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Cómo trabajar con el correo electrónico (II): elegir la configuración adecuada

Una vez hemos elegido el programa de correo que queremos usar, y tenemos los datos de nuestra cuenta, en prácticamente todos los programas vamos a llegar a un punto en el que tenemos que elegir el “tipo de cuenta”: POP o IMAP.

Por lo general no le damos importancia a este paso, pero sí que la tiene. Sobre todo si nuestra cuenta de correo va a estar configurada en más de un ordenador, móvil, etc. Vamos a explicar qué diferencia hay entre un tipo y otro pasa saber cuál elegir.

Cuando configuramos una cuenta como tipo POP, cada vez que nuestro programa consulta el correo, lo descarga del servidor y lo almacena en nuestro ordenador. De este modo, si tenemos una cuenta compartida o configurada en más de un equipo, el que vaya a consultar el correo en segundo lugar se encontrará con que los correos que descargó el primero ya no están disponibles para él. Esto se puede evitar seleccionando “Mantener una copia de los mensajes en el servidor durante X días”, que es una opción que traen todos los programas. La ventaja de esta opción es que vamos a poder tener los mismos correos en todos los equipos y a la vez evitar que nuestro buzón, es decir, el espacio que tenemos asignado en el servidor de correo, se llene.

Cuando configuramos una cuenta como tipo IMAP, estamos accediendo directamente a nuestro servidor de correo. No todas las cuentas de correo admiten este tipo de configuración, que tiene las siguientes ventajas: si tenemos nuestra cuenta en más de un equipo, vamos a tener los mismos correos enviados y recibidos en todos ellos; además, una vez que leemos un correo en uno, va a aparecer como leído en el resto, cosa que no ocurre cuando las configuramos como tipo POP.

Mozillla Thunderbird

Sin embargo elegir la configuración IMAP tiene una serie de inconvenientes. El primero es que al estar accediendo directamente al servidor, deberemos de ser cuidadosos, ya que si eliminamos un correo, ya no va a estar disponible para el resto.
Por otra parte, si almacenamos muchos correos en nuestro servidor, que la cuenta esté configurada como tipo IMAP, va a hacer que nuestro programa vaya más lento, de modo que tendremos que ser más ordenados y de vez en cuando mover correos a carpetas locales de nuestro equipo.

Si uno de los dispositivos en los que vamos a configurar nuestro correo es un iPhone o un iPad lo más recomendable es elegir tipo IMAP. Ello es debido a que estos dispositivos gestionan el correo de modo distinto a como se hace en un programa de correo electrónico para un ordenador, y si elegimos tipo POP es muy probable que de vez en cuando nos de un error de conexión en nuestro ordenador y durante unos minutos no nos deja descargar el correo.

Imagen | StarAfrica

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