Coaching y Desarrollo Personal 


¿Conoces las normas?

 

Cada uno de nosotros tenemos un complejo sistema normativo que rige y ordena nuestro pensamiento y que, además, condiciona nuestra forma de actuar. Si conoces el tuyo tendrás una gran ventaja porque podrás entender de dónde vienen muchos de tus sentimientos cuando lo contradices y por qué a veces nos sentimos tan bien cuando lo reafirmamos y, sobre todo, aprenderás rápidamente que contradecir una de las normas que hayas puesto arriba en la jerarquía te traerá algún que otro quebradero de cabeza. Si no lo conoces seguramente es porque no le has dedicado un segundo a revisarlo. Si eres de los últimos, este texto es especialmente para ti.

Advertencia: si lo que has leído hasta aquí ha hecho que te inclines ligeramente hacia la pantalla y dejes de bostezar, sigue leyendo. Si estás pensando cosas como “menuda tontería”, “qué pereza” o “yo no tengo de eso”, no lo dudes, es una oportunidad de oro para levantarse de la silla, ir a la cocina y hacerse un bocadillo de chorizo.

Bueno, si estás leyendo esto ahora, o bien te interesaba desde el principio, o bien tienes tu bocadillo de chorizo al lado del ordenador. Si eres de los del bocadillo, seguramente una de tus normas sea algo así como “no debo infravalorar la opinión de los demás”, “de todo se puede aprender”, “hay que dar una segunda oportunidad a las personas” o incluso “no me gusta que me digan lo que tengo que hacer”. En cualquier caso, si te fijas, todo esto son creencias que se basan o Policias 6bien en tu experiencia, o bien en una mamá o un amigo que te convencieron de ellas. Además, estas creencias están reforzadas por algo muy concreto y muy potente: tus valores. Si después de hacerte el bocadillo has vuelto porque te has sentido mal por dejar de leer un texto en el que alguien ha puesto tantas ganas, tanto cariño y tanto interés como, por poner un ejemplo cualquiera, este, y ha sonado en tu cabeza la primera frase que he puesto como ejemplo, probablemente uno de los valores que ocupan una posición bastante alta para ti sea el respeto. Si tu frase ha sido la segunda, seguramente consideres muy importante la curiosidad y el hecho de mantener un espíritu inquieto ante las cosas que te rodean. La tercera probablemente indique una posición bastante elevada del perdón y la última de la libertad.

Algunos, a estas alturas de texto, se habrán dado cuenta de que lo que llamo “normas” están compuestas por creencias y valores. Tus valores constituyen el núcleo de cada norma, son más difíciles de cambiar, aunque su lugar en la jerarquía puede modificarse. Las creencias, en cambio, pueden modificarse más fácilmente, ya que hay muchas que pueden encajar dentro de un mismo valor. Por ejemplo, si analizamos un valor como la confianza, una creencia acorde sería “En las parejas en las que hay confianza los dos se lo cuentan todo” y otra sería “Cuando hay confianza en la pareja, cada uno decide lo que quiere contar y confía en la bondad del otro”. Los resultados serán muy diferentes, incluso contradictorios, pero ambas creencias son válidas para personas que tengan como valor central la confianza en la pareja. Los conflictos entre creencias suelen traer como consecuencia bloqueos a la hora de actuar y deben ser resueltos con calma.

Pues bien, si quieres conocer qué normas son las que ordenan tu vida, debes observar atentamente lo que te dices a ti mismo. O dicho de otro modo, debes observar tus creencias. Debes hacer abstracción, yendo de lo particular, algo que te dices en un momento determinado y que se va repitiendo, a algo más general, la creencia que te lleva a hablarte y actuar de ese modo, hasta finalmente llegar a tus valores, mucho más abstractos y difusos.

Utilizando este método garantizas que actúas según tus valores, aunque el resultado podría no gustarte si descubres que no actúas exactamente de acuerdo con los valores que decías tener. No pasa nada, si llegas a este punto siempre tendrás tiempo para cambios y, en cualquier caso, estarás más cerca de quién eres y te conocerás mejor. Pero si empiezas por identificar tus valores y tratas de ir bajando por las creencias hasta los pensamientos más concretos, lo más probable es que llegues a la conclusión de que eres perfecto porque durante el tiempo que dediques a observarte tendrás siempre en mente los valores que quieres alcanzar. Puedes probar a hacerlo como quieras, pero intenta ser realista.

Una vez que hayas identificado tus normas, o al menos alguna de ellas (no deberías tener problemas en identificar las principales), entenderás muchas cosas de tu forma de actuar, podrás evitar algunas discusiones absurdas que se deben simplemente a diferentes formas de ver las cosas y, por qué no, podrás disfrutar transgrediendo tus normas de vez en cuando pero, eso sí, de un modo consciente.

¡Qué aproveche el bocadillo de chorizo!

 

Vía| Conversaciones con Mariví Delgado Martín

QAH| Aprende a conocerte, Creencias potenciadoras. Creencias limitantes, Explora, descubre… aprende

Imagen| Policía

 

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