Historia 


Consecuencias de la independencia de Argentina (II)

El desarrollo económico de las provincias

A partir de la caída del Directorio, cada provincia se gobernó por su cuenta, sancionó de forma autónoma sus propias leyes, y creó sus propias instituciones locales para ejercer el poder político. Esto no significa que no mantuvieran relaciones temporales entre ellas para alcanzar diversos fines a través de pactos inter provinciales.

Acta de la declaración de la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica de 1816

Acta de la declaración de la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica de 1816

En general, la economía de Buenos Aires durante estos años fue próspera y en continuo crecimiento, de ahí que se suela denominar a este periodo como “la feliz experiencia de Buenos Aires“. Al pasar a ser una provincia más, y no la cabeza de un Estado centralizado, Buenos Aires ya no tenía que compartir con las demás provincias los beneficios que le llegaban por las rentas aduaneras, lo que sin duda fue beneficioso para la economía porteña.

Además, otros factores también contribuyeron en estos años de prosperidad a nivel económico: al haberse acabado la guerra, ya no tenían que gastar grandes cantidades de dinero en las campañas militares o en la administración del resquebrajado Estado centralista, por lo que ese dinero se invirtió en otros campos. Quizás el campo más beneficiado por esta reordenación de la inversión fue el de la ganadería, la cual, junto a la gran expansión de sus actividades, vio nacer a un nuevo grupo social, el de los terratenientes rurales de Buenos Aires. Por otra parte, también se podría decir que la expansión de las actividades ganaderas se produjo en Buenos Aires porque otras zonas más aptas, como la Banda Oriental, habían quedado destrozadas por la guerra.

Los nuevos terratenientes

Una vez que el gobierno provincial porteño comprobó cuán grandes eran los beneficios que este tipo de actividades dejaba, llevó a cabo una serie de políticas económicas para favorecer a los nuevos propietarios de tierras: en primer lugar, se llevó a cabo la expansión de la frontera bonaerense hacia el sur, en detrimento del territorio en el que vivían los indígenas de la Pampa, a través de una campaña militar dirigida por el gobernador provincial porteño, Martín Rodríguez.

Bernardino Rivadavia

Bernardino Rivadavia

En segundo lugar, estas nuevas tierras conquistadas se entregaron a estos nuevos terratenientes rurales mediante contratos enfitéuticos, de tal modo que en la práctica se estaba concentrando la propiedad y surgiendo así grandes estancias ganaderas. Una de las más famosas fue la de la familia terrateniente de los Anchorena, antiguos comerciantes y ahora dedicados a las actividades ganaderas.

Y en tercer lugar, se produjo el progresivo aumento de la demanda de mano de obra para cubrir los puestos de trabajo en todas las nuevas estancias ganaderas, y teniendo en cuenta la lenta pero progresiva desaparición de la esclavitud. Obviamente, estas medidas solo beneficiaron en la práctica a los nuevos terratenientes, ya que los pequeños propietarios y campesinos no se podían permitir comprar nuevas tierras y ganado. En cuanto al resto de lo que hoy sería Argentina,  también se produjo una reorientación de la economía desde 1820, pero hacia un comercio de exportación de sus producciones hacia las nuevas naciones vecinas con las que colindaban en América del Sur.

El desarrollo político de las provincias

Juan Manuel de Rosas hacia 1850

Juan Manuel de Rosas hacia 1850

El cambio del régimen de un sistema centralista a un sistema confederado no significó la paz total y la buena convivencia entre las provincias rioplatenses, a pesar de que es cierto de que se acabó la guerra intestina que agotaba los recursos económicos. A partir de 1820, las relaciones políticas entre Buenos Aires y el resto de las provincias se dividió en dos tendencias políticas: los unitarios, partidarios de una reorganización de la nación volviendo al estado anterior, en el que Buenos Aires estaba a la cabeza de la nación; y los federalistas, que querían continuar con el régimen estatal impuesto tras la Batalla de Cepeda. A nivel económico, los unitarios buscaban retener para Buenos Aires los mayores beneficios económicos posibles, mientras que los federalistas adoptaron la tendencia contraria, exigiendo que los porteños repartieran con las demás provincias los beneficios obtenidos por cosas como las rentas aduaneras.

A nivel político, si bien es verdad que estamos en un periodo que no es tan turbulento o irregular como los años anteriores, sí que es cierto que no se caracteriza por la prosperidad y la regularidad. Tras la Batalla de Cepeda y la toma de Buenos Aires por parte de los caudillos militares de las provincias de Entre Ríos y Corrientes, reinó la anarquía en las calles e instituciones, a pesar de la instauración de una Junta de Representantes.

Nuevos políticos, nuevas políticas

Este fue un proceso que se alargó hasta que el grupo político más influyente de esta Junta se impuso en el gobierno. Este grupo de influencia estaba formado por algunos de los individuos que marcarían la Historia política porteña de los siguientes años o incluso décadas: el caudillo militar Juan Manuel de Rosas, el hacendado y comerciante Tomás de Anchorena, y el joven político liberal Bernardino Rivadavia. Poco después de llegar al poder, este grupo político impondrá al militar Martín Rodríguez como gobernador de la provincia de Buenos Aires (1820-1826), el mismo que protagonizará la expansión de la frontera hacia el sur.

Detalle del Tratado del Cuadrilátero

Detalle del Tratado del Cuadrilátero

A partir de su llegada al poder, Buenos Aires vivió su primer periodo de paz y prosperidad desde la revolución de mayo de 1810. La construcción de los cimientos de este breve periodo de paz y prosperidad económica se vio consolidada con la firma del Tratado del Cuadrilátero en 1822, el cual buscaba garantizar la recién adquirida estabilidad económica, y garantizar la unión de la defensa nacional ante la creciente amenaza del imperio brasileño.

Las principales medidas políticas que va a llevar a cabo este nuevo gobierno porteño van a tener como punto en común la organización e institucionalización de la administración estatal de la nación. Para ello, se cimentaron las bases de un poder judicial moderno, se realizaron reformas financieras contables para mejorar los ingresos, se intentó (pero fracasó) construir un programa de inmigración para regular la gente que llegaba de Europa, y se intentó también sin mucho éxito una reforma educativa. Por último, la reforma religiosa, que tenía el objetivo de disminuir la influencia de las órdenes religiosas en la sociedad, tuvo más éxito a la hora de ejecutarse. Sin embargo, uno de los mayores logros en la política de este grupo de gobierno fue el reconocimiento de la nueva nación por parte de Inglaterra, así como la firma en 1824 de un tratado de amistad y comercio  entre ambos Estados, y que también implicaba un importante préstamo de dinero inglés a las Provincias Unidas.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| ACEVEDO, E.O. (1992): La independencia de Argentina. Colección Mapfre Independencia de Iberoamérica, Madrid; AMORES CARREDANO, J. (2012): Historia de América. Ed. Ariel, Barcelona; HÉBRARD, V.; VERDO, G. (2013): Las independencias hispanoamericanas: un objeto de Historia. Casa de Velázquez, Madrid; MALAMUD, C. (2010): Historia de América. Ed. Alianza, Madrid.

Imagen| Detalle del Tratado del Cuadrilátero; Juan Manuel de Rosas; Acta de la Independencia; Bernardino Rivadavia

En QAH| Consecuencias de la independencia de Argentina

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