Economía y Empresa 


¿Como se gesta una crisis cambiaria?

Mercado de divisas: sistemas de tipo de cambio

Mercado de divisas

Periódicamente, cada poco tiempo, algún país, o varios a la vez, sufren lo que en el argot financiero y económico se denomina crisis cambiaria. Aunque en cada caso puede haber particularidades y singularidades que las diferencian, siempre el patrón seguido por este tipo de crisis es el mismo: (i) el país tiene un tipo de cambio controlado (fijo o de flotación sucia), (ii) habitualmente existe un déficit en la balanza por cuenta corriente que obliga al país a mantener un superávit artificial en la balanza de pagos elevando los tipos de interés, (iii) los inversores un día se despiertan con la sensación de que no es sostenible el déficit en dicha cuenta corriente y, finalmente (iv) el capital huye provocando presiones devaluatorias sobre la moneda.

Dos ejemplos de crisis cambiarias son perfectos para explicar porqué y cómo sucede una crisis cambiaria:

México, 1994-1995.

La crisis monetaria mexicana, 1994, o Efecto Tequila, tiene su origen en la administración del presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), cuya política fiscal expansiva, con elevados tipos de interés, generó una apreciación de la moneda mexicana, el peso, y un elevado déficit exterior (ii) así como en la Balanza de Pagos, pues la Balanza de Capital no pudo compensar. El efecto de la apreciación del peso se agravó cuando se vinculó esta moneda con un tipo de cambio fijo (i) al dólar con motivo de la firma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA). Para poder financiar el elevado déficit fiscal de Salinas, 7% del PIB, se emitió una elevada cantidad de deuda pública, denominada Tesobonos.

El asesinato de dos candidatos a la presidencia mexicana  Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu así como el conflicto de Chiapas en 1994 provocaron el nerviosismo de los inversores internacionales (iv), que entendieron que la inestabilidad del país amenazaba sus inversiones. Además, consideraron que el elevado déficit en la Balanza por Cuenta Corriente exigía de unos elevados tipos de interés para así poder compensar con la Balanza de capital y poder obtener el equilibrio en la Balanza de Pagos. La evidencia de que esta situación no era sostenible era cada vez mayor (iv).

Este hecho generó una cada vez mayor perspectiva de depreciación de la moneda, por lo que rápidamente la Balanza de Capital se hizo deficitaria, al rescatarse inversiones por parte de los inversores internacionales. Ya que el tipo de cambio peso/dólar era fijo (i) (dado los acuerdos de Libre Comercio de América del Norte) esta desconfianza se tradujo rápidamente en una fuerte caída de reservas.

Sin embargo, 1994 era año electoral. En vez de subir tipos de interés, ya que era lo que demandaban los inversores internacionales a cambio de mantener sus posiciones en México, el Banco de México expandió la base monetaria, para incentivar aún más la inversión interior, lo que provocó una mayor reducción de las reservas internacionales al agravarse el déficit en la BP.

Además, la pérdida de reservas generó no sólo unas expectativas de depreciación del peso (iv), sino además que los bancos mexicanos, con grandes deudas contraídas en dólares, entraran en problemas serios, muchos de ellos en quiebra, ante la imposibilidad de devolver sus deudas en dólares.

México termina devaluando su moneda en diciembre de 1994 además de reducir su gasto público al objeto de salir de la crisis. Estados Unidos, temeroso de un contagio en su economía, ayudó masivamente a las finanzas mexicanas en 1995. Los resultados fueron inmediatos, y poco después, tras pasar por una corta pero intensa recesión, Mexico volvió a crecer de nuevo.

2. Crisis asiática, 1997-1998

Aunque los fundamentos son muy diferentes en el caso asiático a los de la crisis mexicana, de nuevo, el patrón es similar. Se inicia con una moneda, el bath tailandés, sobrevalorada en un tipo de cambio fijo con el dólar (i). Dado que esta última moneda se apreció durante los noventa como consecuencia del fuerte crecimiento económico de los Estados Unidos y por los condicionantes del nuevo escenario geopolítico mundial, la moneda tailandesa también lo hizo. Esto agravó un déficit comercial galopante (ii), lo que obligó al banco central de este país a elevar los tipos de interés para sostener la Balanza de Pagos.

Cuando los inversores entendieron de nuevo que este déficit no era sostenible se inició una retirada masiva de inversiones del país (iv). El motivo es siempre el mismo, ante una expectativa de devaluación (iii) hay que salir cuanto antes. Este hecho presionó aún más a Tailandia, que ante la sangría de sus reservas internacionales no tuvo más remedio que devaluar y subir tipos de interés, provocando una recesión.

Estas medidas, por supuesto, estaban condicionadas a la recepción de una ayuda del Fondo Monetario Internacional. Este organismo, además de solicitar la subida de tipos, exigió políticas fiscales y salariales restrictivas que ayudasen a controlar el déficit exterior, lo que ahondó tanto la recesión en este país como la leyenda negra de este organismo.

Dado que otros países del entorno habían aplicado la misma política monetaria respeto al dólar que Tailandia, la crisis rápidamente se extendió a todo el sudeste asiático, contagiando incluso a Rusia (1998) y Brasil (1998), grandes socios comerciales de estos países. La crisis solo consiguió detenerse gracias, de nuevo,  a una ayuda multimillonaria de Estados Unidos a Brasil y a la devaluación del real.

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