Economía y Empresa 


¿Cómo se pueden contabilizar los costes?

¿Cómo se pueden contabilizar los costes?

¿Cómo se pueden contabilizar los costes?

Una de las consecuencias de la crisis económica es el férreo control sobre cualquier tipo de gasto y la supervisión constante de su evolución. El mundo empresarial no es una excepción y también se ve obligado a llevar una relación más detallada y pormenorizada de las salidas de caja. Los beneficios de realizar análisis exhaustivos son muy elevados debido a que en un gran número de ocasiones, el coste de supervisar los gastos es menor al ahorro proporcionado, permitiendo un beneficio extra en las cuentas.

El objetivo de este artículo es mostrar las principales opciones a la hora de decidir qué cuesta un producto o qué partidas deben considerarse. A continuación detallaremos los dos grandes sistemas de contabilidad de costes y un ejemplo-explicación sobre el tema.

1) Costes Directos e Indirectos: Es un sistema en el que se divide los costes de un producto entre directos (gastos exclusivos para crear un único producto) e indirectos (gastos que deben realizarse pero que no son exclusivos del proceso de un producto en particular).

2) Costes Variables y Fijos: En este sistema, los costes fijos son aquellos que no se ven alterados por la producción y se deben pagar sea cual sea nuestra facturación. En cambio, los variables como su nombre indican, varían según la cantidad de producto (o servicio) que facturemos.

Si analizamos los dos modelos, vemos que costes directos o variables se pueden deducir muy fácilmente. Si consideramos la fabricación de un neumático, el caucho es un coste directo ya que una cantidad específica se destina para una unidad y por lo tanto también es un coste variable, a más producción, más cantidad utilizada y más coste.

Por el contrario, los costes indirectos o fijos son aquellos que no dependen claramente de una unidad, por ejemplo los gastos de una campaña de marketing. La dificultad radica en saber alocar la cantidad de costes indirectos (o fijos) de un modo correcto para que refleje la realidad de la estructura de coste de un producto. En el caso del neumático, se podría tomar una decisión salomónica y dividir el coste entre el número total de neumáticos producidos.

De un modo u otro, el fin de la contabilidad de costes es ser representativa de lo que cuesta un producto o servicio y siempre está sujeta diferentes interpretaciones. El sentido común será nuestro aliado en esta difícil tarea.

Vía| Contabilidad y finanzas para Dummies, Oriol Amat

Imagen| Geotercal

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