Neurociencia 


Comunicación efectiva con los niños y niñas (II)

Vamos a continuar desarrollando las técnicas de comunicación efectiva con niños y niñas:

1.Adecuado lenguaje asertivo

2.Mensaje sin palabras

3.Manejo de las discusiones

Hay cinco técnicas que nos ayudan a manejar las situaciones que se presentan cuando los niños/as, en lugar de obedecer las órdenes, responden con diferentes tipos de argumentos que conducen a discusiones. Estas técnicas son:

Beautiful mother with little girl having fun

  • Técnica del disco rayado

Evita discusiones inútiles que se forman cuando le decimos a un niño/a lo que debe hacer. Cuando la usamos, suena como un disco rayado que sigue repitiendo siempre lo mismo, una y otra vez, hasta que logramos la penetración y aceptación del mensaje.

Su correcto uso nos permite expresar lo que deseamos, que el mensaje perdure en el tiempo e ignorar los esfuerzos de los menores para desviarnos del tema y envolvernos en una discusión.

Consejos:

  1. Determinar claramente qué es lo que queremos que nuestro hijo/a haga. Por ejemplo: “Quiero que recojas los juguetes”.
  2. Repetir lo que queremos cuando nuestro hijo/a nos discuta, sin responder a ninguno de sus argumentos.
  3. Si después de usar el “disco rayado” en medida razonable nuestro hijo/a todavía no hace lo que queremos, debemos apoyar nuestras palabras con acciones.

El siguiente ejemplo muestra cómo integrar los gestos a la técnica del “disco rayado”:

  • Padre (mirándola a los ojos y con una mano sobre su hombro): “Paula, deja de molestar a tu hermano” (ha establecido específicamente qué es lo que quiere).
  • Paula: “Él me molestó primero”.
  • Padre (con firmeza): “Ese no es el asunto. Deja de molestar a tu hermano” (disco rayado).
  • Paula: “¿Por qué siempre me regañas a mí?”.
  • Padre (calmadamente): “Paula, deja de molestar a tu hermano (disco rayado). Si no dejas de molestarlo, estarás castigada”.
  • Técnica del banco de niebla

Nos enseña a ignorar las actitudes y argumentos provocativos de los niños/as, cuya finalidad es hacer que los adultos pierdan el control de sí mismos y de la situación. Por ejemplo:

  • Pedro: “¡Eres mala!”.
  • Madre (calmada): “Puede ser que a ti te parezca que soy mala” (banco de niebla).
  • Pedro: “Siempre me riñes a mí”.
  • Madre: “Puede ser que tú creas que siempre te riño a ti” (banco de niebla).
  • Técnica de interrogación negativa

Conduce gradualmente las respuestas hostiles de los menores para conducir al motivo real de la respuesta agresiva inicial.

  • Técnica de extinción

Suprime o extingue conductas indeseadas.

El mantenimiento de las conductas dependerá, en gran medida, de los resultados que genera; es decir, lo que refuerza las conductas son las consecuencias, conocidas como “reforzadores”. Estos reforzadores pueden ser positivos (agregan algo al ambiente del niño/a una vez que ha emitido la conducta) o negativos (quitan algo del ambiente del niño/a, producto de la conducta).

Cuando una conducta deja de ser reforzada, es decir, se eliminan los reforzadores, disminuye su frecuencia hasta extinguirse.

Por ejemplo:

  • Caso 1: Cada vez que el hijo de cinco años se pone a llorar y su madre le da una golosina para consolarlo, lo estará reforzando positivamente.
  • Caso 2: Si un niño pequeño que le teme a la oscuridad se le obliga a dormir con todas las luces apagadas, el temor a la oscuridad se mantendrá mediante reforzamiento negativo.
  • Técnica de tiempo fuera

Elimina el comportamiento indeseado de un niño/a separándolo del entorno o la situación inconveniente donde se produce su mala conducta.

Por ejemplo, un niño pequeño tira trocitos de pan durante la comida familiar y sus hermanos se lo festejan. La madre le ordena al niño que deje de hacerlo, pero el pequeño, alentado por las risas de sus hermanos sigue lanzando trocitos de pan. Lo más eficaz será sacarlo de la mesa y llevarlo a comer solo. De esa manera, dejará de ser el centro de atención.

4.Reconocimiento de buenas conductas

La asertividad que demostramos al comunicarle a un niño/a lo que queremos que haga, debe ser completada con el reconocimiento de la buena conducta. Es de vital importancia que cuando los menores nos escuchen y obedezcan, respondamos asertivamente con alguna forma de reconocimiento que lo aliente a preservar su buen comportamiento.

El buen estado emocional de los niños/as requiere que tengan confianza en sí mismos, a la cual ayuda el reconocimiento que reciben de los adultos. Respuestas paternas como: “¡Qué bien!” son asertivas, pero a veces son dichas con poco énfasis, lo que las hace insuficientes. Por ello, cuando los niños/as se comportan de manera adecuada, tenemos que reforzarlos mediante el reconocimiento.

El reforzador demostrará al niño que aprobamos y apreciamos su buen comportamiento. Los niños necesitan nuestra atención, por lo que si no la obtienen portándose de forma positiva, la buscarán mediante un mal comportamiento. El elogio, en el volumen y momento adecuados, demuestra al niño la atención y la preocupación y lo ayuda a mantenerse en el buen camino.

Para que los elogios tengan efectos debemos seguir estas pautas:

  • Debemos decirle específicamente qué es lo que está haciendo o ha hecho bien.
  • Cuando lo estemos halagando, debemos asegurarnos de estar muy cerca, mirarlos a los ojos y, si es adecuado, palmotear suavemente su hombro o su cabeza para aumentar el impacto de su mensaje.
  • Cuando elogiemos a un niño/a debemos evitar el sarcasmo y comentarios negativos como: “¡Qué bien que limpiaste tu cuarto hoy! Ya era hora…”.

Para finalizar, debemos tener siempre presente que de la mano de los halagos verbales van las respuestas no verbales: una caricia, una sonrisa o un abrazo, pueden significar tanto o más que el: “¡Qué bien!”.

Vía|

Lyford-Pike, A. (2003). Ternura y Firmeza con los hijos. Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile.

En QAH|

http://queaprendemoshoy.com/comunicacion-efectiva-con-ninos-y-ninas/

RELACIONADOS