Salud y Deporte 


Conductas y Psicología del trastorno: Anorexia y Bulimia

La AN es en muchos casos motivo de ingreso hospitalario

La AN es motivo de ingreso hospitalario por grave déficit nutricional

Decíamos más arriba que las conductas pueden ser muy diferentes, pero en muchos casos intercambiables, pues bien, los principales síntomas un enfermo que padece un TA son:

  • Actitudes obsesivas respecto a las dietas, regímenes continuados de forma compulsiva.
  • Adelgazamiento importante de peso en pocas semanas sin otra explicación médica, superior a un 15% del peso.
  • Comer a solas, evitar acudir a reuniones o eventos donde haya que comer acompañado o en público, donde se presente comida en abundancia.
  • Calcular las calorías que se ingieren y pesar los alimentos sin atender a una proporcionalidad nutricional.
  • Provocarse vómitos.
  • Muy baja autoestima o depresión.
  • Autoexigencia desmedida.
  • Uso de laxantes o diuréticos no recetados por un especialista.
  • Agresividad o violencia al ser preguntados sobre la comida o al ser confrontados.
  • Cambios de carácter negativos tras la ingesta, tristeza, irritabilidad, culpa.
  • Verse irremediablemente gordo a pesar de haber adelgazado.
  • Encerrarse en el baño tras las comidas sin causas que lo justifiquen.
  • Realizar ejercicio físico de forma obsesiva.
  • Compararse con otras personas más delgadas y preguntarles por dietas o qué comen.
  • Ideas o deseos repetitivos del tipo “me encantaría estar más delgada”, “más delgada estaría más guapa”, “tengo que adelgazar”, “mira, si me he puesto como una foca estas Navidades”, “soy un flaco, un ‘tirillas’”, “tengo que ganar masa muscular, ponerme fuerte, cachas”. Los comentarios negativos sobre el peso o la comida son muy característicos.
  • Fenómeno fan compulsivo con las personas delgadas o modelos publicitarios.
  • Odio irracional contra las personas con sobrepeso.
  • Intentos inconscientes de confesión para posteriormente negarlos.
  • Intolerancia al frío.
  • Manipulación de las personas cercanas para obtener comentarios que refuercen las ideas erróneas que poseen.
  • Atracones de comida sin motivo.
  • Desproporcionado conocimiento sobre nutrición, dietas o ejercicios para adelgazar, mayoritariamente erróneo o incorrecto.
  • Negación extrema del problema en caso de ser confrontado, inconfesabilidad.
  • Desaparición de comida, comida intacta en la basura.
  • Disminución progresiva o radical de las cantidades de comida ingerida.
  • Ansiedad previa a reuniones obligatorias donde se pueda observar si se come o no.
  • Fingir problemas de estómago para tener una excusa a no comer o comer menos cantidad.
  • Aislamiento social.
  • Amenorrea en mujeres, el ciclo menstrual se suprime o se retrasa considerablemente.
  • Absentismo escolar o laboral.
  • Debilidad física sin una enfermedad de base.
  • Pelo fino y quebradizo, pérdida de pelo.

Las diferencias fundamentales entre la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa radican en que la primera se caracteriza por la casi total ausencia de ingesta, el ejercicio físico intenso y las purgaciones tras las ingestas en un trastorno definido como restrictivo -no se come-, junto con ansiedad y depresión. La Bulimia, en cambio, se define cuando prevalecen los brotes de voracidad o atracones para compensarse con ayuno, ejercicio físico o laxantes; también sentimientos de falta de autocontrol y culpabilidad. Ambos presentan medidas compensatorias como autoinfligirse vómitos, hacer ejercicio físico de forma obsesiva o el uso de laxantes y diuréticos.

Comparativa AN y BN

Comparativa AN y BN

La Vigorexia, más habitual en varones, es la obsesión por la realización de ejercicio físico intenso, generalmente de tipo musculación para ganar masa magra y perder grasas, y la ingesta desmedida de proteínas, carbohidratos o suplementos proteicos y esteroideos. También existe distorsión del esquema corporal, dismorfofobia o TDC.

