Jurídico 


Condiciones generales de la contratación (II): los controles

Control de incorporación

Como requisitos para que las condiciones generales pasen a formar parte del contrato, se exige que se acepte por el adherente su incorporación al contrato y sea firmado por los contratantes, debiendo hacer referencia el contrato a las condiciones generales incorporadas. En particular, se establece a cargo del predisponente un deber de informar expresamente al adherente a cerca de la existencia de las condiciones y de facilitarle un ejemplar de las mismas, para que pueda entenderse que se han aceptado. Para los casos de contratación telefónica o electrónica se prevé un régimen que excluye la necesidad de “firma convencional”, siempre que conste la “aceptación de todas y cada una de las cláusulas del contrato”.

Aquellas condiciones que el adherente no haya tenido oportunidad real de conocer de manera completa al celebrar el contrato, o aquellas que no hayan sido firmadas no quedarán incorporadas al contrato. Tampoco quedarán incorporadas “las que sean ilegibles, ambiguas, oscuras e incomprensibles”.

Control de contenido

La ley decreta la nulidad de pleno derecho de las condiciones generales que contradigan en perjuicio del adherente lo dispuesto en la Ley de Condiciones Generales de Contratación (LCGC) o en cualquier otra norma imperativa o prohibitiva. La particularidad reside en el artículo que señala que “serán nulas las condiciones generales que sean abusivas, cuando el contrato se haya celebrado con un consumidor”. Esto no quiere decir que en contratos entre empresarios que contengan condiciones generales no puedan darse abusos. Sin embargo, en tales casos el adherente habrá de recurrir al régimen general de la nulidad contractual.

Son cláusulas abusivas todas aquellas estipulaciones no negociadas que, en contra de las exigencias de la buena fe, causan en detrimento del consumidor un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes. Normalmente se tratará de condiciones generales, pero ello no es estrictamente necesario. Se complementa con una enumeración de cláusulas que “en todo caso” se consideran abusivas.

 

Vía | Martínez Espín, P. (2013) El control de las condiciones generales de la contratación.

Imagen | capitalmadrid.com

Más información | Revista Cesco

 

RELACIONADOS