Economía y Empresa 


¿Cómo se lava el dinero negro?

El uso de prácticas de blanqueo para disfrazar ingresos procedentes de actividades ilícitas es anterior incluso a la existencia del dinero tal y como hoy lo conocemos: ya entre los siglos XVI y XVII los piratas blanqueaban el oro robado a las naves comerciales que entonces surcaban el Atlántico. El caso más famoso lo protagonizó en 1581 el pirata inglés Francis Drake cuando fue armado caballero por la reina Isabel I: había llegado a un acuerdo con la corona para compartir los beneficios de los saqueos de naves españolas. Años más tarde, en 1612, Inglaterra ofreció a los piratas que abandonasen su profesión un perdón incondicional y el derecho a conservar sus riquezas acumuladas que los banqueros de la época pusieron a buen recaudo en las ‘guaridas’, versión antigua de los actuales refugios financieros. El poderío económico de los piratas llegó a ser de tal magnitud que los gobernantes de la época convocaron a reconocidos juristas como Francisco de Vitoria para buscar una solución que erradicó casi en su totalidad el fenómeno y dio lugar a los primeros conceptos del derecho internacional. No sería hasta la ‘Ley Seca’ de los años 20 cuando esta estrategia resurgió en EEUU de la mano de Al Capone y sus famosas lavanderías en las que el dinero ‘sucio’ procedente del tráfico de armas, la prostitución y el alcohol era camuflado tras ingeniosas operaciones financieras para transformarse en ‘limpio’.

Al Capone utilizó sus lavanderías para limpiar su dinero

Al Capone utilizó las lavanderías para limpiar su dinero

El lavado de dinero–también conocido como blanqueo de capitales— es una operación que consiste en disimular los fondos derivados de actividades ilícitas para que circulen en el sistema financiero como procedentes de actividades legales. Son muchos los procedimientos de lavado de dinero; de hecho, la mayoría están interrelacionados y suelen aplicarse de forma simultánea o sucesiva:

  • Estructuración, trabajo de hormiga o ‘pitufeo’: uno o varios individuos hacen múltiples y pequeñas transacciones por un periodo limitado en distintas entidades financieras para que  su cuantía no sea registrada o resulte sospechosa.
  • Mezcla: se suman las transacciones ilícitas al capital de una empresa y se presentan todos los fondos como rentas de la actividad.
  • Complicidad de un funcionario u organización: los empleados de las instituciones financieras colaboran en el blanqueo omitiendo informar a las autoridades sobre las grandes transacciones de fondos.
  • Compañías de fachada, portafolio o Shell company: empresas legales que desarrollan pocas o ninguna de las actividades que oficialmente constan en sus estatutos y, por tanto, existen solamente en papel.
  • Compraventa de bienes o instrumentos monetarios: el lavador del dinero invierte en bienes tangibles (automóviles, propiedades, obras de arte, joyas…) o instrumentos monetarios (giros bancarios, cheques, valores..) el efectivo ilícito.
  • Contrabando de efectivo: transporte físico del dinero negro hacia el exterior.
  • Transferencias bancarias, electrónicas o entre corresponsales: uso de internet para mover fondos de unas entidades bancarias a otras dividiéndolas entre países y realizando transferencias sucesivas.
  • Falsas facturas o doble facturación: aumento de los montos declarados en una exportación o importación aparentemente legal para que la diferencia entre la factura engordada y el valor real se introduzca en el sistema.

Tras esta fase inicial o de colocación, los blanqueadores difuminan cualquier relación de los fondos con su fuente de origen intercalando sucesivas operaciones financieras y, finalmente, concluyen el ciclo insertando ese dinero ya lavado en nuevas entidades financieras o repatriándolo al extranjero. Solo en la primera fase de colocación es posible una detección eficaz, pues si ese dinero logra penetrar en el sistema resulta muy difícil identificar su procedencia ilícita porque durante la fase de intercalación las operaciones financieras o comerciales se ejecutan con extremada rapidez. Esta razón, unida a que las organizaciones criminales cambian continuamente su modus operandi, exige que las autoridades apliquen modelos preventivos y cambien el paradigma de forma permanente.

El lavado de dinero es, por tanto, un fenómeno sumamente complejo de controlar y erradicar: la cantidad de dinero que se blanquea en el mundo alcanza tal magnitud que podría considerarse dentro del G8 como el séptimo u octavo país. Desde las famosas lavanderías de Al Capone el negocio ha evolucionado mucho y las fórmulas para devolver dinero al mercado son infinitas y muy imaginativas: quienes pagamos nuestros impuestos no nos hacemos una idea del ingenio necesario para encontrar el método perfecto para eludir la acción policial… haciendo la colada.

Vía| Lista de códigos swift

Más información| El Mundo, Mdzol, ABC, Prevención de lavado de dinero

En QAH|¿Conoces los límites de pago en efectivo?

Imágen| Lavadora, Billetes

RELACIONADOS