Reflexiones 


Cómo superar la depresión Post Erasmus

Lo primero que debes saber antes de intentar superar una depresión post-Erasmus es que, en realidad, no hay nada que superar. No te preocupes, yo he tardado un año en llegar a esta conclusión.

Es normal que al final de tu estancia te sientas triste y melancólico, pues vas a despedirte de personas con las que has compartido, probablemente, el mejor año de tu juventud. Sin embargo, nos confundimos al pensar que la experiencia Erasmus dura solamente un año. El periodo de tiempo que pasas en el extranjero es solamente el principio de tu nueva mentalidad. Piénsalo, ¿qué sentido tendría hacer un intercambio si fueras a quedarte para siempre en ese lugar? Lo que hace esos meses tan especiales es que las cosas que vivas y aprendas se quedarán contigo; seguirás avanzando y pasando por otros momentos y etapas con un bagaje que te acompañará siempre. El Erasmus es como los conocimientos teóricos de una asignatura que, pasado un tiempo, tienes que saber aplicar a la práctica. Vete, viaja, conoce, descubre… pero vuelve para contarlo. 

Algunos dicen que se hace duro volver a la normalidad, la clave está en saber que tu “normalidad” ya no es la misma. Tu país de residencia cambia, tu contrato de estudios se extingue, pero tú no tienes que renunciar a ser quien quieres ser. ¿Acaso la vida te sonríe más por traspasar una frontera?

El año que estudias fuera es un parón. Cuando vuelves retomas la vida que dejaste y lo haces más intensamente porque lo valoras más y sabes lo que es tener que prescindir de todo eso a lo que estabas acostumbrado. Algo que eché mucho de menos durante mi Erasmus fueron los paisajes gallegos: hacer senderismo, pasear por la playa… (¡por no mencionar los precios y la comida!). Aprendes dos cosas: que como en casa no se está en ningún sitio y, por otro lado, que tu entorno no es el ombligo del mundo. Me encanta viajar y creo que ahora lo disfrutaría más que nunca. Pero también me encanta la sensación de regresar.

Cuando volví me frustraba a veces, pues pasé de vivir en una gran ciudad con una oferta cultura increíble a un pueblo donde la gente se pasa la tarde en la cafetería; donde el auditorio está vacío y los bares llenos. Algunas personas no cambiarían su rutina por nada, otras esperan que les muestres cosas diferentes y te lo agradecen de corazón. Si tú has aprendido, aprovecha y compártelo para mejorar tu entorno.

Mucho tiempo ha masado ya desde que cerré ese capítulo de mi historia y hoy en día me encuentro ilusionada con nuevos proyectos y nuevas motivaciones. Todas las vivencias son pequeñas lecciones que van contribuyendo a nuestro crecimiento personal. Se acaba una y se empieza otra.

¿Depresión post Erasmus? ¿Qué es eso?

Vía | Texto cedido por la autora

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