Tecnología y Social Media 


Conceptos a los que no podemos renunciar en ecommerce

El número de visitas que tenga un portal o un comercio online no es el único factor que se debe tener en cuenta para valorar la rentabilidad de un negocio. En realidad, la evolución del sector digital ha llegado a demostrar que un producto online que no genera ingresos no tiene rentabilidad alguna. Por eso es importante valorar el uso de métodos tradicionales de marketing que aporten viabilidad a proyectos de ecommerce, como puede ser el caso del concepto AIDA.

Proyecto viable

Para formar este acrónico se utilizan cuatro palabras en inglés: Attention (Atención), Interest (Interés), Desire (Deseo) y Action (Acción). Por lo tanto, se puede comprobar cómo la fórmula se aplica a la manera en la que un mensaje de tipo publicitario llega al usuario y le influye. Lo curioso es que esté término se utiliza desde hace más de 100 años, pero aún así sigue siendo una de las mejores aportaciones del marketing en el sector del ecommerce. Muchas tiendas se han beneficiado de su aplicación para aumentar las comisiones, como hsnstore.com por ejemplo. Y lo positivo es que no hay límites ni fecha de caducidad para su utilización, puesto que es un concepto que se continúa manteniendo muy activo y a disposición de los profesionales.

Un total de cuatro fases determinan esta técnica de marketing que trata de captar la atención del cliente, crearle un interés y después lograr transformarlo en una conversión de venta.

Todo comienza en la primera fase, la de Atención. En esta primera etapa se contempla la entrada de los usuarios en la tienda online que se esté potenciando a través de esta técnica de marketing. Influye la cantidad de visitas que tenga la web en cuestión. A mayor cantidad de accesos mayor cantidad de usuarios a los que algo les ha llamado la atención en la tienda. Para mejorar este resultado se puede trabajar con posicionamiento en buscadores, con banners, a través de las redes sociales y optimizando tu página web.

Pero no todas las visitas a una tienda online son buenas. Es entonces cuando entra en juego la segunda fase: el Interés. ¿Realmente tiene interés el usuario que ha entrado en la web o sale de ella a los pocos segundos? El tiempo de estancia representa bien este dato.

La tercera fase es el Deseo. En el momento en el que un cliente potencial interactúa con la tienda, registrándose en el boletín de noticias o metiendo algún artículo a la cesta, por mucho que no lo compre, ya estará demostrando el deseo que tiene por comprar.

Por último llegamos a la última fase, la Acción. Los profesionales solo tienen que acceder al registro de ventas para comprobar cuál es el resultado en esta fase, puesto que se representa siempre con el volumen de pedidos realizados por los clientes.

Llegar a esta última fase es el principal objetivo y por el que tienen que luchar todos los comercios online.

Imagen |Nanoproyectos.com

 

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