Derecho del Trabajo, Jurídico 


Concreción horaria vs organización empresarial

Érase una vez un cocinero que tenía un hijo muy pequeño matriculado en una guardería con un horario de funcionamiento de 8 a 16h. Desafortunadamente, el Sr. Durán tiene un régimen de trabajo a turnos. El turno de mañana es de 8 a 15 y el turno de tarde de 15 a 22. El 13 de julio de 2015 nuestro cocinero solicita entrar una hora más tarde al trabajo para poder llevar a su hijo a la guardería.

El art. 37.6 del Estatuto de los Trabajadores determina que los convenios colectivos podrán establecer criterios para la concreción horaria de la reducción de jornada a, en atención a los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral del trabajador y las necesidades productivas y organizativas de las empresas. Por su parte, el art. 38.5 del Convenio Colectivo de aplicación señala que “los empleados públicos tendrán derecho a flexibilizar en un máximo de una hora el horario fijo de jornada para quienes tengan a su cargo personas mayores, hijos menores de 12 años o personas con discapacidad, así como quien tenga a su cargo directo un familiar con enfermedad grave hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad”.

Lo que está en cuestión en este caso, analizado por la S JdS nº 13 de Madrid de 22 de octubre de 2015, son los límites al derecho de flexibilización horaria establecido por convenio, en caso de que los hubiese, y su potencial aplicación a este caso concreto.

En este sentido, la empresa, (por cierto, un centro residencial de atención a personas con daño cerebral) se opone a la pretensión del trabajador argumentando que las necesidades del centro de trabajo son incompatibles con la flexibilidad horaria, ya que sin los servicios del cocinero no se pueden atender los desayunos por la mañana a las personas que se encuentran en un delicado estado de salud.

Como no podemos doblar el tiempo para adaptarlo a cualquier tipo de circunstancia, como ocurre en el conocido cuadro de Dalí, corresponde a nuestros jueces y tribunales la facultad de concretar los casos en los que el trabajador tiene derecho.

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“La persistencia de la memoria” (1931) de Salvador Dalí

Es conveniente recordar que, si bien el derecho a la concreción horaria es un derecho conferido al trabajador, la ley admite que pueda haber discrepancias entre empresario y trabajador y que han de solventarse en un procedimiento especialmente urgente y de tramitación preferente, debido a la naturaleza intrínsecamente apremiante de este tipo de controversias. La doctrina judicial viene exigiendo que la empresa fundamente su oposición en la existencia de un perjuicio claro, evidente y manifiesto, para lo cual se suelen tener en cuenta un número variado de circunstancias como el volumen y el tipo de trabajo realizado, el número de trabajadores con reducción de jornada en la plantilla, o la posibilidad de que haya otros familiares que atiendan al menor.

La sentencia considera que el trabajador tiene derecho a esta flexibilización horaria tras la valoración de las pruebas practicadas. De los testimonios depuestos en juicio se colige que la necesidad empresarial no es apremiante y que la primera hora de desayunos podría solventarse con los dos trabajadores del turno.

Sin embargo, y pese a los grandes titulares de los que gustan ciertos medios, este caso no versa sobre la existencia o no de tal derecho, sino sólo sobre su concreción.

Más información| sentencia

Imagen| Wikiart

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