La problemática de estas situaciones es mental o psicológica de forma que enturbia las relaciones sociales y la imagen que se tiene sobre uno mismo, produciéndose un padecimiento crónico con inseguridad, depresión, ansiedad y aislamiento. Obviamente, el resto de negativas, habituales en la vida, como desencuentros emocionales, familiares o profesionales, amplifican la enfermedad, agravándola. Si bien, la situación depresiva no suele ser causa de suicido directo como otras psicopatías depresivas, se ha descrito un “lento o inconsciente suicidio” en las TAs, ya que la persona es consciente de su debilidad física debido a las importantes restricciones nutricionales, pero no hace nada al respecto. El riesgo vital procede de las alteraciones metabólicas que se producen al no llegar suficiente energía y nutrientes esenciales a las células del organismo. Aunque no lo apreciemos, una mínima disminución o aumento de sustancias importantes en nuestro cuerpo pueden provocar síntomas de gravedad como son las arritmias cardíacas, la bradicardia patológica, las paradas cardíacas y un sinfín de alteraciones metabólicas, entre otros. La osteoporosis y por lo tanto el aumento del riesgo de fracturas, la deshidratación pudiendo llegar al fallo renal -IRA- y la fatiga continúa son ejemplos de ello. A su vez, las conductas como los vómitos pueden provocar rotura o perforación, hemorragias e incluso cáncer esofágico. Los atracones a su vez pueden causar rotura gástrica por sobredistensión, Diabetes Mellitus tipo II, hipertensión, hipercolesterolemia, patologías biliares y grave deterioro dental por el ácido gástrico.

Destrucción dental por el ácido gástrico en vómitos frecuentes

Destrucción dental por el ácido gástrico en vómitos frecuentes

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para ayudar?

Aunque el diagnóstico y el tratamiento tanto médico como psicológico son capitales para la correcta recuperación del paciente, también es posible evitar comentarios o actos que ocasionen un refuerzo positivo y arraigo de las conductas patológicas e incluso podemos llegar a revertirlas. Antes de eso, diremos que los TCAs son trastornos terriblemente reiterativos y recidivantes, son crónicos porque es complicado que desaparezcan por completo; por ello el objetivo prioritario es dejarlos tan latentes y silenciados como sea posible. Volvamos a lo que puede ayudar:

  • Fomentar la independencia y los valores positivos de la persona, como la seguridad y la autoestima.
  • No negar los síntomas cuando aparecen e incidir en ellos para que el paciente sea consciente de lo que ocurre.
  • Acudir a apoyo psicológico o a especialistas con la mayor celeridad posible, sin esperar a que la situación se agrave o sea insostenible.
  • Trasmitirle al paciente la preocupación que sentimos por su estado y la gravedad que supone para su salud, de forma clara. Brindarle apoyo emocional.
  • Anotar y reconocer las conductas de TA que presenta la persona.
  • Intentar convencer a la persona mediante cosas tangibles que tiene un problema y que no está gordo, por ejemplo: fotos, medidas de peso, tallas de ropa, etc.
  • Hacer que el paciente entienda que tiene una distorsión sobre su imagen física. Suele funcionar si les hacemos dibujarse a tamaño real en un cartón y después realizar nosotros su silueta sobreimpresa para que sean conscientes de la diferencia entre la realidad y lo que ellos ven.
  • Evitar los comentarios sobre su aspecto físico, especialmente los que alaben la delgadez o la belleza.
  • No obligar al paciente a que coma ya que psicológicamente les provoca más frustración y culpabilidad, solo provocará una compensación posterior.
  • No comparar al paciente con otras personas a nivel físico.
  • Evitar la compasión por el paciente.
  • Intentar que el paciente realice vida social en la que la comida esté presente y sea sana. Verbigracia: pequeñas meriendas donde el resto de gente parece feliz comiendo pequeñas cantidades, puede hacer que el paciente ingiera algo de forma voluntaria y sin remordimiento.
  • Evitar ante todo las manipulaciones del paciente que habitualmente pueden ser muy floridas y laberínticas. Una solución es, en caso de una familia, cotejar la información entre varias personas para encontrar incongruencias y las mentiras.

Y, por último, tener mucha paciencia y tratar el tema con calma, dejando al paciente que exprese sus miedos y preocupaciones. Habitualmente, hay un problema mayor detrás del TA, como una depresión, acoso escolar, maltrato o incluso una violación sexual. Es importante recordar la frase: “las desgracias nunca vienen solas”, en estos casos suele ser literal.
Vía|Sección de Psiquiatría de los trastornos alimenticios, Servicio de Psiquiatría, Hospital Universitario Central de Asturias.

Imágenes|ANComparativa, Dientes

En QAH|Anorexia y Bulimia: Némesis adolescentes

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