Economía y Empresa, Jurídico 


¿Cómo se fija el precio de la luz?

La última subasta eléctrica de 2013 determinó un incremento del 11% en el recibo de la luz. Ante la alarma social que produjo el fantasma del “tarifazo”, el Gobierno dejó sin efecto la puja y fijó el incremento para el primer trimestre de 2014 en un 2,3% (1,4% para la parte liberalizada y un 0,9% para el tramo regulado). Tras esta solución –transitoria y de urgencia–, el Ministerio de Industria trabaja  ya en la reforma de la estructura del mercado eléctrico que entrará en vigor a partir de abril e intentará que el coste de la energía en España sea homologable al resto de países europeos.

El precio de la luz consta de dos partes diferenciadas: una regulada –los peajes–, y otra no regulada –el coste de la energía–. Los peajes los fija directamente el Gobierno y hacen referencia al pago que hacemos por el uso de las redes al distribuidor, las primas a las energías renovables o la financiación del llamado ‘déficit de tarifa’. La parte no regulada corresponde al coste de la energía consumida y se determina trimestralmente en la subasta CESUR. El Gobierno fija el precio final de la luz combinando ambos conceptos a través de la Tarifa de Último Recurso (TUR), única para todo el territorio nacional, que abona la mayoría de los hogares españoles (consumidores con una potencia contratada inferior a 10 kilovatios que no quieran pasar al mercado liberalizado).

images (1)La subasta eléctrica CESUR  la organiza la sociedad en manos de bancos y eléctricas llamada Omel; en ella una compañía se compromete a vender a un determinado precio a las distribuidoras la luz que necesitan durante el siguiente trimestre; esa compañía ganará si luego compra la electricidad más barata. Para hacerla más ágil se celebra por Internet y los participantes no saben quién es su rival: Omel sólo facilita datos de la procedencia del adjudicatario. Más de un 50% de los contratos se los adjudican entidades financieras o grupos especializados en derivados financieros y trading de materias primas. La CESUR está muy marcada por lo que ocurre fuera de la subasta con los contratos a futuro y éstos, a su vez, por lo que sucede en el pool.

El pool es el mercado intradiario donde se fija el precio de generación de la electricidad; también está regido por el operador Omel y en él se compra y se vende diariamente. Los agentes que participan  son las empresas habilitadas: productores, distribuidores y comercializadores de electricidad, así como los consumidores cualificados de energía eléctrica. Red Eléctrica Española (REE) estima la demanda eléctrica que habrá en el momento, los productores de energía presentan ofertas de venta eléctrica y los comercializadores replican con ofertas de compra de esa energía. Lo que el pool realiza es una casación de la oferta y la demanda de electricidad, de modo que se adjudican los paquetes hasta cubrir la demanda total. El precio final, que es el que se paga a todos los productores por igual, viene determinado por la última oferta en ser aceptada, es decir, la más cara. Estamos, por tanto, ante un sistema sofisticado de fijación del coste de la energía que toma como primera referencia lo que ocurre en el pool para luego determinar su precio en una subasta de mercado de futuros, donde el componente especulativo es clave y forma parte del juego.

El precio final de la luz que fija el Gobierno es el resultado de la subida o bajada de peajes y energía, ponderados según su  peso en el recibo. Los peajes tienen un peso entre el 50 y el 60% en la factura, y la energía entre el 40% y el 50%: nadie sabe muy bien por qué se estableció así, pero el Ejecutivo ha jugado hasta ahora con ello: fuertes subidas de energía se han amortiguado bajando peajes, creando así el famoso déficit de tarifa que alcanza ya los 26.000 millones de euros. Durante el mes de julio de 2013 el Gobierno llevó a cabo una reforma eléctrica sobre los peajes para poner fin al déficit de tarifa tras la llamada de atención de Europa; unos meses después, se enfrenta a un nuevo quebradero de cabeza ante la polémica surgida sobre el modelo de subasta, que deja la fijación del coste de la energía en manos de grandes compañías que no compran y venden kilovatios, sino productos financieros. Habrá que seguir con atención el desarrollo de un proceso del que dependen 18 millones de hogares que cada mes están obligados a pagar un producto básico a un precio demasiado fluctuante.

Vía| NeG

Más información| Ministerio de Industria, Energía y Turismo, Justicia económica global, El País, El País economía

Imagen|Luz

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