Coaching Profesional 


¿Cómo vencer a la envidia?

meditacion1

La envidia se puede combatir (entre otras cosas), gracias al mindfulness

Todos hemos escuchado alguna vez decir que “la envidia es muy mala”. Y es cierto… Basta ver la iconografía que se ha empleado para representar a la envidia en textos, pinturas, y otras formas de expresión a través de la historia, donde siempre se le atribuyen rasgos horribles.

La envidia es un sentimiento de malestar que experimentamos ante la posesión de un bien o virtud por parte de otra persona, cuando no nos creemos capaces de lograr poseer ese bien o virtud por nosotros mismos. Como se puede apreciar, encierra un sentimiento de inferioridad. Ante esas situaciones, la envidia nos mueve a intentar que la otra persona deje de poseer el bien o virtud que tiene, y en general nos invita a hacerle daño. Es obvio que se trata de una emoción muy tóxica.

Visto desde otra perspectiva, cuando nos creemos capaces de lograr algo que otra persona posee (sea material o no), no hay necesidad alguna de envidiarle y, de hecho, no sentimos envidia.

No se debe confundir envidia con celos. En el caso de los celos, lo que experimentamos es miedo a que otra persona nos quite lo que consideramos nuestro (tengamos o no razón). Por ejemplo, una persona puede sentir celos de un nuevo compañero de trabajo muy competente, por miedo a que le quite su posición o rol actual en el equipo de trabajo. Los celos y la envidia se pueden combinar. Es posible sentir solo envidia, solo celos, las dos cosas o ninguna de ellas.

A continuación se ofrecen algunos consejos para frenar a la envidia propia (con esto, me refiero a la envidia que uno mismo puede sentir por otras personas):

  • Entrena tu mente mediante la meditación. En particular, practica la concentración y el mindfulness. Esto logrará que permanezcas más atento ante la aparición de la envidia, y que puedas cortar por lo sano antes de reaccionar de forma tóxica. En su lugar, podrás elegir una respuesta mucho más ecológica.
  • Recuerda lo que dijo Albert Einstein. Cuando una persona destaca en alguna virtud, no tardan en aparecer a su alrededor personas envidiosas que intentan frenarle. Si te encuentras rodeado de personas que te intentan detener, ¡podría ser una señal de que estás haciendo las cosas muy bien!
  • Recuerda que una persona que te envidia te está lanzando una declaración de inferioridad. El envidioso desea un bien o virtud que nosotros poseemos y no se cree capaz de lograrlo. Si se considerara capaz, entonces no nos tendría envidia… En otras palabras, aunque no lo diga, se considera inferior a nosotros.
  • Practica la alegría empática. Se trata del buen hábito de alegrarse por los éxitos ajenos. Tiene un poder enorme para reforzar tu unión con otras personas. Cuando te sientes vinculado a otros seres, el ego se debilita, y no encuentras razones para envidiar a nadie.
  • En lugar de pensar en cómo frenar a otra persona a la que envidias, pregúntate qué es lo que está haciendo bien. Tan pronto lo averigües, ¡hazlo tú también! Si él puede, tú puedes. Tomarle como modelo es un buen camino, mucho mejor que la envidia.
  • Tantea al envidioso con un acto generoso. Si eres consciente de que alguien te envidia por algo que tú tienes, intenta mostrarle que él puede conseguirlo, e incluso dale consejos para lograrlo. Te ayudará a deshacerte de tu ego, y a la otra persona a liberarse del suyo. Ganaréis los dos, y también la relación. Esto no siempre funciona, pero lo hace más veces de las que puedas imaginar. ¡Y lo solemos aplicar pocas veces!

En el libro El arte de ser y estar podrás aprender numerosas técnicas para lidiar con la envidia propia y ajena, así como con otras emociones tóxicas como el miedo y el enfado, gracias a la aplicación de la programación neurolingüística (PNL), la ecología mental y el mindfulness.

 

Via | El arte de ser y estar

Más información | Psicología Práctica, Ecología Mental Para Dummies

Imagen | meditación

En QAH | programación neurolingüísticamindfulness

 

RELACIONADOS