Cultura y Sociedad 


Confusión de confusiones, o el origen de las acciones

Fue Giordano Bruno, padre de la iconografía y autor del Arte de la memoria, primer divulgador de la revolucionaria tesis de Nicolás Copérnico y hereje a los ojos de la Iglesia católica de entonces, el primer escritor, acaso con la salvedad de Platón en sus Diálogos, que introdujo el modo dialogado en sus textos —varios personajes, defendiendo cada uno una posición distinta—, que se supone fue adoptado por William Shakespeare en su teatro —en tanto que alumno de Bruno en Londres—, y luego seguido por Galileo y muchos otros autores.

José de la Vega

José de la Vega

Entre ellos José de la Vega, cuando escribe su interesante libro, fechado en Amsterdam el año 1668: Confusión de confusiones. Diálogos curiosos entre un filósofo agudo, un mercader discreto y un accionista erudito. En él se “describe el negocio de las acciones, su origen, su etimología, su realidad, su juego y su enredo”.

Sostiene el autor en dicha obra: “Formaron unos mercaderes holandeses una compañía el año 1602; en la que se interesaron los más poderosos, con caudal de 40.000 pesos, y fabricando algunos navíos, los enviaron en 1604 a buscar, como Don Quijote, a las Indias orientales sus aventuras. Dividióse en porciones diferentes esta máquina, y cada porción —a la que llamaron acción, por la acción que tenía a los avansos (1), el que la puso— fue de quinientas libras de gruesos (2), que son tres mil florines, aunque hubo muchos que no entraron con una partida entera, sino con parte de ella, conforme al poder, la inclinación y el aliento. Eligieron los navíos su rumbo, y sin encontrar con molinos de viento, ni con gigantes encantados; fue tan feliz su viaje, su conquista y su retorno, que desluciendo el “vine, vi y vencí” de César, lograron un lucido lucro y volvieron con la ganancia de solicitar mayores triunfos”.

Compañía de las Indias holandesa

Compañía de las Indias holandesa

“Suspendiose hasta el año de 1612 la primera repartición para que fuese cobrando más vigorosos impulsos el erario: y distribuyendo entonces los Administradores 57½ por ciento; añadieron 42½ en el de 1613 para que embolsando los interesados los caudales, empezasen a gozar mayores opulencias con los despojos”.

“Aumentose con el tiempo la Compañía de fuerte, que bizarrea hoy la más florida que aplaude la Fama con sus clarines. Remite cada año nueva cargación (3) y vuelve nueva riqueza con que se reparte —lo que juzgan los Directores competentes, ya en clavo, ya en obligaciones, ya en dinero— conforme a los avansos, los dispendios y los votos habiéndose dada hasta el presente 1.482½ por ciento y quedando el caudal en más valor de cinco tantos de lo que entró cada uno”.

“Llaman a este tesoro árbol (…) mas yo experimento ser el Árbol de la Vida, porque hay innumerables que ganan la vida a su sombra, y aseguro que los que se contentaren con cogerle el fruto a su sazón, sin aspirar a arrancarle de una vez las raíces (…) confesarán hacer el tronco muy robusto, las raíces muy firmes, las ramas muy durables, las hojas muy bellas, las flores muy odoríferas y los frutos muy sabrosos”.

 

 

* Twitter| @jbanegasn
* Más información| España, más allá de lo conseguido, Canal Youtube de Jesús Banegas y Programa radio “Viaje a Serendipia”, (1) Avansos: avances, adelantos (término de origen sefardí), (2) Gruesos: al por mayor y (3) Cargación: carga

* En QAH| Otros artículos de Jesús Banegas
* Imágenes| José de la Vega, portada artículo y Compañía de las Indias holandesa

RELACIONADOS