Derecho Penal, Jurídico 


Consecuencias del amaño de partidos (II): análisis del art. 286 bis 4 CP

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Consecuencias jurídico-penales del amaño de partidos de fútbol (II)

El delito de corrupción en actividades deportivas tiene la misma estructura que los apartados precedentes del artículo 286 bis CP, produciéndose así un desdoblamiento de la conducta típica y de los sujetos activos. De un lado, existe una “corrupción activa” en la que los directivos, administradores, empleados o colaboradores de entidades deportivas, deportistas, árbitros o jueces ofrecen, prometen o conceden una ventaja patrimonial injustificada con la intención de alterar un evento deportivo; y, de otro lado, una “corrupción pasiva” realizada por quienes solicitan, reciben o aceptan dicha ventaja. Como consecuencia de ello, si la ventaja patrimonial es ofrecida por personas totalmente ajenas al mundo del deporte (por ejemplo, hosteleros) la conducta sería atípica y, por tanto, no punible.

Por lo que respecta al bien jurídico protegido, la doctrina lo califica como dual, pues, de una parte, busca proteger el correcto funcionamiento de la competición deportiva y la relevancia económica de sus resultados; y, de otra, la probidad de las apuestas realizadas en torno a ella. Cuando la alteración del evento deportivo se realice con la intención de alterar el resultado de una apuesta existirá un concurso medial con el delito de estafa.

Asimismo, la doctrina mayoritaria ha calificado el delito como de mera actividad cuya consumación queda realizada con la conducta anteriormente descrita. Es decir, el mero ofrecimiento, concesión, solicitud, aceptación o recepción de la ventaja patrimonial con la intención de amañar un partido consuma el delito, sin que sea necesario que el partido en cuestión finalice con el resultado fraudulento pretendido. Además, es necesaria la concurrencia de dolo, esto es, la voluntad consciente de alterar el devenir normal del encuentro o su resultado.

Los autores de este delito serán castigados con una pena de prisión de seis meses a cuatro años, inhabilitación especial para el ejercicio de su cargo o profesión por tiempo de uno a seis años y multa de tanto al triplo del valor del beneficio o ventaja. Se trata de una pena contundente que truncará la carrera profesional de los deportistas implicados.

En este punto, es preciso indicar que los artículos 80 y 88 CP permiten la suspensión o sustitución de las penas privativas de libertad que no excedan de dos años, sin que dicho régimen sea aplicable a la pena de inhabilitación especial. Es decir, en ningún caso podrá el deportista solicitar la suspensión o sustitución de la inhabilitación especial que le impedirá ejercer su profesión durante el tiempo indicado, lo que sin duda pondrá en peligro su carrera deportiva, ya no sólo por el hecho de no poder competir durante años, sino porque, además, habrá clubes, aficionados y patrocinadores que no quieran en su equipo a un jugador que fue condenado por amaño de partidos.

Por último, conviene destacar que cualquier ciudadano podrá ejercer la acción popular en este tipo de delitos para que sean perseguidos  e investigados conforme a lo dispuesto en los artículos 125 CE y 19.1 LOPJ, ya que, en cierta manera, todos somos titulares del bien jurídico vulnerado; siendo a su vez el delito perseguible de oficio (art. 287 CP).

A continuación, en la tercera y última entrada de la serie, se expondrán las consecuencias que tendría la realización del delito sobre la base de los presuntos amaños investigados en nuestro fútbol por los juzgados y tribunales nacionales.

Más información| GONZÁLEZ BLESA, F.J. “Delito de corrupción entre particulares: comentarios y críticas al artículo 286 bis CP”, Noticias Jurídicas, mayo, 2012; y TORRES MONTERO, L. “La regulación del amaño de partidos en el fútbol a nivel europeo y estatal”, iusport.com, octubre, 2014.

En QAH| Consecuencias del amaño de partidos (I): introducciónConsecuencias del amaño de partidos de fútbol (III): conclusiones

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