amor propio. Si hacéis la prueba de sonreír de forma consciente en un momento de enfado, podréis experimentar una sensación de calma o alivio casi inmediata que si queréis, puede hacer desaparecer ese enfado. Parece mentira, pero el poder de crear energía positiva en nuestro interior es muchas veces tan sencillo como sonreír por fuera, y por dentro.

Respecto a la influencia de los demás sobre nosotros, hay que escuchar a nuestro cuerpo y aprender a detectar el malestar que nos generan. Podemos saber si una persona nos carga de energía o si, por el contrario, nos la roba.

A veces en la vida la felicidad se basa en tomar las decisiones adecuadas, y pasar nuestro tiempo con personas que nos dan y no nos quitan, puede marcar la diferencia.

 

Vía| Estudio científico sobre el campo de energía humano, Dar y absorber energía

Más información| Extraer energía

Imagen| Energía

En QAH| Somos como somos: Bioenergética, ¿Por qué maltratamos a aquellos que más queremos?, Algún día en cualquier parte,  Las claves de la resiliencia.

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