Economía y Empresa, Jurídico 


¿Cómo surgió el libre mercado? (I): Introducción.

Friedrich A. Hayek

Friedrich A. Hayek

Si examinamos el origen de las principales ideologías, escuelas filosóficas o religiones que han surgido a lo largo de la Historia, casi todas ellas tienen algo en común: son el producto de un proceso racional, voluntario, de la mente humana. Así, personajes históricos como Karl Marx, Mahoma o Confucio crearon corrientes de pensamiento, filosófico o religioso, que perduran hasta nuestros días. Sin embargo, no podemos atribuir la génesis del libre mercado a ninguna persona en concreto; ni siquiera a una escuela filosófica o corriente de pensamiento. Esto podría deberse a la inexistencia de datos históricos contrastables o a que, efectivamente, nadie lo creó. Si esto fuera cierto, ¿Cómo nació el libre mercado? ¿Surgió como consecuencia de la evolución cultural? ¿Es producto del instinto o de la razón? En un primer momento, estas cuestiones pueden parecernos fútiles, sin ninguna consecuencia práctica más allá de la mera elucubración filosófica. Sin embargo, antes de tomar decisiones políticas que afecten al mercado, deberíamos conocer su verdadera naturaleza. De lo contrario, dichas decisiones podrían tener efectos muy perniciosos para la libertad y la prosperidad de los ciudadanos.

 

Para responder a estas cuestiones, recurriremos al filósofo, jurista y economista de la Escuela Austríaca, Friedrich A. Hayek. En su obra “La fatal arrogancia. Los errores del socialismo” (1988), el autor vienés realiza un completo estudio sobre los procesos sociales del mercado, demostrando que éstos son el resultado de un complejo proceso de evolución cultural desarrollado a lo largo de los siglos en todas las civilizaciones, manifestándose como un elemento connatural a las sociedades humanas.

 

Por tanto, como nos enseña Hayek, el libre mercado –a diferencia del socialismo- no surgió de las ideas de una persona concreta, en un momento histórico determinado. Desde que el primitivo homínido se estableció de forma sedentaria en un lugar fijo, la agricultura y la ganadería se convirtieron en actividades esenciales para su sustento. El descubrimiento de nuevas técnicas para cultivar la tierra posibilitó la multiplicación de las cosechas, surgiendo así los excedentes de producción. Una vez abastecidas las necesidades básicas de la familia o la tribu, comienzan a intercambiarse los bienes y servicios que les sobran por aquello que necesitan, naciendo así el comercio.

 

No obstante, el libre mercado requiere, para su adecuada evolución, de seguridad jurídica e institucional, que salvaguarde la propiedad y los derechos individuales. Este marco político –si entendemos por tal el que regula el funcionamiento de la polis– no se daba en las primigenias sociedades prehistóricas y, sin embargo, el comercio surgió como vía de enriquecimiento y progreso, individual y social.

 

En consecuencia, cabe preguntarse si es necesario que exista un Estado protector del mercado, que garantice la seguridad jurídica necesaria para las transacciones comerciales. Esta y otras cuestiones serán objeto de nuestro análisis en artículos posteriores.

 

Vía| La fatal arrogancia. Los errores del socialismo (1988). Friedrich A. Hayek.

Imagen| Friedrich A. Hayek.

Vídeo| YouTube: F. A. Hayek on Social Evolution and the Origins of Tradition.

En QAH| No es la Economía¿Es Europa una zona monetaria óptima?,  ¿Cómo funciona la política monetaria del BCE?¿Qué son la inflación y el IPC?

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