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Conflicto colectivo de trabajo (II). Modalidades: la huelga, el cierre patronal y otros

En el artículo anterior de esta serie estudiamos los caracteres generales de un conflicto colectivo. Ahora analizamos los cauces en los que éste puede sustanciarse:

La huelga es un medio de conflicto colectivo

A) La huelga

Es la medida de mayor intensidad y contundencia. Consiste en la cesación colectiva y concertada en la prestación de servicios para la defensa y promoción de los intereses laborales y sociales de los trabajadores. Tiene objetivos muy variados y puede organizarse de maneras muy distintas.

Uno de sus objetivos es la presión al empresario para mejorar las condiciones de trabajo (huelga laboral) pero también puede convocarse para influir en la gestión de los poderes públicos o para solicitar medidas sociales en beneficio de la clase trabajadora (huelga político-social).

La huelga depende de varios factores:

1) ámbito geográfico/funcional;

2) afectación total o parcial a la actividad de la empresa;

3) número de trabajadores afectados por la convocatoria;

4) duración y carácter continuo/discontinuo.

Encontramos diversas posibilidades de clasificación:

  • Según el radio de acción, cabría distinguir entre huelga total y huelga parcial. De este modo, puede que la huelga se extienda sobre toda la jornada laboral, o puede que sólo se presente en días concretos (en el sector servicios, una huelga en domingo, o en el sector de los controladores aéreos, una huelga en el puente de la Hispanidad).
  • Según a los puestos de trabajo/departamentos de la empresa que afecta. La huelga neurálgica es la que afecta a puestos de trabajo clave en el funcionamiento de la empresa y la huelga rotatoria a diversos departamentos, secciones o grupos de trabajadores.
  • Si se convoca para ayudar a otros, huelga de solidaridad o de simpatía. La huelga general afecta al conjunto de la población trabajadora afectando a todos los sectores de actividad, protestar frente a los poderes públicos.

B) El cierre patronal y sus clases.

Por el lado de los empresarios, es la medida más conocida de presión, llamada también lock-out. Consiste en la paralización de la actividad empresarial, con el consiguiente cese en el pago de salarios, para presionar a los trabajadores a favor de las posiciones empresariales. Puede entrañar la clausura o cierre efectivo de los locales de trabajo, con el consiguiente desalojo de los trabajadores o puede consistir en la mera paralización de la actividad productiva o en la negativa a recibir la prestación laboral. El cierre puede ser temporal o indefinido y total o parcial.

Son sus modalidades:

1) Cierre ofensivo. Dirigido a presionar directamente a los trabajadores.

2) Cierre defensivo. Tiene por objeto la defensa estricta frente a las medidas adoptadas por los trabajadores.

3) Cierre de retorsión. Respuesta a una actuación previa de los trabajadores con la iniciativa empresarial de ejercer presión, en cierto modo como sanción o represalia.

C) Otras medidas de conflicto.

Junto a la huelga y al cierre patronal, encontramos otras medidas de conflicto:

1. Alteraciones colectivas en el régimen de trabajo. El art 7.2 DLRT considera abusiva e ilícita cualquier forma de alteración colectiva en el régimen de trabajo distinta a la huelga. Pueden ser diversas medidas: plantes, disminución concertada del rendimiento, ocupación de locales.

2. Huelga de celo. No constituye propiamente una huelga, ya que no conlleva una cesación de la prestación de servicios, sino sujeción estricta a las normas o reglamentos de trabajo, si bien con el fin de alterar su ritmo normal. Ésta huelga no es típica en España, pero sí en Japón, con consecuencias funestas para la economía nipona.

3. Piquetes y otras acciones de conflicto. Se prevén sólo como acto de acompañamiento de la huelga, lícito cuando tenga fines de publicidad y se desarrolle pacíficamente.

Vía| Huelga y cierre patronal

Más información| Huelga

Imagen | Huelga

En QAH | Conflicto colectivo de trabajo (I): Concepto y clases

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