Neurociencia 


Comunicación efectiva con niños y niñas (I)

Los niños y niñas dicen muchas cosas sin pensar previamente qué efecto pueden causar; sin embargo, los adultos responsables del cuidado y la crianza de los menores debemos pensar los mensajes verbales y no verbales que queremos transmitirles antes de emplearlo.

Con este artículo vamos a intentar transmitir la importancia de comunicarnos de una manera correcta y efectiva con los niños y niñas que nos rodean.

Hablar claro es una de las formas más positiva de expresarnos y asegurarnos de que los niños y niñas nos escuchan. La comunicación asertiva requiere de los padres hablar de forma adecuada, utilizar algunas técnicas no verbales para reforzar las palabras, saber cómo manejar las discusiones y la frecuente actitud argumentativa de los niños y reconocer las buenas conductas.

Una buena comunicación, además se basa en la aplicación constante y coherente de sentido común, cariño, calma y firmeza para lograr que los menores perciban y entiendan el mensaje y estén más dispuestos a hacer caso.

Para llegar a comunicarnos de manera efectiva con los niños y niñas, lo más importante es transmitirles de forma clara y sencilla lo que queremos que hagan, para que así lo puedan cumplir. Para ello necesitaremos aplicar cuatro técnicas claves:

1. Adecuado lenguaje asertivo

Ejemplos: “Quiero que te vistas YA para ir al colegio”; ¡Deja de molestar a tu hermano AHORA!; ¡Quiero que ordenes tu dormitorio EN ESTE MISMO MOMENTO!

Hablarles de manera directa y asertiva consiste en ser concreto y evitar frases vagas e imprecisas como “sé bueno” o “pórtate como un niño de tu edad”. Estas frases reflejan más un deseo, y se desvían de transmitir un mensaje claro y firme. Emplear un lenguaje asertivo, además, les transmite seguridad a los niños/as, ya que no les deja dudas sobre lo que tienen que hacer.

2. Mensajes sin palabras

Para transmitir al niño/a un mensaje asertivo, claro e inequívoco, es necesario completar el uso de las palabras con una forma adecuada de expresarlas.

Si cuando le ordena a su hijo/a que arregle su cuarto, “¡YA MISMO!”, lo hace gritando o con enojo, le mostrará un descontrol autoritario que repercute de manera negativa en el resultado de su mensaje.

Para que el mensaje tenga un buen efecto, es tan importante lo que le dice a su hijo/a como la forma en que se lo dicepadre-e-hijo

Para lograr un mejor resultado y que las palabras adecuadas tengan mayor fuerza de comunicación debería tener en cuenta estos consejos:

  • No pida algo ni dé una orden gritando.
  • Hable siempre en tono firme, pero calmo.
  • Transmita su tranquilidad al dar una orden o instrucción. Esto comunicará al niño que usted controla la situación.
  • Hable siempre mirándolo a los ojos. El contacto visual es fundamental para la comunicación; por esa razón, mirar a los niños/as a los ojos mientras se les habla aumenta la eficacia de cualquier mensaje. Hay veces que los niños/as eluden la mirada bajando la cabeza o dándose la vuelta. En estos casos, levante suavemente la cabeza de su hijo/a o hágala girar hasta que sus ojos se encuentren.
  • Utilice gestos no intimidatorios, por ejemplo, con sus manos, para dar mayor énfasis y fuerza a sus palabras. Estos gestos comunican al niño/a que usted está hablando en serio. Pero debemos tener siempre presente la enorme diferencia que existe entre el gesto útil que enfatiza y el gesto contraproducente que intimida.

Tomar al niño/a de un brazo con violencia para zarandearlo o pellizcarlo o, inclusive, ponerle su dedo índice extendido frente a la cara mientras le imparte una instrucción, disminuye la eficacia del mensaje que queremos que sea entendido. Si el menor lo obedece por sumisión atemorizada, el mensaje fracasó. El niño debe obedecer porque entiende que es lo correcto, no porque está asustado o simplemente para evitar algún castigo.

Este importante resultado favorable se logra estableciendo un contacto físico que le transmita la calma, el cariño y la firmeza del padre o la madre, jamás con un enfado que lo atemorice o le induzca a una rebeldía aún mayor.

Por ejemplo, si usted pone su mano sobre el hombro del niño/a mientras le habla, mirándolo a los ojos, fortalecerá su mensaje porque estará transmitiendo su firme sinceridad en tratar de ayudarlo y no de agredirlo o descargar la propia frustración. En muchos casos, la mano de un padre sobre el hombro del niño/a tendrá más peso y significado que las palabras.

Vía|

Autoayuda Práctica (2013). El poder de la palabra. Recuperado el 8 de diciembre de 2015 de http://autoayudapractica.com/el-poder-de-la-palabra/.

Garrido, P. (2010). El lenguaje limitante con nuestros hijos. Recuperado el 2 de diciembre de 2015 de http://www.enexcelencia.com/Nelibro.php?c=1481.

Lyford-Pike, A. (2003). Ternura y Firmeza con los hijos. Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile.

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