Jurídico 


¿Cómo ser un buen administrador de una sociedad según la “Business Judgement Rule” americana?

Una vez más, ha sido la jurisprudencia anglosajona la que nos ha dado una respuesta a un problema que en países que duermen bajo el manto del derecho civil cada día preocupaba más a los altos directivos de las grandes empresas.

Este problema que se ha ido acrecentando en España a medida que nuestras empresas crecían y se internacionalizaban consiste en cómo determinar los límites que un administrador de una sociedad nunca ha de sobrepasar para no incurrir en responsabilidad y no ser tachado de no actuar en pro de los intereses de los accionistas, los dueños de la sociedad.

Para delimitar estos limites, se ha empleado un criterio nacido de la jurisprudencia americana llamado “Business Judgement Rule” (BJR) que esta destinado a evitar decisiones por parte de los administradores de una sociedad de carácter arbitrarias a la vez que se respeta el margen de discrecionalidad que estos deben tener para llevar a cabo una correcta gestión del día a día de la sociedad.

Esta jurisprudencia parte de una pregunta: ¿Cuáles son los pasos que es necesario seguir para que una acción de un administrador en el contexto de sus labores de gestión de una sociedad, sea inmune a responsabilidad? Para responder a esta pregunta habría que seguir cuatro pasos, que son el desarrollo de la tesis establecida por esta jurisprudencia.

1)      Recabar la información adecuada.

Un administrador de una sociedad siempre ha de actuar informado para evitar que su toma de decisiones pueda ser considerada y calificada como arbitraria. Será, por tanto, tarea de un buen administrador recabar toda la información necesaria en cada caso, que podrá ser, dependiendo del asunto que se trate en cada caso, técnica, económica, legal, etc. El tipo de información que se debiera obtener vendría, en parte, determinada por el nivel de riesgo que se estuviera dispuesto a correr.

Si bien es cierto, sin embargo, que un buen administrador debe recabar todo el nivel de información que pueda, nunca será determinable el nivel de dicha información que este administrador pudiera llegar a obtener, no sería en ningún caso determinable, simplemente sería toda aquella que estuviera en su mano conseguir.

2)      Conducta activa del administrador.

Un buen administrador ha de tener en todo caso una conducta activa para con las decisiones y el funcionamiento de la sociedad, no solamente una vez tomadas dichas decisiones, sino en un estadio anterior y posterior a ellas.

Todos los administradores, tanto los ejecutivos, como los no ejecutivos, han de estar informados en todo momento de las decisiones que se están tomando en el seno de la sociedad. Habrá siempre ocasiones en las que la decisión pueda ser arriesgada, y se acentuará esa obligación de información por parte del administrador.

Es necesario, en todo caso, que se note que por parte de los administradores ha existido esa participación activa en la Junta, cuando se esté llevando a cabo el proceso de toma de decisiones por parte de los accionistas de la sociedad.

3)      Seguimiento de todos los procesos legales y estatutarios para la toma de decisiones. Respeto del procedimiento.

El respeto total a las reglas del procedimiento es, sin duda, un requisito absolutamente primordial según esta corriente jurisprudencial de corte americano. Los Tribunales suelen ser particularmente detallistas llegados a este punto.

Sera necesario prestar una atención muy escrupulosa a los pasos procedimentales establecidos tanto en la Ley de Sociedades de Capital, como en los Estatutos de la Sociedad de la que estemos hablando, así como del Reglamento del Consejo de la misma. Por tanto, será necesario en todo caso que se acredite que los Administradores de la Sociedad, en todo caso, para la toma de una decisión importante hayan seguido minuciosamente los procedimientos dados tanto por la Ley como por los reglamentos internos de la Sociedad, todo ello, porque la labor de un Administrador es de medios, no de resultado, un Administrador de una Sociedad puede haber seguido de una manera diligente todos los mecanismos para la toma de decisiones, y luego que el resultado no fuera positivo, por ello, la manera más importante y más eficaz para juzgar si la actuación de un Administrador ha sido la adecuada, será la comprobación de si se ha ceñido a los procedimientos establecidos.

4)      Exclusión total de cualquier tipo de interés: no participación de personas interesadas.

La corriente jurisprudencial que abordamos en el presente artículo, culmina su exposición sobre la metodología más apropiada para determinar la responsabilidad de un Administrador de una Sociedad haciendo referencia expresa a aquellos momentos en los que en la toma de decisiones ha participado un Administrador con un interés determinado en el resultado de la decisión que se estaba tratando en ese caso determinado, llegando a la conclusión de que en ese caso, en el momento en que uno de los Administradores tuviera un interés especial en la misma, se corrompería toda la decisión y todo el procedimiento que la envuelve.

Un buen Administrador, en el momento en el que identificara a alguien que tuviera ese especial debería ponerlo en conocimiento del resto de interesados, y si fuera el mismo el que lo tuviera, debería abstenerse completamente de dicho proceso, no teniendo siquiera conocimiento de ningún tipo de información que tuviera algo de relación con el mismo. Solo de esa manera estaría el Administrador en concreto exento de toda responsabilidad.

 

En resumen, han sido los Tribunales anglosajones los que han establecido una manera algo más concienzuda de lo que teníamos hasta ahora, de valorar cuándo un Administrador de una Sociedad ha incurrido en responsabilidad a tenor de la toma de una decisión que comprometiera los intereses de la Sociedad. Hasta ahora resultaba muy complicado hacerlo, dado que, como se ha establecido antes, resulta una actividad de medios, y no de resultado, por lo que no se sabe nunca a ciencia cierta cuan diligente ha sido el Administrador en su labor. Gracias a esta metodología del BJR, hoy, lo tenemos un poco más claro.

Vía | Noticias Jurídicas

Imagen | Administradores

 

 

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