Derecho Internacional, Jurídico 


No conocemos nuestros derechos como ciudadanos de la UE

Frente a la creciente oposición a la Unión Europea (UE) por parte de los ciudadanos de los países más afectados por la crisis económica (y quizá anticipando la presión anti-UE de Reino Unido), la Comisión Europea declaró 2013 el año de los ciudadanos y está llevando a cabo un importante número de iniciativas para fomentar el conocimiento de nuestros derechos.

Drapeaux européens devant le BerlaymontLa premisa es clara, sólo si los ciudadanos somos conscientes de los derechos que de disfrutamos como miembros de la UE podremos valorar las ventajas de pertenecer al proyecto, pese a que en ocasiones ello exija importantes sacrificios fiscales y económicos. No se trata exclusivamente de realizar un análisis coste-beneficio para convencer al ciudadano de que merece la pena ‘pagar la factura’ de pertenecer a la UE. Esa sería una senda perdida, porque ninguno queremos pagar lo que nuestros derechos realmente cuestan (y por eso, en parte, nos encontramos en la insostenible situación económica que la crisis ha maximizado). De lo que se trata, en última instancia, es de hacernos a todos conscientes del increíble espacio de libertad individual que la UE ha creado y del que todos disfrutamos sin darnos cuenta–un espacio del que, seguramente, ninguno querremos salir si lo pensamos dos segundos.

Creo que el proyecto es especialmente relevante para todos aquellos que pertenecemos a generaciones que siempre han vivido dentro de la UE y que, por tanto, consideramos que todos los derechos de que gozamos son un mínimo o punto de partida que ni siquiera hay que negociar. Algo parecido nos pasa a todos los que pertenecemos a las generaciones postconstitucionales en España, que simplemente consideramos que nuestros derechos adquiridos son inviolables y que no pueden llegar a ponerse en riesgo en ningún momento, por mucho que nos desentendamos del funcionamiento del sistema democrático o decidamos no involucrarnos lo más mínimo en la absolutamente inaplazable y vital reforma del sistema político español.

En definitiva, creo que el proyecto de la Comisión debería servirnos de llamada de atención (al menos a todos los jóvenes nacidos en los ochenta y noventa) para hacernos valorar avances tan destacados como que podamos hablar de la generación Erasmus, que no dudemos en viajar de fin de semana a cualquier rincón de la UE sin preocuparnos de cualquier frontera o restricción a nuestra libertad de movimiento, o que muchos hayamos podido (y otros puedan pronto) salir a buscar en la UE las oportunidades que en España no se vislumbran.

Y es que depende de nosotros que entendamos lo que significa ser ciudadanos europeos y queramos (y sepamos) mantener esta posibilidad en el futuro. Las generaciones anteriores han demostrado su agotamiento y apatía. Las generaciones siguientes tendrán mucho que recriminarnos o agradecernos. El momento es ahora y los responsables somos nosotros. Despertemos, seamos ciudadanos conscientes, involucrémonos en la protección y mejora de la UE–y tengamos claro que todo esto empieza por poner en orden nuestra casa antes, por exigir un cambio real en el funcionamiento de España. Es un proyecto del que no podemos desentendernos.

Vía | Comisión Europea

Imagen | Comisión Europea

En QAH | Los objetivos de la Unión europea

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