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Comunicaciones comerciales por vía electrónica: la lucha contra el spam

Comunicaciones comerciales por vía electrónica

Comunicaciones comerciales por vía electrónica

Las comunicaciones comerciales por vía electrónica son definidas por la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (en adelante “LSSI”) como “toda forma de comunicación dirigida a la promoción, directa o indirecta, de la imagen o de los bienes o servicios de una empresa, organización o persona que realice una actividad comercial, industrial, artesanal o profesional”. Esta definición abarca prácticamente cualquier interacción mantenida por un usuario de internet con un prestador de servicios online, pudiendo este último tomar las más diversas formas (red social, periódico online…).

Por ello, una regulación adecuada de esta materia se antoja fundamental. Como hemos citado, las comunicaciones comerciales por vía electrónica se encuentran recogidas en la LSSI. La LSSI es el resultado de la transposición de directivas europeas sobre la materia. Así en los artículos 19 a 22 LSSI, ambos inclusive, se establecen las condiciones que han de cumplir estas comunicaciones comerciales por vía electrónica para que puedan ser consideradas legales.

La LSSI dispone que las comunicaciones comerciales sólo se podrán llevar a cabo previa solicitud expresa del destinatario. Esta regla, sin embargo, tiene la excepción de que tanto emisor como destinatario estén unidos por una relación contractual previa, siempre y cuando se obtengan lícitamente los datos personales y la comunicación comercial esté referida a productos o servicios ofrecidos por el emisor de la comunicación comercial y que sean similares a los contratados inicialmente por el destinatario. El mismo artículo 21 establece que se deberá poner a disposición del destinatario un procedimiento sencillo y gratuito para la oposición de éste a la recepción de más comunicaciones comerciales. Asimismo, el emisor de la comunicación comercial por correo electrónico deberá facilitar al destinatario una dirección de correo electrónico de contacto.

El artículo 20 asienta una serie de reglas que pretenden facilitar la identificación, por parte del destinatario, de la tipología de comunicación que está recibiendo, así como de la entidad que envía dicha comunicación. El objetivo de este artículo es evitar la obstrucción del ejercicio del derecho a oponerse a la recepción de comunicaciones comerciales por medio de la inclusión del nombre de numerosas identidades buscando la confusión en cuanto a quién debe dirigirse el destinatario.

En este ámbito que estamos analizando del derecho de las nuevas tecnologías, merece especial mención un fenómeno que, por sus cualidades comerciales, se ha convertido en algo común en la red. Nos referimos al mecanismo envía a un amigo. Debemos destacar que estos mecanismos no cumplen con la legalidad vigente en tanto suponen el envío de comunicaciones comerciales no solicitadas. Asimismo, resulta relevante el hecho de que el usuario que insta el envío se convierte en responsable de lo que ocurra con los datos personales del destinatario y, por ello, debería obtener el consentimiento previo de éste si quiere evitar consecuencias legales.

Finalmente cabe destacar que, si bien esta normativa resulta razonablemente protectora de los derechos de los usuarios al evitar el spam, la exigencia del cumplimiento de esta normativa a través de procedimientos administrativos sancionadores es poco frecuente y con poco impacto en la realidad jurídica de los operadores.

 Vía| Noticiasjurídicas

Imagen| Comercioelectrónico

En QAH| Operadores de mensajería instantánea: ¿se adapta la ley a la realidad?

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