Jurídico 


Consideraciones acerca de la forma de elección del CGPJ

Leo en el post de mi compañero Eloy Velasco lo siguiente: “En general, las claves para mejorar el actual estado de la Justicia española pasan por reforzar la independencia judicial, despolitizando y profesionalizando su funcionamiento; mejorar su proyección institucional, neutral y pública ante la necesidad de entender que en cada pleito resuelto siempre habrá una parte, la que pierde, que verterá críticas negativas para con la profesión, sin que haya alternativa mejor que potenciar el sistema de garantías, seña propia del irrenunciable Estado de Derecho al que pertenecemos, e invertir en tecnología y simplificar las partes del procedimiento que lo permitan, a la par que desjudicializar los asuntos que no tengan entidad para el enjuiciamiento, derivándolas hacia otras vías alternativas de solución de conflictos. 

Para ello, desde este post, queremos casi enunciar algunas ideas y medidas que servirían para hacer algún cambio significativo que ayudara a desbloquear el actual colapso en la Justicia española: Así:

1) En las elecciones al próximo CGPJ, realizar previamente unas primarias entre todos los Jueces, asociados y no, para que presentándose listas abiertas, sólo se elija para representar a los Jueces en su Órgano de Gobierno, los 12 más votados, evitándose que, como en el pasado, la posterior intervención de Órganos políticos seleccione a los más politizados.”

Me gustaría plasmar algunas reflexiones al respecto sin ánimo de polemizar, sino simplemente de disentir en algunas de las ideas expresadas.

Vaya por delante que comparto gran parte de cuanto se dice, como la necesidad de reforzar la independencia judicial, la mejora del sistema de garantías, la simplificación de los procedimientos o la desjudicialización de muchos de los asuntos de los que hoy en día están sometidos a enjuiciamiento por los Tribunales.

Pero dicho esto, me gustaría plasmar mi opinión acerca del sistema de nombramiento de los miembros del Consejo General del Poder Judicial.

En primer lugar quisiera dejar claro que considero que hasta la fecha ninguno de los distintos sistemas que se han instaurado para la designación de los vocales de procedencia judicial del CGPJ ha dado los resultados esperados. Todos los sistemas, desde la elección por los miembros de la carrera judicial, hasta la designación parlamentaria directa, pasando por el consistente en unas primarias para posteriormente recaer la decisión definitiva en el Parlamento, han dado como fruto un Consejo ajeno a numerosas críticas desde dentro y desde fuera del Poder Judicial.

No obstante entiendo que el sistema que se propone por el actual equipo ministerial, y que también se defiende en el post que comento, no resulta ni el más adecuado, ni el más respetuoso con las minorías, ni, tampoco, evitaría la politización del Consejo, como ya se tuvo la oportunidad de comprobar cuando dicho sistema estuvo vigente.

No podemos olvidar que el Consejo General del Poder Judicial es un órgano de naturaleza política, que asume competencias que en numerosos países democráticos están atribuidas al poder ejecutivo. El Tribunal Constitucional ha declarado la constitucionalidad del régimen de elección parlamentaria de los integrantes del CGPJ. Por tanto, tan constitucional es el sistema actual como el acordado en 1980. El hecho de que el CGPJ sea un órgano de contenido político no debe implicar que funcione como un instrumento de las fuerzas políticas, sino que la institución y sus integrantes deben actuar con plena autonomía en su gestión. No obstante, debe recordarse que la deriva partidista ya se produjo en el modelo inicial, con elección directa de los jueces, y continuó en los posteriores en los que se produjo la designación parlamentaria. Los problemas de utilización partidista del CGPJ no se deben a la forma de elección, sino al uso indebido de las atribuciones del organismo.

La configuración de las correlaciones entre los órganos constitucionales y la delimitación de los poderes en un Estado de Derecho representa una cuestión de indiscutible y enorme trascendencia política. Considero que los jueces pueden efectuar valoraciones políticas en defensa de sus derechos profesionales o sobre cuestiones de mayor entidad.

Lo que desde luego no comparto es la idea de que a los jueces se nos haya desposeído de un derecho propio y originario a elegir doce vocales del CGPJ. Resulta dudoso que la judicatura esté necesariamente más legitimada que el parlamento para dicha elección. No parece nada claro que exista ese derecho. Como señala nuestro texto constitucional, la soberanía reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del estado. Por consiguiente, no se puede dudar de la legitimación parlamentaria para abordar las decisiones legislativas que le correspondan, sin perjuicio de las propuestas que se le puedan efectuar desde los distintos sectores de la carrera judicial y sin que exista ningún derecho natural inherente a nuestra profesión en este ámbito.

Además, tal como adelanté, el sistema que se propone, consistente en que sólo se elija para representar a los Jueces en su Órgano de Gobierno, a los 12 más votados, no solo no evita la politización sino que supondría, de hecho, la ausencia de representación en dicho Órgano Constitucional de las minorías, las cuales también tienen dicho a estar representadas, aun cuando lo fuera proporcionalmente. Pero desde luego lo que no es admisible desde una perspectiva democrática es la exclusión de dichas minorías, lo que, dicho sea de paso, ya ha ocurrido en anteriores consejos.

En QAH| Ideas para la mejora de la situación actual de la Administración de Justicia en España

Imagen| CGPJ

RELACIONADOS