Coaching Profesional, Reflexiones 


¿Conoces el concepto de Kitsch?

 

Me encanta reflexionar. Lo primero que pienso antes de escribir es cómo empezar. Normal.  El tema ya lo tengo elegido, trabajado, acotado y medio estructurado. El final, ya está previsto y le aseguro que no es lo que se imagina. La trama, compleja.

En estos tiempos es menester perder el interés por mirar las cosas otra vez. Gusta lo lujoso, leve pero pretencioso, el arte de mal gusto al fin y al cabo. Prima el kitsch sobre la razón, y los gremios creadores de bienes innecesarios aprovechan siempre ese filón. Como digo, resulta complejo de explicar, pero con este ejemplo es más fácil de interpretar. Imitar es más rentable que crear y mal de muchos es siempre consuelo de tontos, sobre todo si el mal es presumido. ¿Viajo usted a Londres? ¿Compró un imán del Buckingham Palace en miniatura? ¿O un llavero que pretende representar al Big Ben?

La Gioconda como toalla o como estuche

La Gioconda como toalla o como estuche

Pregunto porque el kitsch tiene mucho que ver con las figuritas que cuelgan en nuestras neveras, con las vírgenes de plástico que sortean en las ferias y con verdades incomprensibles que representan mentiras comprensibles. Este término alemán, que por eso creo que resulta tan compleja su definición, representa un concepto que nació dentro del argot artístico al comienzo del último tercio del siglo XIX en Múnich. Simplificando, adjetiva el gusto vulgar relacionado con la intención de ser más. De ser lo que no se es pero se anhela. Históricamente relacionado con la ascensión de la burguesía, los nuevos ricos. Actualmente identificado también con la producción y la comercialización en masa de todo lo relacionado con la moda “mainstream”.

Exuberancia y banalización

Exuberancia y banalización

Puede ser definido como un objetivo estético de mal gusto, que permite al consumidor identificarse dentro de un nuevo estatus social y evocar sentimientos ansiados. Es una forma de señalar su nueva posición para reafirmarse a sí mismo y mostrar a los demás que es quien quiere ser. Pero principalmente es cualquier cosa perceptible con nuestros sentidos, que imita algo “superior” uniendo lógica y estupidez, dando como resultado una combinación fatalmente atractiva para las masas consumidoras de intención estética.

La banalización del arte, de la originalidad y de la personalidad.

Algo que nos lleva al final de la reflexión, la conclusión. Yo la he disfrutado y creo que asimilado, pero no estoy tan seguro de si usted ha llegado a entender el ejemplo que esconden estas líneas. Si no es así, habrá sido seguro por la imprecisión de mi lenguaje. Sin embargo, este texto no era tanto para usted como para mí, para lo que quiero ser, asique no escandalice y reflexione que no es tan difícil una vez se empieza. Un placer.

 

Vía| La insoportable levedad del ser. Milan Kundera, 1985.

Imágenes| The pink panther, Mona lisa, Cristo

Más info| Kitsch

En QAH| ¿Por qué no entendemos el arte contemporáneo?,

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